lunes, 16 de diciembre de 2024

DEL WSJ

 EL EQUIPO DE TRUMP SOPESA OPCIONES, INCLUYENDO ATAQUES AEREOS, PARA DETENER EL PROGRAMA NUCLEAR DE IRAN

Los asesores del presidente electo, preocupados porque la presión económica no sea suficiente para contener a Teherán, están considerando la acción militar.
TRADUCIDO POR Marcela Lubczanski
Por Alexander Ward y Norman Laurence
Diciembre 13, 2024

El presidente electo Donald Trump está sopesando opciones para impedir que Irán pueda construir un arma nuclear, incluyendo la posibilidad de ataques aéreos preventivos, una medida que rompería con la política de largo tiempo de contener a Irán con diplomacia y sanciones.

La opción del ataque militar contra las plantas nucleares está ahora bajo revisión más seria por parte de algunos miembros de su equipo de transición, quienes están sopesando la caída del régimen del presidente Bashar al-Assad—aliado de Teherán—en Siria, el futuro de las tropas estadounidenses en la región, y la diezmación por parte de Israel de las milicias satélites del régimen, Hezbola y Hamas. La posición regional debilitada de Irán y las recientes revelaciones del trabajo nuclear floreciente de Teherán han turboalimentado discusiones internas sensibles, dijeron los funcionarios de la transición. Toda la deliberación sobre el tema, sin embargo, sigue estando en las etapas tempranas.

