El presidente de Israel, Isaac Herzog, se comunicó este jueves con su homólogo suizo, Guy Parmelin, para expresar sus condolencias y ofrecer asistencia técnica tras la tragedia ocurrida en la estación de esquí de Crans-Montana.
Un incendio devastador en el bar Le Constellation, durante las celebraciones de Año Nuevo, dejó un saldo de al menos 40 muertos y 115 heridos.
Herzog puso a disposición la experiencia israelí en la identificación de víctimas y el tratamiento de quemaduras graves, conocimientos reforzados tras los eventos del 7 de octubre.
Las autoridades suizas, encabezadas por la fiscal general del cantón de Valais, Beatrice Pilloud, han descartado inicialmente que se trate de un atentado.
Aunque las investigaciones apenas comienzan, testigos presenciales describieron una escena de caos absoluto: el fuego se habría originado cuando una empleada sostenía una vela encendida sobre los hombros de un compañero, lo que provocó que las llamas se extendieran rápidamente por el techo de madera, colapsando la estructura sobre los asistentes.
La magnitud del desastre ha desbordado los servicios de emergencia locales, obligando a los hospitales regionales a operar a su máxima capacidad.
Mientras equipos de Francia e Italia colaboran en las tareas de rescate, la organización israelí de búsqueda y salvamento ZAKA ya ha enviado un equipo internacional al lugar.
El objetivo primordial de las autoridades suizas en los próximos días será la identificación de los cuerpos, una tarea compleja debido al estado de los restos.
Entre las víctimas y desaparecidos se encuentran miembros de la comunidad judía local.
Según informes del movimiento Jabad y medios hebreos, al menos tres personas judías permanecen desaparecidas y varias más resultaron heridas, aunque hasta el momento no se ha confirmado la presencia de ciudadanos israelíes entre los afectados.
La comunidad de Crans-Montana, conocida mundialmente por sus torneos de esquí y golf, se encuentra sumida en el luto mientras se realizan vigilias silenciosas cerca del lugar del siniestro.
El gobierno suizo ha decretado cinco días de duelo nacional ante lo que se considera una de las peores tragedias en la historia reciente de la nación alpina.
Por su parte, el presidente Parmelin agradeció el ofrecimiento de Israel y mantuvo la puerta abierta a la colaboración a través de los canales diplomáticos.
El evento, que debía ser una noche de celebración, ha dejado una profunda marca de dolor y cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad en establecimientos nocturnos de alta concurrencia.
Aurora Israel
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