HUMANITARIOS OCCIDENTALES: EL AVATAR ISLAMICO
Khan ha transformado la Corte en un instrumento islámico utilizado para ilbrar una guerra judicial contra los no musulmanes en nombre de la Umma. Y ahora Amnesty International acusa a Israel, el pueblo que sobrevivió a Auschwitz y Treblinka de "genocidio" en Gaza.
Por Giulio Meotti
Diciembre 8, 2024
TRADUCIDA POR Marcela Lubczanski
Antes de desaparecer en una prisión argelina, donde a los 75 años de edad él ahora corre el riesgo de terminar sus días, el gran novelista Boualem Sansal dio esta última entrevista extraordinaria al Journal du dimanche:
“La auto-flagelación está ganando terreno a lo largo del Occidente y se está volviendo un peligro. Yo no entiendo por qué los gobiernos no están preocupados por esta epidemia galopante y no están tomando ninguna acción para prevenir los desastres que causará finalmente. Podemos empezar a creer que el Occidente está cometiendo suicidio y en la forma más divertida. Buen negocio para los BRICS y los islámicos que sueñan con un gran reemplazo. Estamos desbordados por el miedo. Y el miedo causa en el hombre como en los animales una u otra reacción, o incluso ambas al mismo tiempo: el sujeto se vuelve violento y ataca o se somete al miedo y llega tan lejos como a mutilarse para mostrar su sumisión. La auto-flagelación y el progresismo son actos de auto-mutilación simbólica, expresan expiación, sumisión, preparación para el suicidio liberador”.
Y la sumisión también viene de un humanitarismo corrupto.
Después de tomar como blanco a Israel en favor de los terroristas islámicos, el fiscal de la Corte Penal Internacional en La Haya, el musulmán paquistaní Karim Khan, está ahora atacando a los líderes de Myanmar por su disputa con los musulmanes rohinga. Myanmar no es un miembro de la Corte, pero el Bangladesh islámico, que es parte de la disputa, lo es.
Khan ha transformado la Corte en un instrumento islámico usado para librar una guerra judicial contra los no musulmanes en nombre de la Umma.
Hace un año, Khan se reunió con el embajador catarí ante los Países Bajos. Luego con el turco Erdogan.
En el Sindicato de Oxford acaba de estallar un escándalo, donde los oradores han estado cantando elogios al 7 de octubre. Poca sorpresa si consideramos que Catar ha llenado Oxford con millones de libras en los últimos años. Catar también ha llenado con dinero el King's College London, la universidad del fiscal de La Haya, Khan.
Catar no tenía ninguna credibilidad moral para montar un caso de “genocidio” contra Israel en la Corte Internacional de Justicia. Tenía el dinero y la voluntad, pero cero posición ética. ¿Qué hacer? ¿Quién mejor que la "democracia arcoiris" para clavar a Israel en La Haya? Con el título “Sudáfrica, Hamas, Irán y Catar: El Secuestro del Congreso Nacional Africano y la Corte Internacional de Justicia", la think tank estadounidense Institute for the Study of Global Antisemitism ha publicado una investigación de la decisión de Sudáfrica de acusar a Israel de genocidio en la Corte de Justicia que provocó que la Corte Penal emita la orden de arresto contra Benjamin Netanyahu.
O consideren al profesor canadiense William Schabas, quien encabezó una comisión de la ONU sobre Gaza. Un profesor de derecho internacional en la Universidad Middlesex en Londres, Schabas tuvo que renunciar cuando salió a la luz una consultoría que él había hecho para la Organización Para la Liberación de Palestina.
El ex comisionado de la UNRWA, Pierre Krahenbuhl se reunió con los líderes de las organizaciones terroristas palestinas durante su mandato, acaba de revelar UN Watch. La reunión tuvo lugar en Beirut y asistieron representantes de Hamas, la Yihad Islámica Palestina y el Frente para la Liberación de Palestina.
El European Centre for Law and Justice reveló que muchos relatores en la ONU recibieron donaciones de Catar.
Boualem Sansal. Argelino. Escritor. Prisionero político. Una dictadura. Los ingredientes usuales del mártir ideal para defender. En cambio, no. "Todavía ninguna reacción de los impostores de Amnesty International quienes, en este caso, claramente apoyan a los dictadores argelinos," escribe Clément Weill-Raynal. En abril pasado, el terrorista árabe palestino Walid Daqqah, quien secuestró y asesinó al soldado Moshe Tamam, murió en prisión en Israel por enfermedad. En prisión, el terrorista empezó a escribir novelas. Cuando murió, Amnesty International lloró la muerte del terrorista como un “escritor palestino”.
Ahora Amnesty International acusa a Israel, el pueblo que sobrevivió a Auschwitz y Treblinka, de “genocidio” en Gaza.
Gita Sahgal, quien renunció a Amnesty International como jefe de la oficina de género después que se denunciaran sus relaciones con los partidarios ingleses del Talibán, explica esta alianza con el diablo de la siguiente manera: “Es como si estas organizaciones, Amnesty y otras, sintieran el deber de desafiar a su gobierno en el terreno de los derechos tan pronto como nos acercamos al Islam."
Pero no es una cuestión de deber moral: algunos locos pueden incluso creerlo, pero para la mayoría es apenas una cuestión de oportunismo. Jueces en La Haya, relatores de la ONU, y líderes de las ONGs, ¿han advertido ustedes que la Hermandad Musulmana está sobre la luna y comienzan a soñar, y qué pasa si todo va mucho más rápido de lo esperado?
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