lunes, 18 de noviembre de 2019

**Volver**

Desde lo alto de la loma y mirando hacia el valle mis ojos alcanzan a ver
el pueblo que un día abandoné con el sueño de algo mejor.
Con una vieja mochila, desteñida por el sol y el tiempo del camino de un aventurero, tomé el regreso del sueño que me perseguía noche a noche y olvidando la fama y la gloria, junto al dinero que nada de eso existía, mi
rumbo tomó el Norte de volver a mis orígenes.  
Me alejé del pueblo que me vio nacer; mis sueños era el motor que movía
mis piernas y mi mente encandilada por voces de fama y poder tomé el
camino que no debía, que como sirenas me llamaban a la perdición.
Después vino el silencio, la soledad, la angustia, y arrepentido pegué la vuelta viendo el espejismo de una fama que nunca tendría. Y hoy a la puerta de mi pueblo la emoción del regreso hizo estallar mis lágrimas que
como cortando cadenas de la loma veía la libertad.
Apresurado llegué al valle, como el naufrago a tierra firma, tomé la calle
Mayor que recorrí del principio al fin. Y al terminar la calle tu casa y el
jardín marcaron mi destino
 Apoyé mi frente en las rejas e inclinando mi cabeza lloré como un niño
 que busca la sombra del árbol que murió. Ni jardín, ni sombra, ni tu, solo
volver y como el viejo árbol morir sobre sus raíces secas.
Mario Beer-Sheva.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.