Un plan asombroso para proteger al presidente en un aeropuerto en Turquía
WASHINGTON—Mientras la caravana del Presidente Trump se apresuraba a través de la capital de Turquía hacia el aeropuerto, su equipo de seguridad tuvo una decisión urgente que tomar.
Los servicios de inteligencia estadounidense e israelí en julio habían descubierto una amenaza por parte de los aliados iraníes para lanzar un misil tierra-aire ligero al avión de Trump mientras abandonaba Ankara, de acuerdo con funcionarios estadounidenses y meso-orientales.
En el peor de los casos, un militant evadiría la ajustada seguridad en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, se pararía a una media milla de distancia del aeropuerto y usaría un sistema n de defensa aérea, o Manpad, para atacar el avión, dijeron los funcionarios que han visto o han sido informados sobre la información de inteligencia.
Aunque el avión habría sido más tarde acompañado por cazas en el aire, de acuerdo con los colaboradores de la Casa Blanca, la aeronave habría sido vulnerable mientras despegaba en tal situación.
Algunos funcionarios estadounidenses pensaron que la presunta conspiración era poco práctica, inverosímil, incluso imposible. Los funcionarios turcos más tarde contarían a los homólogos regionales que ellos no encontraron ninguna evidencia que Trump hubiera estado en peligro debido a un ataque de un Manpad, dijeron los funcionarios meso-orientales.
Pero con poco tiempo para confirmar los detalles que llegaban y con Estados Unidos en medio de una guerra con Irán, el Servicio Secreto no asumió riesgos e ideó un plan que pareció tomado de las páginas de una novela de suspenso política.
Tras bajar de su limusina, Trump pudo ser visto abordando una versión anterior del Air Force One antes de subirse a un camión de catering destinado a otro avión—sin que los periodistas o algunos funcionarios de la Casa Blanca estuvieran al tanto de sus movimientos. Algunos colaboradores principales, incluida su asistente personal Natalie Harp, se unieron a él.
Trump viajaría en el avión más chico con el Secretario de Defensa Pete Hegseth a una base militar en el Reino Unido antes de transferirlo en secreto nuevamente al avión original y bajar las escaleras como si hubiera estado a bordo todo el tiempo. Para el último tramo a Estados Unidos, Trump voló a bordo de un tercer avión, su avión preferido regalo de Catar, para un viaje más lujoso a casa.
Las Imágenes del Air Force One estacionado en el aeropuerto turco muestran vehículos etiquetados con el logo de una empresa de catering llamada Turkish DO & CO. Cuando se la contactó en busca de comentarios, la empresa dijo, “Debido a requerimientos de confidencialidad, no comentamos sobre nuestros clientes—en particular respecto a algún vuelo estatal específico."
El subterfugio le ha devengado elogios a Trump, sobre todo de sus aliados políticos, por burlar a un adversario que ha puesto un precio de us$10 millones a su cabeza. Pero los críticos han publicado online imágenes generadas por IA de Trump acurrucado en el camión de catering, contradiciendo su promocionada imagen de un líder de tiempos de guerra que ha sobrevivio a tres intentos de tiroteo.
‘Depende del Servicio Secreto’
El presidente dijo que no tuvo más opción que obedecer a su equipo de seguridad. "Realmente todo depende del Servicio Secreto," dijo Trump, un republicano, el martes a la noche. “Me guío por el Servicio Secreto y el ejército. Ellos querían que yo fuera en un vuelo diferente, un avión diferente, por seguridad.”
La Casa Blanca no planeaba divulgar la maniobra distractoria, dijeron los funcionarios, hasta que el Washington Post lo reveló y provocó un frenesí de los medios de comunicación. Una prensa airada está demandando respuestas acerca de por qué no se les dijo a los periodistas de la transferencia de avión de Trump o si su presencia a bordo del presunto Air Force One—junto a los altos funcionarios, el Secretario de Estado Marco Rubio, y el Secretario del Tesoro Scott Bessent— los puso en riesgo serio.
El equipo de Trump desplegó cazas para acompañar al avión que el presidente dejó atrás, dijeron los funcionarios.
Un funcionario estadounidense defendió la respuesta, notando los peligros diarios que enfrenta Trump y dijo que la amenaza revelada por los servicios de inteligencia fue lo suficientemente seria como para que el Servicio Secreto diera luz verde al plan de distracción y enviara los aviones de combate.
Hay también crecientes temores acerca de lo que revela la maniobra: una administración genuinamente preocupada porque los asesinos vinculados a Irán podrían, incluso en una nación amiga, poner en peligro a Trump.
