BENJAMIN NETANYAHU: LA HISTORIA INTERNA DE LA VICTORIA DE ISRAEL
Marcela Lubczanki
"El 7 de octubre me despertaron a las 6:29 de la mañana," dice el Sr. Netanyahu. Eso es horas después que los principales funcionarios de seguridad supieran que algo andaba mal, pero no hay forma de evitar el fracaso. Los escuadrones de la muerte de Hamas masacraron a cerca de 1,200 israelíes. Para esta hora, "había un ataque a gran escala desde Gaza," dice él. "Claramente no era sólo otra ronda. Fui a la Kirya, nuestros cuarteles generales militares, llamé al gabinete y declaré la guerra," dice el Sr. Netanyahu. "Y dije que va a ser una guerra larga."
"El 8 de octubre, Hezbola entró al combate. Ahora teníamos potencialmente dos frentes," dice él. "El 9 de octubre dije a los jefes de las comunidades cercanas a Gaza, "les pido que se mantengan firmes, porque vamos a cambiar el Medio Oriente.'" La palabra entonces de la oficina del Sr. Netanyahu fue que aunque esta guerra había comenzado peor que la Guerra de Iom Kipur en 1973, y sin ninguna advertencia previa, podía terminar mejor incluso que la Guerra de los Seis Días en 1967, y con una posibilidad mayor para la paz.
El 11 de octubre, "el ministro de defensa y los jefes militares sugirieron que vayamos tras Líbano. O sea, correr la guerra entera al norte, contra Hezbola, y dejar a Hamas intacto en el sur," dice el Sr. Netanyahu. "Yo dije, 'no podemos hacer eso.'" Los perpetradores de la masacre del 7 de octubre no podían ser dejados para que recapaciten, y "nosotros no deberíamos conducir una guerra de dos frentes. Un frente masivo a la vez."
Pero la niebla de la guerra es real. "De pronto, estuvimos recibiendo información que había parapentistas de Hezbola ya yendo hacia la Galilea, hacia Tberia," dice el Sr. Netanyahu. Estados Unidos lo había instado a no invadir Líbano. "Pero si íbamos a ser atacados e invadidos, qué opción tenemos?" dice. "Yo en verdad permití que los aviones despeguen para tener un ataque a gran escala contra Hezbola," temprano en la guerra. "¿Y sabes por qué se detuvo?" pregunta. "Resulta que los parapentes eran gansos. Yo llamé de regreso a los aviones."
El Sr. Netanyahu elogia al Presidente Biden por visitar en solidaridad el 18 de octubre del 2023. "Es la primera vez que un presidente estadounidense vino a Israel en un tiempo de guerra," dice el Sr. Netanyahu, " y envió dos grupos de batalla de portaaviones, lo que fue importante para estabilizar el frente norte."
Surgieron discrepancias sobre cómo combatir a Hamas. "Nadie jamás había luchado con tan intensa guerra de túneles en una zona tan densamente poblada," dice el Sr. Netanyahu. Los estadounidenses aconsejaron contra una invasión terrestre de Gaza. Los expertos militares de EE.UU. dijeron de luchar en cambio desde el aire.
El Sr. Netanyahu sabía por experiencia que no funcionaría. "Desde el aire, no puedes cortar el césped. No puedes retirar las malezas," dice. "Estamos aquí para erradicar a Hamas—no para dar golpes disuasorios, sino para destruirlo."
A medida que Israel avanzaba en el terreno, "Hamas nos veía moviéndonos, moviéndonos, moviéndonos con apoyo estadounidense," dice. "No había todavía la acumulación de presión pública en nuestra contra." Eso, dice el Sr. Netanyahu, asustó a Hamas para llegar al primer trato por los rehenes, a fines de noviembre del 2023, y le garantizó que podía detener brevemente el combate. El líder de Hamas, Yahya Sinwar, "pensó que era una bravuconada de mi parte—que una vez que yo pausara la guerra, no sería capaz de reanudarla."
El Sr. Netanyahu no estaba fanfarroneando, pero cuando la guerra se reinició, "comenzaron a volverse contra nosotros en los medios de comunicación y en el Occidente." Cuanto más estadounidenses, organismos internacionales e israelíes liberales presionaban al Sr. Netanyahu para que se doblegue, menos inclinado se volvió Hamas a llegar a un segundo acuerdo por los rehenes—"y Hamas lo dijo abiertamente."
Mientras tanto, las tropas israelíes "se estacionaron" mientras era debatida la invasión de Rafah, sobre la frontera de Gaza con Egipto. "No es suficiente destruir a Hamas si no controlas el cierre sureño," dice el Sr. Netanyahu. Eso significa el corredor Philadelphi, junto a la frontera egipcia—o, él permite, alguna línea por sobre ella. De otra forma, Hamas se volvería a armar.
