El Dr. Ahmed Moustafa del Cairo tiene un mensaje para sus colegas científicos árabes: “Separen la política de la ciencia y den a Israel una oportunidad. Véanlo por uds. mismos”.
Por Avigayil Kadesh
“Si la gente pudiera ver ´la otra cara´ de Israel, sus libros, películas y ciencia, pienso que entenderían la diferencia”, dice el Dr. Ahmed Moustafa en Israel al estudiar el mal de Parkinson. Cuando el Dr. Ahmed Moustafa anunció su intención de llevar adelante una investigación médica en Israel, durante el verano de 2008, su familia temió por su vida y sus amigos, por su cordura.
Pero, este graduado de la Universidad del Cairo, quien tiene un Ph D. en neurociencia cognitiva obtenido en la Universidad de Louisiana, estaba ávido de aceptar una invitación de la Escuela de Medicina de la Universidad Hebrea (Hadassah) de Jerusalén y de la Universidad Al-Quds para fortalecer su estudio sobre la enfermedad de Parkinson.“Algunos de mis amigos en Egipto me aconsejaron que no me embarcara en ese viaje ´poco ético´” escribió, hace poco, Moustafa en el sitio de Académicos por la Paz en Medio Oriente. “Para muchos, en Egipto, poner un pie en Israel es impensable. Pero, los profesores palestinos a quienes consulté no expresaron esa crítica sino que me alentaron a visitar Israel. Mis amigos en EEUU no hicieron comentarios y me di cuenta de que, muchos americanos y europeos, que visitaron Israel mantenían diferentes puntos de vista sobre política israelí. Sin embargo, discuten sus opiniones abiertamente con israelíes”.
Cautela debido a la ignorancia
Ahora, con 33 años, Moustafa está haciendo un trabajo post-doctoral en la Universidad Rutgers en Nueva Jersey; su base- hogar desde 2007- desarrollando modelos computacionales que demuestran cómo la enfermedad de Parkinson afecta la capacidad del paciente de aprender, memorizar y prestar atención. Su investigación tiene aplicaciones para un mayor entendimiento de la esquizofrenia.
A fines de noviembre, disfrutaba de la visita del Dr. Boris Rosin, con quien había trabajado en la Escuela de Medicina durante el verano de 2008 en el laboratorio de Fisiología del Profesor Hagai Bergman. Los neurocientíficos de la Universidad Hebrea juegan un rol internacional clave en la comprensión del Parkinson, expresó.
Moustafa explica que, la difusión de la cautela respecto a Israel, no se debe al adoctrinamiento educativo en Egipto sino, más bien, al resultado de informes periodísticos poco favorables y chistes así como una falta de exposición a todo lo israelí.
“Lei, hace poco, que trataron de mostrar un film israelí en Egipto, pero no fue permitido”. “Si la gente pudiera ver ´el otro lado´ de Israel, su literatura, cine y ciencia, pienso que podría marcar una diferencia. Ahora le cuento a todos sobre mi experiencia en Israel”, incluyendo a aquellos amigos que me desalentaron en viajar.
Recuerda que estaba haciendo guardias cuando llegó atónito por la visión de los soldados israelíes en las calles. Pero poco tiempo después se daba cuenta que no había nada qué temer y mucho para aprender acerca de Israel y de sus ciudadanos judíos y árabes.
Sorprendido por los signos árabes en las calles
“Los signos árabes en las calles, en todas partes, me sorprendieron”, relata. “Pensé que el árabe sería algo que dejaban fuera pero cada signo está en hebreo, árabe e inglés. Y conocí mucha gente judía de origen árabe. No sabía nada sobre ello, anteriormente”.
Moustafa describe su estadía de tres meses en Israel como “científicamente enriquecedor y socialmente gratificante”. Asistió a una Conferencia israelí-palestina sobre la enfermedad de Alzheimer, recorrió la tierra con estudiantes colegas árabes de la Universidad Hebrea y fue invitado, siempre, a las casas de los profesores para la cena de Shabat y reuniones sociales. Árabes y judíos, por igual, estaban abiertos a discutir cuestiones políticas y descubrió que, los puntos de vista de los grupos, no eran uniformes.
En la Universidad de Al-Quds (Jerusalén Oriental), Moustafa se encontró con el Dr. Mukhles Sowwan, palestino con un doctorado en la Universidad Hebrea, obtenido bajo la supervisión de un profesor israelí. Ese antecedente permitió a Sowwan establecer un laboratorio de nanotecnología en Al-Quds.
“No puedo ayudar pero anhelo que otros científicos del mundo árabe sigan el ejemplo del Dr. Sowwan” escribe Moustafa. “¿Por qué los árabes no podrían aprender en universidades israelíes? Como el Dr. Sowwan, ¿por qué los árabes no reciben tutoría de profesores israelíes y continúan hasta convertirse en investigadores independientes haciendo sus propias contribuciones a la empresa científica global?
Al creer fuertemente que países árabes necesitan más interacción científica con el mundo, incluyendo a Israel, Moustafa trata de alentar a colegas árabes a unirse a las filas de científicos de calidad mundial y estudiantes graduados de Italia, EEUU, Alemania, Canadá, Japón y muchos otros países que aprenden, visitan y dictan conferencias en universidades israelíes y participan de conferencias científicas en Israel.
“Es triste que países vecinos no participen en esas propuestas”, dice Moustafa. “No hay duda que las instituciones científicas israelíes y los investigadores israelíes darán la bienvenida a investigadores árabes que visitan y colaboran con ellos. Es un juego de completo ganar-ganar para ambas partes y, tal vez, más beneficioso para los investigadores árabes”.
Hasta ahora, sus esfuerzos dieron modestos frutos. “No estoy allí, aun pero estoy tratando”, dice Moustafa. “Fui capaz de colaborar con algunos investigadores en Egipto y los persuadí a venir a una importante conferencia de neurociencia en Israel que deseo que asistan este verano. Si yo estoy aquí, será más fácil para uds.”
Luego de publicar sus impresiones sobre Israel y su opinión que más científicos árabes deberían visitar el Estado judío, el Ministerio de RREE de Israel solicitó a Moustafa permiso para tener uno de sus artículos traducidos al árabe para su sitio en Internet. El gobierno indio tradujo el mismo artículo al urdu. “Estoy muy contento por ello”, expresa Moustafa. “Tengo los e-mails de varios profesores israelíes que me agradecen por lo que escribí”.
Moustafa esperaba traer a su madre a visitar Israel. Pero falleció el año pasado. Afirma que planea permanece en el hemisferio occidental de manera permanente, regresando a Egipto solo para colaboraciones científicas ocasionales e invitaciones. Está actualmente co-supervisando a un estudiante graduado en la Universidad de Alejandría.
Si es que hay un mensaje global, quisiera decirles a sus colegas científicos árabes lo siguiente: “Separen la política de la ciencia y den a Israel una oportunidad. Véanlo con sus propios ojos”.
CIDIPAL
Información de Contacto
Ahmed Moustafa
973 353-3670
ahmedam@andromeda.rutgers.edu
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