“Es bastante extraordinario que el presidente tuviera que ser llevado de contrabando a un avión diferente tras una cumbre de la OTAN en un país de la OTAN," dijo Holly Dagres, experta en temas de Irán en el Washington Institute for Near East Policy, una think tank. “Mientras la administración Trump promociona la debilidad de la República Islámica, su alcance sigue siendo lo suficientemente extenso como para tratar presuntamente de matar al líder más fuertemente protegido en el mundo."
La CIA se negó a hacer comentarios. Un vocero del ministerio del exterior turco dijo que no tenía ninguna información sobre el tema. La oficina del primer ministro israelí no respondió a una solicitud de comentarios.
Sin espacio para el error
Información preocupante llegó a los altos mandos del equipo Trump el 7 de julio, el penúltimo día de la cumbre de la OTAN, dijeron los funcionarios de Estados Unidos.
Algunos de los asesores del presidente estaban preocupados por volar a Turquía antes del viaje, particularmente en el avión regalado por Catar, el cual tiene menos capacidades defensivas. Trump no compartió esas preocupacines y quiso volar en el avión al extranjero, dijo un alto funcionario de la administración.
Israel recopiló información de inteligencia de grupos aliados de Irán discutiendo asesinar a Trump mientras él estaba en Turquía. La información compartida con Estados Unidos era vaga, dijeron los funcionarios de la administración, y no fue estimada completamente creíble por parte de muchos miembros del equipo del información de inteligencia con Estados Unidos, estuvo tratando de incitar a Trump para que escale la guerra de meses con Irán.
Horas más tarde, Estados Unidos reunió su propia información sobre la amenaza del misil iraní, dijeron los funcionarios.
Los funcionarios estadounidenses tenían dudas sobre el presunto plan, ya que no hubo evidencia que los militantes tuvieran el misil requerido o sistema de disparo en Ankara, dijeron personas con conocimiento de la información. Sería difícil penetrar el fuerte perímetro de seguridad en torno a la cumbre y a Trump, evaluaron los funcionarios estadounidenses, en especial con un arma tan conspicua.
Pero una serie constante de amenazas contra el presidente, una guerra tensa con Irán y un cuadro de inteligencia preocupante no dejaban margen para el error en un corto tiempo, dijeron los funcionarios estadounidenses.
“En este caso en particular, el Mossad israelí fue una de las razones por las que ellos supieron que la conspiración fue real," dijo a Newsmax el martes el embajador estadounidense ante Israel, Mike Huckabee.
El Servicio Secreto recurrió a su manual de tácticas para proteger a Trump durante sus minutos finales vulnerables en Turquía.
En el año 2000, el entonces Presidente Bill Clinton voló a India desde Pakistán en un avión sin distintivos, aterrizando poco después que aterrizó el tradicional avión Air Force One. Dos años después, el Vicepresidente Dick Cheney abordó el Air Force Two en Yedah, Arabia Saudita, durante una gira por Medio Oriente para crear apoyo para la política hacia Irak del Presidente George W. Bush. Pero Cheney cambió sigilosamente a un avión de transporte C-17, el cual luego viajó a Bahréin.
John Kirby, portavoz de alto rango de la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado en las administraciones Obama y Biden, dijo que el equipo de Trump tuvo razón en tomar todas las medidas necesarias para protegerlo, aunque podrían haber informado a la prensa sobre la estratagema y haber prohibido cualquier informe hasta quee el presidente estuviera fuera de peligro.
“La prensa habría respetado las normas. Lo último que hubiesen querido hacer es poner la vida de alguien en riesgo, y en este caso incluso la propia. Ellos también merecían—al igual que el personal a bordo, inconsciente del peligro—la oportunidad de hacer planes de viaje alternativos,” dijo Kirby. “Es inconcebible que la tripulación y pasajeros tuvieran permitido volar en la aeronave en ese momento en particular, ignorantes del peligro en que se encontraban."
Trump y su equipo han aprendido a tomar precauciones especiales debido a las amenazas de Irán durante años.
Durante la campaña presidencial del 2024, el círculo de Trump lidió con ataques cibernéticos y amenazas serias para su seguridad física y para el avión de Trump. El gobierno iraní ordenó un operativo para asesinar a Trump antes de la elección, y ex funcionarios en la época describieron serias advertencias del Servicio Secreto acerca de drones siguiéndolos o del riesgo de envenenamiento.
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