HUMILLADO EN EL EXTERIOR, IRAN ESTA TAMBIEN DEBILITADO EN CASA
Por Kayarmin Serjoie
Diciembre 16, 2024
traducido por Marcela Lubczanski
Cada acontecimiento dramático en el Medio Oriente este año ha dejado a Irán más débil. En el 2024, la República Islámica perdió en Gaza, en Líbano, y, de forma más espectacular, en la República Arabe Siria, el eje de la "Media Luna Chií" colapsando tan rápidamente este mes que Teherán tuvo que luchar por evacuar a sus oficiales de la Fuerza Qods de la Guardia Revolucionaria. En un golpe, la desaparición del régimen de Assad redujo a la mitad el número de estados a los que Irán cuenta como un aliado, dejando sólo a Venezuela, una nación vaciándose de su pueblo. El Eje de la Resistencia se ha quedado con las milicias en Irak y la tribu hutí de Yemen, el país más pobre en el Medio Oriente.
Dentro de Irán, sin embargo, las cosas pueden ser aun peores. La economía está en su punto más bajo desde la revolución de 1979 que trajo a la teocracia al poder. El ministerio de bienestar social el año pasado anunció que el 57% de los iraníes están experimentando algún nivel de desnutrición. El 30% vive debajo de a línea de pobreza. El rial iraní ha caído un 46% el último año, es oficialmente la divisa menos valiosa del mundo, valiendo menos que el leone de Sierra Leona o el kip laosiano. Mientras los iraníes comunes ven vaporizarse sus ahorros en las páginas de declaraciones bancarias, un régimen profundamente incómodo ha decidido que este es un buen momento para amenazarlos.
"Si alguien dentro de Irán habla en una forma que se traduce en atemorizar a la gente, esto es un crimen y debe ser procesado," dijo el miércoles el líder supremo Ali Khamenei. Fueron sus primeros comentarios desde la caída de los Assad, quienes cuando huyeron a Moscú dejaron detrás una deuda con Teherán de u$s30,000 millones y miles de vidas. Sin embargo, lo que preocupaba al ayatola—entendiblemente lo suficiente—era la estabilidad de su propio régimen.
La devaluación del rial iraní significa que los precios del petróleo subsidiados fuertemente, ahora abarcando desde el equivalente de 7.5 a 15 centavos de dólares estadounidenses por galón, se han vuelto insostenibles. Están siendo armados planes para aumentar el precio en el nuevo año. La última vez que sucedió, en el 2019, el país estaba hundido en protestas nacionales que se volvieron conocidas como el Noviembre Sanguinario. El gobierno cortó la internet mientras sus fuerzas abrieron fuego, haciendo una cuenta de muertos sólida que es difícil de determinar, pero Amnesty International puso el número mínimo en 304.
Mirando los libros, el régimen puede sentir que no tiene opción. Después de décadas de sanciones estadounidenses que han retardado el desarrollo de su sector petrolero, Irán—hogar de las segundas reservas de gas natural más grandes en el mundo—está enfrentando escasez de gas que, a su vez, están forzando al corte de la producción de electricidad. Un país que hasta hace algunos años estaba exportando electricidad a los países vecinos, ahora ha sido obligado a recurrir a cortes planificados para su propia población.
El régimen está también intencionado en poner a prueba al público en otras formas. El parlamento, que consiste en su mayoría de extremistas de línea dura, ha ratificado un proyecto de ley draconiano sobre el hijab, el pañuelo de cabeza y vestimentas que la República Islámica impone sobre todas las mujeres. A punto de entrar en vigencia en semanas, la nueva ley es la reacción del régimen a las protestas "Mujeres, Vida, Libertad" encendidas por la muerte de Mahsa Amini de 22 años de edad bajo arresto policial en septiembre del 2022 luego de su detención por no tener un hijab adecuado.
