miércoles, 19 de agosto de 2026

DEL WSJ

 

La visita de Putin a isla disputada aumenta la presión regional sobre Japón

El presidente ruso Vladi­mir Putin fue saludado el jueves a bordo de un crucero de misiles.

TOKIO—China ha estado apilando la presión dip­lo­mática, mil­it­ar y eco­nómica sobre Japón durante meses. Cada vez más, se están uniendo Rusia y Corea del Norte en ello, también.

El presidente ruso Vladi­mir Putin visitó por primera vez las sureñas y remotas Islas Kuril en el lejano oriente de Rusia el jueves, un archipiélago helado que Japón reclama como propio. Rusia capturó las islas de Japón en los días finales de la Segunda Guerra Mundial y una disputa por su soberanía ha atormentado las relaciones entre Moscú y Tokio desde entonces.
“Lastima los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable," dijo la primer ministra japonesa Sanae Takai­chi de la visita de Putin a la isla de Iturup, conocida como Etorofu en japonés.
Ella dijo a la prensa en Tokio, “Espero que la parte rusa tome muy seriamente la gravedad de este tema."
La disputa por la isla es la última señal de las relaciones tensas entre Japón por un lado, y China, Rusia y Corea del Norte por el otro.
La fricción destaca el creciente disgusto entre los vecinos con armas nucleares de Japón por los planes de Tokio de reforzar sus capacidades de defensa y fortalecer sus lazos militares con Estados Unidos, dicen los analistas.
La visita por parte de Putin, quien fue fotografiado comiendo huevas de pescado en una planta procesadora y charlando con los empleados, llega justo días después que Japón protestara a Corea del Norte por el disparo de un misil balístico en aguas al oeste de Japón. El lanzamiento tuvo lugar en el día en que Japón estaba conmemorando el 81º aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima por parte de Estados Unidos.
Y sigue a meses e fricción diplomática con Beijing, el que estaba airado por el comentario de Takai­chi el año pasado que Japón podría ser arrastrado dentro de cualquier conflicto por Taiwán, una democracia auto-gobernada que Beijing dice es parte de China y ha prometido absorber, por la fuerza si es necesario. En represalia, China ha cancelado los vuelos turísticos a Japón desde China y estranguló el acceso de las empresas japonesas a minerales cruciales necesarios en la fabricación.
Los funcionarios chinos han acusado a Japón de reavivar el espíritu del militarismo japonés que alimentó su conducta brutal en tiempos de guerra, una acusación desde entonces recogida por Corea del Norte y Rusia.

Viktor Liina, comandante de la Flota del Pacífico de Rusia, dijo el miércoles que el "liderazgo político militar" japonés ha puesto al país en rumbo a la "militarización abierta", de acuerdo con los medios estatales rusos.

“El léxico es muy sim­ilar,” dijo James Brown, un experto en relaciones entre Japón y Rusia en la Universidad Temple en Tokio. "Parece tratarse de hacer deliberadamente causa común con China.”

Tokio dice que su gasto militar incrementado es en respuesta a un ambiente de seguridad que está empeorando alrededor de Japón, un deterioro por el que culpa a China, Rusia y Corea del Norte.

Japón hace poco probó un misil crucero Tomahawk de fabricación estadounidense, y participó en ejercicios militares liderados por EE.UU. anteriormente este año. Japón ha estado fortificando constantemente sus islas sudoccidentales con misiles y guarniciones para defenderse contra los ataques.
En un informe publicado este mes, el ministerio de defensa de Japón dijo que Japón enfrenta su serie de retos de seguridad más serios y complejos en 80 años.
Entre las preocupaciones de Japón, el informe enumeró la búsqueda de China de sus afirmaciones marítimas expansivas, la invasión rusa de Ucrania y los avances nucleares de Corea del Norte. El informe citó la creciente cooperación militar entre los tres países como un riesgo de seguridad elevado.

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