Orgullo de mi alma judía
Orgullosa de mi sangre, de mi fe,
de las raíces que brotan en mi ser,
herencia de bondad y tradición,
un canto eterno, una oración.
la llama de Israel, eterna y grande.
Tierra prometida, refugio sagrado,
cada rincón suyo, un sueño abrazado.
Mis costumbres son joyas ancestrales,
festividades, rezos, rituales.
La dulzura del vino, el pan sagrado,
los días de Shabat, el alma en paz guardado.
Una inmensa fe que nunca se apaga,
que en cada jornada al alma embriaga.
Es mi refugio, mi fuerza, mi guía,
la voz del Creador que siempre confía.
Agradecida estoy por lo heredado,
tanto amor, poesía, y lo soñado.
La bondad que corre por mis venas,
es un himno eterno en mil escenas.
Agradezco a Israel, mi amado rincón,
donde late mi historia y mi corazón.
Un lugar de amor, de unión, de esperanza,
que llena mi alma y me da confianza.
Orgullosa de ser quien soy,
de nombrar a Israel donde voy.
Un alma eterna, que siente y que ama,
iluminada por su llama.
Escrito por Reina Benarroch Garzon

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