viernes, 2 de enero de 2026

 La batalla de la presunta hija judía de Hasán II llega a EE. UU. en busca del ADN que Marruecos se niega a entregar

La lucha de Jane Benzaquen contra el silencio del palacio alauí ha cruzado el Atlántico. Tras décadas de preguntas sin respuesta y varios años de litigio en Bélgica, la mujer que afirma ser hija biológica del difunto Hasán II, padre del actual monarca Mohamed VI, ha abierto una nueva vía judicial en Estados Unidos para obtener las pruebas genéticas que Marruecos se niega a proporcionar.
El último capítulo de esta batalla legal, que incomoda a la Casa Real marroquí y pone a prueba los límites de su inviolabilidad, se libra ahora ante tribunales federales estadounidenses. El objetivo: acceder a muestras de ADN conservadas en hospitales de Nueva York, donde el rey Hasán II habría recibido atención médica, con el fin de demostrar su paternidad ante la justicia belga.
“El Reino de Marruecos ha presentado una oposición de terceros contra la sentencia que anuló la paternidad de Raoul Jossart, lo que nos permitió iniciar una acción de investigación de filiación”, explican fuentes del bufete de Benzaquen a El Independiente. Esa maniobra mantiene el proceso en suspenso hasta que concluyan las actuaciones impulsadas por Rabat contra la demandante.
Anita Benzaquen, madre de Jane
De Bruselas a Nueva York
La anulación de la filiación oficial —que durante décadas atribuyó a Benzaquen un padre belga que no era tal— abrió la puerta a un procedimiento de gran carga política y simbólica. En Bélgica, donde reside actualmente, se tramita una acción de investigación de paternidad contra la familia real marroquí. Los plazos son largos: la próxima audiencia de control procesal está prevista para abril de 2027.
Mientras tanto, su equipo legal ha decidido internacionalizar la causa. El mes pasado se presentaron solicitudes ante la justicia estadounidense para acceder a restos biológicos de Hasán II, supuestamente conservados tras una hospitalización en Nueva York. La intención es incorporar esas pruebas al expediente belga y romper el bloqueo que impone Rabat.
El muro del palacio
La Casa Real marroquí mantiene una negativa rotunda a cualquier examen genético. Sus abogados alegan inmunidad procesal para los descendientes del monarca y han respondido con acciones penales y una estrategia de descrédito público.
“Nunca han negado realmente la relación”, lamentaba Benzaquen en una entrevista anterior. “Solo pido ser aceptada. No quiero títulos ni privilegios. Si me invitaran a tomar un café y me dijeran ‘eres mi hermana’, bastaría. No busco ser princesa ni vivir en un palacio”.
Con 70 años, insiste en que su lucha no tiene motivaciones económicas ni políticas:
“He hecho mi vida. Solo quiero saber la verdad y dejar atrás la sensación de que me ocultaron quién era”.
Una identidad entre tres religiones
Judía por línea materna, musulmana por la paterna y criada en un entorno cristiano en Bélgica, Benzaquen encarna una historia que desafía los relatos oficiales del palacio alauí.
“Que sea judía y Hasán II un rey musulmán no cambia nada”, dice. “A los ojos del judaísmo soy judía por mi madre; a los del islam, musulmana por mi padre; y crecí entre cristianos. Ésa es mi vida”.
Su demanda, reitera, no busca agitar símbolos ni credos, sino cerrar un vacío personal:
“De niña fui castigada por algo que no hice. Solo quiero saber que tengo un padre”.
Una batalla global
Mientras los tribunales belgas se preparan para un largo proceso, la batalla entra ahora en una fase decisiva al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, la ciencia forense podría ofrecer las respuestas que la política y la diplomacia han negado durante décadas.
Hace año y medio, cuando aceptó hablar con El Independiente, Benzaquen se mostraba convencida del desenlace:
“Vamos a ganar. Hemos llegado muy lejos. Y la verdad, al final, prevalecerá”.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío

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