sábado, 3 de octubre de 2026

 

Con un secuestro aéreo terrorista evitado, ¿qué le espera ahora a Israel y a la región?

Pasajeros del Vuelo FZ1073 de Flydubai pasan con sus familiares por la puerta de sala de arribos en el Aeropuerto Internacional Ben Gurion, cerca de Tel Aviv, después que su vuelo original desde Dubai a Israel fuera desviado a Arabia Saudita luego de un presunto ataque terrorista, 30 de septiembre del 2026. (Jamal Awad/Flash90)
Es jueves 1º de octubre, y las redes sociales israelíes están inundadas en un torrente de celebración, elogio y humor negro tras frustrarse milagrosamente ayer un secuestro aéreo terrorista del vuelo FZ1073 de FlyDubai. Según toda expectativa razonable, el país debería haber despertado esta mañana sumido en duelo: nombres y rostros, y a la larga y conocida letanía de condolencias. En su lugar, despertó con memes.
Es una realidad triste que para los israelíes este sea el mejor de todos los mundos posibles: no la seguridad en sí, sino que los que tratan de asesinarnos fallan. Debajo de todas las celebraciones, está la verdad amarga que grabada nuevamente en todo corazón israelí.
La vigilancia es la única defensa real de Israel en una región hostil, pero el optimismo sobre el futuro y la fe en su propia competencia mantienen a los israelíes arrullados en la complacencia. Gaza en septiembre del 2023 es el ejemplo más notorio, pero ahora incluso la conceptzia de los Acuerdos de Abraham se está derrumbando bajo el recordatorio que Israel es una villa en una selva que rodea incluso al refugio aparentemente seguro de Abu Dhabi.
En las últimas semanas—inadvertida en gran medida, al final de las noticias—hubo una importante disputa entre el director del Shin Bet, David Zini, y las aerolíneas de Israel por una prohibición que había impuesto el Shin Bet sobre los vuelos a EAU. La lógica de la agencia era sencilla: consideró insuficientes las medidas de seguridad en los aeropuertos emiratíes, y rechazó reanudar los vuelos. Las medidas de seguridad en vigencia para vuelos a Israel podrían posiblemente haber ayudado a prevenir este ataque, especialmente en vista que el terrorista parece haber ingresado un arma a bordo en su persona.
Vale la pena ser precisos sobre la jurisdicción aquí. El Shin Bet es responsable por los vuelos israelíes; el Ministerio de Transporte es responsable por las líneas extranjeras que parten desde Israel; y el Mossad es responsable de frustrar amenazas terroristas internacionales en el extranjero. El problema es que el Shin Bet no puede controlar los vuelos extranjeros, el MdT no puede controlar los entrantes, y ninguna aerolínea internacional está dispuesta a entregar al Mossad jurisdicción sobre su seguridad. Si bien se superponen y enfrentan sus propios retos singulares, la responsabilidad por el vuelo FZ1073 de Flydubai era en gran medida del Mossad.
El secuestrador está actualmente siendo interrogado por la inteligencia saudí, un hecho que estoy seguro que los medios de comunicación internacionales encontrarán que no tiene nada para criticar, dado que no hay israelíes involucrados. Mientras tanto, Israel está analizando si el piloto intentó tomar el control de la nave sobre espacio aéreo jordano y estrellarla en algún lado dentro de Israel, un paralelo más con el 11/S casi exactamente 25 años tras el hecho. Pero por ahora es simplemente una línea de investigación, no una conclusión establecida.
Una de las preguntas más consecuenciales aun no tiene respuesta: ¿este fue el acto de un lobo solitario o de una organización? ¿y si fue lo último, de cuál?
Vale la pena decir claramente que si este hombre es parte de un paquete, y ese paquete es iraní, palestino o libanés, las consecuencias serán cinéticas. Los miedos a la guerra irregular siendo librada a través del mundo libre abundaban a inicios de Operación Furia Epica en febrero. La calma relativa que siguió es interpretada como que Irán está luchando por colocar su bien desarrollada red terrorista en uso militar. Eso parece más posible que el argumento que fue simplemente otra arma dormida en el interminable arsenal secreto de Irán, el cual los medios advirtieron sería activado si Estados Unidos continuaba la guerra. Entonces nuevamente, la calma puee ser un testimonio de la competencia israelí y estadounidense en lugar de incompetencia iraní. Tal vez, de cientos de intentos frustrados, uno finalmente se infiltró.
Reunión de Benjamin Netanyahu con el héroe de FlyDubai, Yaniv Hayun, en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, Septiembre 30, 2026.