Estados Unidos predijo tantas como 20,000 nuevas víctimas si Israel invadía Rafah. La vicepresidente Kamala Harris dijo que sería imposible evacuar a los civiles: "He estudiado los mapas. No hay ningún lugar para que vayan esas personas." Cuando Israel avanzó finalmente en mayo, las víctimas fueron notablemente bajas, ya que los civiles fueron rápidamente a la zona segura por la playa.
"Los estadounidenses me dijeron, 'Si ustedes entran en Rafah, están por su cuenta, y no vamos a enviarles las armas cruciales,' lo que es duro de escuchar," dice el Sr. Netanyahu. Internamente, otros argumentaron que Israel era demasiado dependiente de las municiones estadounidenses como para correr el riesgo de seguir combatiendo. "Ese es un argumento legítimo," dice el Sr. Netanyahu. "Pero si no entramos en Rafah, no podemos existir como un estado soberano. Nos convertiríamos en un estado vasallo y no sobreviviremos. La cuestión de las armas se arreglará, pero la cuestión de nuestra independencia no lo hará. Ese es el final de Israel."
En Rafah, Israel cortó la ruta de suministro de Hamas y más tarde eliminó a Sinwar, su jefe. La administración Biden impuso un embargo de armas de facto sobre Israel, retrasando los envíos de armas.
"Estados Unidos retuvo armas cruciales," admite el Sr. Netanyahu, pero él aprecia la presión bajo la cual estaba el Sr. Biden. "No es fácil ser presidente, enfrentémoslo, con estos márgenes muy radicales en su partido. No era fácil hacer lo que hizo el Sr. Biden," incluyendo ayudar a Israel en su defensa contra los ataques con misiles de Irán, dice.
Muchos altos funcionarios israelíes argumentaron que Israel debería hacer concesiones a Hamas para calmar a Hezbola y evitar la escalada en Líbano. El Sr. Netanyahu resume la posición de ellos: "Vamos a obtener un cese del fuego de todas formas en el norte—ya sea que podamos obtenerlo después del combate o antes del combate, y va a ser el mismo acuerdo. Entonces, ¿por qué no evitar el combate?"
El rechazó la premisa: "Hace una gran diferencia si hacemos el cese del fuego después que cortamos a Hezbola a la medida o después que lo dejamos intacto." Hezbola no podía ser dejado colgando una espada de Damócles sobre la cabeza de Israel.
Incluso después de 11 meses de disparos de cohetes de Hezbola, despoblando el norte de Israel, Estados Unidos se opuso a cualquier movimiento para llevar la lucha a Hezbola. "Yo dije que deberíamos hacerlo en octubre," recuerda el Sr. Netanyahu. "Una de las razones era que octubre es un mes antes de noviembre." ¿Quién sabía lo que sucedería después de la elección estadounidense? Pero durante la campaña, las posibilidades de garantizar el apoyo estadounidense serían mayores.
"Preparamos una sorpresa masiva para Hezbola," dice el Sr. Netanyahu, y yo presumo que él quiere decir los buscapersonas explosivos el 17 de septiembre. Cuando fue contemplado por primera vez atacar a Hezbola, casi un año antes, esta sorpresa "fue apenas considerada, si es que lo fue, porque en ese momento esas capacidades aun no habían sido acumuladas. Su letalidad era casi una fracción de su fuerza total un año más tarde," dice.
Esta vez, "hubo quienes tuvieron inquietudes acerca de usarlas en absoluto. Pero como eran sensibles al tiempo, yo empujé para adelante." El resultado fue "una conmoción y pavor de proporciones históricas" y "el ataque quirúrgico más grande en la historia."
La expectativa, en Israel y Estados Unidos, era que la respuesta de Hezbola sería como nada que Israel hubiera visto antes, derribando torres en Tel Aviv. Pero los terroristas habían quedado atontados, y debido a lo que Israel hizo luego, fueron incapaces de responder de forma efectiva.
Para continuar el ataque sorpresa, el Sr. Netanyahu impulsó un plan para destruir los misiles de Hezbola, incluidos los que el grupo consideraba invulnerables. Hassan Nasrallah, líder de largo tiempo de Hezbola, "estaba confiando en los misiles y cohetes que colocó en casas privadas" y confiando en que Israel no los ataque, dice él. El Sr. Netanyahu le da el crédito a su ejército con "un plan mejorado, que fue realmente brillante, porque entre otras cosas ellos se hicieron cargo de la televisión libanesa" para advertir a los civiles que evacúen sus casas. Luego, Israel atacó. "En seis horas, nosotros borramos la mayoría de las existencias de misiles balísticos que había acumulado Hezbola."
La información cruda convenció al Sr. Netanyahu de eliminar a Nasrallah. "El estaba literalmente asumiendo el mando de las acciones militares. Pero lo que más me sorprendió fue que me dí cuenta que él era el eje del eje," dice el Sr. Netanyahu. "El había reemplazado a [Qassem] Soleimani," el general iraní que fue eliminado en un ataque estadounidense en enero del 2020. "No es sólo que Irán estaba usándolo. El estaba usando a Irán."