Trump ha dicho al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en llamadas recientes que está preocupado por una fuga nuclear iraní bajo su mandato, dijeron dos personas al tanto de las conversaciones, señalando que está buscando propuestas para evitar ese resultado. El presidente electo quiere planes para evitar que se desate una guerra nueva, en particular una que podría arrastrar dentro al ejército de EE.UU., ya que los ataques contra las plantas nucleares de Teherán tienen el potencial de poner a Estados Unidos e Irán en un rumbo de colisión.
Irán tiene suficiente uranio enriquecido altamente para construir cuatro bombas nucleares, haciéndolo el único país sin armas nucleares en estar produciendo material fisible en grado casi de armas al 60%. Llevaría apenas algunos días convertir esa reserva en combustible nuclear en grado de armas.
Los funcionarios estadounidenses han dicho anteriormente que a Irán podría llevarle varios meses usar un arma nuclear.
El equipo de transición del presidente electo está ideando lo que llama "una estrategia "de presión máxima 2.0" contra el régimen, dijeron personas al tanto de la planificación, la secuela de su enfoque del primer mandato centrándose en sanciones económicas estrictas. Esta vez, el presidente electo y sus ayudantes están desarrollando medidas militares que podrían ser centrales para su campaña contra Teherán, aunque todavía emparejadas con penalidades financieras más ajustadas.
Dos opciones amplias han salido en las discusiones, incluyendo en algunas conversaciones que han tenido lugar con Trump, dijeron cuatro personas al tanto de la planificación.
Un camino descripto por dos personas familiarizadas con el plan, involucra aumentar la presión militar enviando más fuerzas estadounidenses, aviones de combate, y barcos al Medio Oriente. Estados Unidos podría también vender armas avanzadas a Israel, tales como bombas destructoras de búnkeres, fortaleciendo su poder de fuego ofensivo para dejar fuera de servicio las instalaciones nucleares iraníes. 
La amenaza de fuerza militar, especialmente si es emparejada con sanciones impuestas por Estados Unidos que se las arreglen para paralizar la economía de Irán, puede convencer a Teherán que no hay otra opción más que resolver la crisis diplomáticamente.
El camino alternativo es buscar utilizar la amenaza de fuerza militar, especialmente si es emparejada con sanciones impuestas por EE.UU. para impulsar a Teherán a aceptar una resolución diplomática. Esa es la estrategia que Trump empleó con Corea del Norte en su primer mandato, aunque la diplomacia finalmente fracasó.
No está claro qué opción elegiría Trump, quien ha hablado acerca de evitar una Tercera Guerra Mundial y negociar acuerdos con Teherán. Si bien Trump ha insistido en que busca evitar la escalada masiva en el Medio Oriente, él dijo a Time en una entrevista publicada el jueves que hay una posibilidad que Estados Unidos podría ir a la guerra con Irán, en parte porque Teherán conspiró para asesinarlo.
“Cualquier cosa puede pasar,” dijo. “Es una situación muy volátil."
Algunos funcionarios de la administración entrante aun no han opinado plenamente sobre el tema, y las propuestas relacionadas con Irán podrían cambiar a medida que los funcionarios del gabinete se vayan incorporando, se vuelva disponible la información clasificada, y sean celebradas discusiones con aliados regionales como Israel. Crucialmente, Trump raramente ahonda en los detalles sobre temas de política exterior hasta que se le presentan opciones definitivas y es necesario tomar una decisión, dicen ex funcionarios de la administracion Trump.
La misión de Irán ante Naciones Unidas no respondió a solicitudes de comentarios. Los líderes de Teherán han negado durante mucho tiempo que busquen adquirir un arma nuclear.
El gobierno israelí tampoco respondió a solicitudes de comentarios acerca de si atacaría preventivamente a Irán durante el gobierno de Trump. Pero en noviembre, después de mantener tres llamadas con Trump, Netanyahu dijo que él y Trump están "de acuerdo sobre la amenaza iraní en todos sus componentes y el peligro que representa." 
Trump sopesó la idea de ataques preventivos contra el programa nuclear de Irán hacia el final de su primer mandato, dijeron ex funcionarios, poco después que los inspectores internacionales revelaron que las reservas de material nuclear de Irán habían aumentado. Pero Trump, después que dejó el cargo, ha discutido desde entonces que él haya considerado seriamente alguna vez la acción militar, afirmando que los asistentes principales de defensa desarrollaron planes bélicos y lo presionaron para que autorice un ataque.
Los asistentes y confidentes de Trump que apoyan las opciones militares para su segundo mandato dijeron que la idea principal sería apoyar ataques israelíes contra las instalaciones nucleares iraníes como Natanz, Fordow e Isfahan, e incluso tener potencialmente a Estados Unidos participando en una operación conjunta. Muchos funcionarios israelíes actuales y anteriores dicen que hay grandes incertidumbres de cuán exitosa sería Israel en montar un ataque solitario contra las plantas nucleares de Irán, algunas de las cuales están enterradas profundo bajo tierra.
Pero, algunos de los aliados de Trump insisten en que sus primeros meses de regreso en el cargo le presentan la oportunidad poco común de contrarrestar la acumulación nuclear de Irán mientras el régimen está en una posición debilitada.
“Si realmente fueras a hacer realmente algo para neutralizar el programa de armas nucleares, sería esto,” dijo Mark Dubowitz, ejecutivo principal de la Foundation for Defense of Democracies, quien habla regularmente con los principales asistentes de Trump, incluidos algunos que se incorporarán a la nueva administración.
Si Trump optara por una opción militar seria, estaría rompiendo con la política estadounidense reciente, y con la de su primera presidencia. 
La administración Obama se propuso resolver el ascenso nuclear de Irán con un acuerdo multinacional, culminando en el Plan de Acción Integral Conjunto del 2015, el cual restringió temporalmente el trabajo nuclear de Teherán. Trump retiró a Estados Unidos de ese pacto y montó presión económica sobre Irán en la esperanza que éste abandonaría el programa nuclear. El Presidente Biden buscó revivir el acuerdo del 2015, pero Irán terminó alejándose, llevando a su administración a mantener muchas de las sanciones de la época de Trump sobre la República Islámica.
Israel, mientras tanto, durante años ha considerado atacar las plantas nucleares de Irán, pero no lo ha hecho, en parte, debido a la advertencia de Estados Unidos contra ello. La administración Obama en el 2012 advirtió a Netanyahu que no lanzara ataques mientras Irán construía su programa nuclear antes del acuerdo nuclear del 2015. La administración Biden ha dicho constantemente que busca una solución diplomática a los avances nucleares de Irán.
Las discusiones de un ataque israelí contra las plantas nucleares de Irán serían diferentes esta vez.
“Hay fuerte apoyo para que Israel tome acciones militares como estimen en sus intereses," dijo Gabriel Noronha, quien trabajó en política para Irán en el Departamento de Estado durante la primera administración Trump. "Irán no tiene mucho espacio donde ir antes de impactar las líneas rojas [de Israel], y ellos aun así parecen intencionados en escalar más."
Los funcionarios en la transición de Trump dicen que tienen intención de aplicar las sanciones actuales e imponer nuevas, incluyendo volver a designar a los hutíes en Yemen apoyados por Teherán como una organización terrorista extranjera y prohibir que los países que compran petróleo iraní adquieran energía estadounidense.
Pero tiene que hacerse más que presión económica y financiera incrementada porque Irán "está tratando activamente de matar al Presidente Trump,” dijo una persona en la transición. “Esa certeza influencia el pensamiento de todos en lo que respecta a cual es la relación con precisión."
Irán ha dado garantías a Estados Unidos que no asesinaría a Trump en represalia por su orden de eliminar en el 2020 al principal líder paramilitar iraní, Qassem Soleimani. La eliminación de Soleimani fue la acción militar más agresiva por parte de Estados Unidos contra Irán en años.
La administración entrante insiste en que la red de satélites de Teherán no puede ser contrarrestada totalmente a menos que Irán sea hambreado de recursos económicos y militares. "Es la cabeza del pulpo," dijo el funcionario de la transición. "No vamos a resolver todas estas cuestiones donde están. Vamos a resolverlas en cómo lidiamos con Teherán."
El nuevo presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, parece estar apelando al apetito de Trump por los acuerdos de alto perfil. Pezeshkian “está preparado para manejar las tensiones con Estados Unidos” y “espera negociaciones de igual a igual respecto al acuerdo nuclear—y potencialmente más,” escribió Javad Zarif, vicepresidente de Irán para asuntos estratégicos, la semana pasada en Foreign Affairs.
Pero el enfoque diplomático tiene sus trampas. Los funcionarios iraníes dicen que no negociarán con Estados Unidos bajo presión, y dijeron a los funcionarios europeos en Ginebra el mes pasado que no asumirían ningún paso unilateral para recortar hacia atrás su programa nuclear.
Teherán ya tiene suficiente material fisible para producir más de 12 bombas nucleares, de acuerdo con un estimado de las agencias de inteligencia de EE.UU. publicado la semana pasada. Aunque Irán no está actualmente construyend una bomba, decía el informe, está mejor preparado para hacerlo gracias a la investigación que ha llevado a cabo en los meses recientes.
Los funcionarios iraníes han dejado en claro durante mucho tiempo que su reacción a un ataque sería echar a los inspectores de la ONU y abandonar el Tratado de No Proliferación, el caul compromete a Teherán a no desarrollar armas nucleares.
El único país que ha hecho algo como eso alguna vez es Corea del Norte, el que pasó a comenzar a producir armas nucleares de forma encubierta—un camino que Teherán ha dado pistas que podría tomar.

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