Las advertencias de terror incrementado se han estado apilando durante meses. Apenas un día antes del ataque, Benjamin Netanyahu advirtió públicamente que "nuestros enemigos tratarán de atacarnos" alrededor de esta época. Un profeta que es también responsable por prevenir el desastre que predice raramente obtiene algo cuando se demuestra que tienen razón, pero Netanyahu puede ser la excepción. Su gran salvación fue que no ocurrió lo peor. En lugar de un líder fallido, él sigue siendo un profeta, uno que puede ahora fácilmente inclinar la conversación hacia su tema preferido: la seguridad.
En lo que respecta a las elecciones, los israelíes siempre han estado preocupados por algo mucho más grande que su calidad de vida: la vida misma. En la jerga profesional, llamamos a eso "seguridad." Una definición más precisa sería "inseguridad." Pero si vamos a ser honestos, la palabra correcta es "miedo," un recurso mucho más accesible después de este roce muy reciente con la tragedia. “Seguridad” es la palabra precisa que la oposición quería evitar; ellos son mucho más afectos a "haredí," que provoca mucho menos miedo y, con el frente de seguridad en mente, muchos menos votos.
Sin embargo, aun con todas las preguntas sin respuesta y los retos que quedan por delante, recuerden: esta es una festividad, tanto Sucot como un día de salvación.
Yaniv Hayun, quien sometió al presunto terrorista a bordo del vuelo Z1073 de Flydubai, llega al Aeropuerto Internacional Ben Gurion cerca de Tel Aviv, Septiembre 30, 2026. (Jamal Awad/Flash90)

Consideremos por un instante ese mundo muy probable en el cual el Capitán Smit Machchhar era ligeramente menos heroico y no podía superar su herida de arma blanca para abrir la puerta de la cabina. O uno en el cual los pasajeros Yaniv Hayun, Tzvika Mans y Assaf Rajuan no irrumpían a tiempo. O uno en el cual Yaniv, un plomero de profesión, nunca hubiera observado una docuserie sobre choques de aviones y no supiera cómo tirar de la palanca. O uno en el cual no había ningún otro piloto a bordo para aterrizar el avión a salvo. El terrorista estrella el avión en tierra, sus motivaciones absolutamente inescrutables para los medios de comunicación internacionales y obvias para aquellos con un mínimo de sentido común.
Hoy, si el príncipe de la corona lo permitía, los israelíes estarían en el terreno rebuscando entre los restos en busca de 174 cuerpos, 27 de ellos niños.
La arteria central de los Acuerdos de Abraham, la ruta aérea de 30 aviones diarios, sería cancelada, y las relaciones firmemente cálidas entre Emiratos e Israel se congelarían. Ese día pasaría a la historia como el segundo ataque terrorista más letal en la historia del país, con cerca de cinco veces la cuenta de muertos del tercero. Ocurriendo apenas días antes del tercer aniversario hebreo del peor ataque, podría haber costado permanentemente a la festividad de Sucot su nombre tradicional: "el tiempo de nuestra alegría."
Una oleada de simpatía sería seguida rápidamente por un retorno a la normalidad. El mundo nunca ha entendido lo suficientemente bien a los israelíes como para perdonar las medidas que toman para su seguridad, pero casi siempre comprende lo suficientemente bien a los terroristas como para perdonar su violencia. El secretario del exterior británico, Ed Miliband, y los de su calaña, anunciarían más sanciones contra los violentos israelíes, y los medios de comunicación internacionales se apresurarían a citar una miríada de posibles motivaciones para la masacre. Tal como están las cosas, el terrorista puede consolarse sabiendo que los medios de comunicación internacionales no lo han despojado de sus alas. El es todavía "el piloto," y lo que hizo es todavía un "incidente," por tomar prestada la etiqueta de Miliband.
Afortunadamente, despertamos en el otro mundo: aquél donde el terrorista falló, la festividad continúa, los aviones siguen volando, y la voluntad de lucha de Israel arde más fuerte que antes. Es el mundo creado por Yaniv Hayun, Tzvika Mans, Assaf Rajuan y Smit Machchhar, personas comunes que demostraron valentía extraordinaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.