Las tropas israelíes entraron a Líbano para destruir la infraestructura subterránea de Hezbola por la frontera. "Este iba a ser el objetivo principal de Hezbola para una invasión de la Galilea. Ellos podían llegar a Haifa, fácilmente, y más allá," dice el Sr. Netanyahu. "La red subterránea resultó ser enorme—mucho más grande de lo que pensábamos."
Cuando Hezbola pidió un alto el fuego, dejando a Hamas retorciéndose en el viento, el Sr. Netanyahu vio una oportunidad para refrescar a las fuerzas israelíes. Se espera que los envíos de armas estadounidenses se aceleren—"los refuerzos están en camino," como lo dijo el líder entrante de la mayoría del Senado, John Thune (R., S.D.)—e Israel puede preparar una "ofensiva a gran escala" si Hezbola la tienta. Pero "Hezbola no quiere continuar el combate en este momento," dice el Sr. Netanyahu.
Tampoco los iraníes. "Ellos quedaron estupefactos cuando sacamos de juego sus defensas aéreas cruciales" después de su segundo ataque con misiles contra Israel, dice él. Israel también dañó la producción de misiles balísicos de Irán, " lo cual significa que ahora ellos tienen que calcular cuantas municiones tienen, porque les llevará muchos años resucitarlo—suponiendo que no lo ataquemos nuevamente."
Cada ataque tuvo un efecto multiplicador. "Derribamos a Hezbola, el cual se suponía que protegía a Irán. E Irán no protegió a Hezbola tampoco. Y ninguno de ellos protegió a Assad [Bashar, de Siria]. Entonces, nosotros simplemente dividimos todo ese eje al medio."
El Sr. Netanyahu dice que Irán "gastó probablemente u$s30,000 millones en Siria, otros u$s20,000 millones en Líbano, Dios sabe cuanto más en Hamas. Y todo se ha ido por las cañerías," dice. "Ellos no tienen línea de suministro." El Sr. Netanyahu tiene intenciones de mantenerlo así. "Advertimos a Assad que no permitiera que Irán abastezca a Hezbola con armas a través de Siria. El se hizo el tonto."
Mientras Hezbola se lamía las heridas, los rebeldes sirios derribaron al régimen de Assad por su cuenta. Inmediatamente, Israel bombardeó instalaciones de armas químicas y otros activos militares de Siria. "No se si matamos a alguien, pero ciertamente destrozamos el armamento del ejército sirio," dice el Sr. Netanyahu. "No queremos que todas las cosas que acumularon los sirios caigan en manos de los yihadistas."
Para Israel es un regreso a la forma. "El poder no son meramente armas, misiles, tanques y aviación," dice el Sr. Netanyahu. "Es la voluntad de luchar y tomar la iniciativa."
El programa nuclear de Irán ahora parece vulnerable. "No voy a hablar sobre eso," dice el Sr. Netanyahu. Cuando digo que nunca lo he escuchado tan reticente respecto a su tema favorito, él responde de forma críptica: "Siempre he dicho que el jurado está deliberando, deliberando respecto a todos nosotros, y no me excluyo." Es quizás por respecto a esto que él espera ser juzgado.
Irán entrará al año 2025 con un líder de 85 años de edad, observando fijamente el cañón de otra administración Trump. Yo imagino que el presidente electo no ha tomado amablemente los intentos de Irán por asesinarlos a él y a sus ex funcionarios desde su primer mandato en el cargo.
"El Presidente Trump ha apoyado a Israel a lo largo de esta guerra," dice el Sr. Netanyahu. Hay nuevo optimismo para un acuerdo de rehenes después de las amenazas del Sr. Trump a Hamas, y tal vez incluso para que siga una normalización diplomática con Arabia Saudita. "Sería la expansión natural de los Acuerdos de Abraham que forjamos bajo el liderazgo del Presidente Trump," dice el Sr. Netanyahu. "La amenaza a Hamas sólo puede ayudar. El coloca la carga llanamente sobre Hamas y les dice que habrá consecuencias."
El acuerdo por los rehenes que imagina el Sr. Netanyahu es uno parcial a cambio de una pausa en el combate. "No voy a aceptar terminar la guerra antes que erradiquemos a Hamas," dice. "No vamos a dejarlos en el poder en Gaza, a 30 millas de Tel Aviv. Eso no va a suceder."
Hubo un tiempo en que la gente no le creía. "Yo estaba abogando por la 'victoria total,'" dice él, "y ellos decían que no hay tal cosa como la victoria." No escuchas tanto eso ahora que Israel y su líder parecen haber emergido en la cima.
El Sr. Kaufman es un escritor editorial y editor de cartas del Journal.
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