Las protestas ocurrieron en más de 200 ciudades y pueblos, duraron meses y presentaron la amenaza interna más grave para el régimen desde la década de 1980. Las fuerzas de seguridad iraníes también respondieron a estas protestas con fuerza brutal, matando a más de 500 personas, de acuerdo con grupos de derechos humanos. Tantos como mil más recibieron heridas de por vida tales como ceguera; decenas de miles fueron arrestados. Si el nuevo proyecto de ley de hijab es implementado, la República Islámica podría enfrentar una repetición del levantamiento que casi trajo su destrucción.
El aparato estatal ya parece vulnerable. La República Islámica ha promocionado durante mucho tiempo su capacidad de proporcionar "seguridad" en la región más volátil del mundo. Pero en el día de la asunción de su presidente actual en julio, un invitado del estado, el líder político de Hamas, Ismail Haniyeh, fue eliminado por un explosivo que saboteadores (presuntamente israelíes) habían colocado en secreto en una casa de invitados del gobierno en uno de los complejos más fuertemente fortificados de Teherán. El nuevo presidente, Masoud Pezeshkian, había sido electo después que su predecesor de línea dura, Ebrahim Raisi, pereció en un misterioso choque de helicóptero en mayo. El estado aun tiene que ofrecer una explicación en cuanto a por qué su helicóptero se estrelló en un vuelo de rutina o por qué llevó casi un día localizar el sitio del choque.
Mientras tanto, Israel ha atacado a Irán repetidamente este año a través de medios militares convencionales, tomando como blanco plantas de producción cruciales de misiles y defensas anti-aéreas—prevaleciendo claramente en el intercambio de toma y daca de ataques directos sin precedentes en el suelo de cada nación. Los ataques con misiles de Irán, por el contrario, no causaron ningún daño sustancial o víctimas. El último ataque de Israel, en octubre, ha quedado sin respuesta, causando que algunos defensores leales del régimen lo cuestionen públicamente por primera vez, y hablen de perder la fe con ello.
Khamenei, quien ha mantenido las riendas del poder desde 1989, tiene ahora 85 años de edad, y se rumorea que está seriamente enfermo. Un archivo de voz filtrado del jefe de su equipo médico dándole sólo hasta este invierno de vida y más allá de eso, "esperando la bondad de Dios y las plegarias del pueblo" fue negado vigorosamente como falso. Pero la apariencia de Khamenei se ha deteriorado visiblemente en los últimos años. Una vez un fuerte orador, su voz ahora es rasposa, y sus frases son cortas. Su discurso del miércoles no fue transmitido en vivo en la televisión estatal, como es costumbre.
Sin importar su salud, la edad sola de Khamenei ha hecho de la sucesión una gran preocupación. Esta sería la segunda vez que la República Islámica ha pasado por una sucesión. La última fue en 1989, cuando la economía iraní estaba en una mucho mejor forma y la de sus ciudadanos menos antagonizada. Lo que es más, no hubo ninguna pista de la desilusión entre los leales del régimen que vemos hoy. Por ejemplo, estuvo el gruñido audible acerca de la pérdida de Siria entre los iraníes que provocó la advertencia del líder supremo acerca del discurso que "atemoriza a la gente." Pero grandes secciones de la sociedad de Irán claramente ya no temen más hablar.
Horas después del discurso del líder, la cantante Parastoo Ahmadi, transmitió un concierto en vivo en su cuenta de YouTube desde adentro de Irán. Fue la primera desde la Revolución Islámica, la que prohíbe a las mujeres cantar para los hombres. A pesar de esta prohibición, Ahmadi cantó en un vestido de noche, su pelo cayendo sobre sus hombros desnudos, para más de dos millones de vistas hasta ahora. Ella fue arrestada el sábado, luego liberada en espera del juicio.

Retratos de leales eliminados del "Eje de la Resistencia" en un edificio en Tabriz, Irán el 17 de octubre del 2024. Desde la derecha: El comandante Qasem Soleimani de la Fuerza Qods del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, quien fue eliminado en Irak; el líder Hassan Nasrallah de Hezbola, eliminado en Líbano; e Ismail Haniyeh, líder político de Hamas, eliminado en Teherán. Por Morteza Nikoubazl—NurPhoto/Getty Image
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