La belleza de la espiritualidad judía es precisamente que en el judaísmo, Di-s está cerca.
No necesitas escalar una montaña o entrar en un ashram para encontrar la Presencia Divina.
Está ahí, alrededor de la mesa en una comida de Shabat, a la luz de las velas, y en la sencilla santidad del vino del Kidush, y las jalot , en la alabanza del Eishet Hayil, y la bendición de los niños, en la paz mental que viene cuando dejas el mundo para cuidar de ti mismo por un día mientras celebras las cosas buenas que no vienen de trabajar sino de descansar, no por comprar, sino por disfrutar de los regalos que has tenido todo el tiempo pero que no tuviste tiempo de apreciar".
Rabino Lord Jonathan Sacks Z”L
The Lights Of Kabbalah

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