Los pesimistas de la guerra de Irán en Washington
Raramente tantos han parecido tan ansiosos por predecir la derrota estadounidense.
Por la Junta Editorial
Marzo 4, 2026
Cuando los marines se dirigieron a la playa en el atolón Tarawa en 1943, las cosas no salieron bien. La marea era más baja de lo esperado, entonces la nave de desembarco quedó colgada en un arrecife. Los marines se volvieron blancos fáciles para los defensores japoneses, y cientos murieron ese día, con más de 3,100 muertos o heridos en la batalla de cuatro días.
Nos estremecemos de pensar cuál sería la reacción en Washington si la batalla de Tarawa fuese librada hoy nuevamente. El New York Times escribió después de Tarawa en 1943 que "debemos armarnos de valor ahora para pagar ese precio" avanzando. Hoy estaría pidiendo el juicio político para Franklin Roosevelt, como lo haría un desfile de indignados presentadores de podcasts de derecha.
Esta historia parece apta dado el destacable pesimismo en los medios de comunicación y la clase política acerca de la campaña de bombardeo de EE.UU. contra el régimen terrorista en Irán. A cinco días dentro de la guerra, ustedes pensarían a partir de la cobertura y comentarios que EE.UU. está perdiendo.
Se dice que los mercados financieros están agitados, la guerra está “englobando” a la región y tal vez al mundo, a Estados Unidos se le están agotando los misiles, la guerra es un regalo para Rusia, y no hay plan de cómo termina esto—estos son apenas algunos de los calamitosos temas de los medios de comunicación.
Es cierto que la guerra es impredecible y esta podría tomar malos giros. Los seis muertos estadounidenses y otros heridos son desgarradores. Pero juzgando a partir del pánico en el Beltway, ustedes pensarían que Estados Unidos está destinado a la derrota y la merece. Raramente tantos han parecido tan ansiosos por predecir la humillación estadounidense.
Pero a partir de la evidencia hasta ahora, la guerra está yendo mejor de lo esperado. Los líderes políticos y militares de Irán fueron eliminados en la primera hora en una exhibición destacable de recopilación de inteligencia y bombardeos de precisión. Las reservas de misiles de Irán, sus lanzadores y producción están siendo destruidos gradualmente. Su armada puede pronto ser reducida a algunos esquifes rápidos, si se atreven a abandonar la costa.
El Gen. Dan Caine, Jefe del Estado Mayor del Ejército, dijo el miércoles que "Los disparos de misiles balísticos del teatro de Irán están debajo del 86% del primer día de combate, con una reducción del 23% sólo en las últimas 24 horas." Sus "drones de ataque unidireccionales" están debajo del 73% de las salvas de inicio.
El Pentágono dice que el dominio estadounidense del aire es tan completo que ya no necesita más usar tantas armas de enfrentamiento que disparan desde una distancia. En cambio puede utilizar bombas de gravedad guiadas con precisión que Estados Unidos tiene en números mucho más grandes. Israel y EE.UU. ahora están volviendo estas armas contra los medios de control interno del régimen—el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y los paramilitares basij.
En cuanto a los mercados, la sorpresa hasta ahora es cuán relativamente suave ha sido la interrupción. Los precios del petróleo y la nafta aumentaron, pero el crudo Brent está apenas más alto de lo que estuvo en medio de Operación Martillo de Medianoche en junio pasado. Un cierre del petróleo y el gas natural a largo plazo a través del Estrecho de Ormuz, haría mayor daño, pero el Presidente Trump dice que la Marina de EE.UU. puede escoltar a los buques cisterna. Los mercados de acciones estadounidenses bajaron al principio, pero desde entonces se han recuperado en gran medida.
Todo esto parece progreso hacia lograr los objetivos bélicos que esbozó el Presidente Trump el sábado. Los sitios nucleares iraníes y las fuerzas de misiles y navales están siendo degradadas en una extensión que tomaría años reconstruirlos. Y las bajas estadounidenses han sido mínimas.
Sí, elementos del régimen siguen en el control, y nadie sabe si el pueblo iraní podrá levantarse y derrocarlos. Aun si lo hacen, el resultado es imposible de predecir. Un régimen pro-occidental podría surgir, como podría gobernar por medio de líderes que son arte del régimen actual pero renunciando a los planes de construir una bomba, dominar a sus vecinos, o expandir el terrorismo en todo el mundo.
También es posible un resultado peor, tal como una larga guerra civil que cree refugiados que desestabilicen a algunos vecinos. Las guerras siempre llevan a sorpresas, y el Sr. Trump asumió un riesgo al elegir bombardear nuevamente. Desearíamos que él hubiese preparado mejor al país antes de la guerra.
Pero ahora que la guerra está en marcha, y nuestras tropas están en peligro, nuestra visión tal vez anticuada es que debemos esperar el éxito estadounidense, tanto militarmente como estratégicamente. El mundo estará más a salvo si hay un régimen mejor en Teherán que no esté inclinado en la misión de "muerte a Estados Unidos." Y tal vez, antes de anticipar o aplaudir el fracaso, podríamos esperar y ver como sale.
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