El líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, compró dos apartamentos en Londres, por un total de 35 millones de libras, junto a la embajada de Israel, según reveló The Telegraph el lunes.
Las propiedades fueron adquiridos presuntamente con la ayuda de Ali Ansari, de 57 años, banquero iraní vinculado al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Ansari compró los apartamentos en nombre de Jamenei entre 2014 y 2016, según informó The Telegraph.
Posteriormente, en octubre de 2025, el gobierno británico lo sancionó por financiar al CGRI. Ansari vio congelados sus bienes y se le prohibió viajar al Reino Unido, señaló The Telegraph.
“Hoy anunciamos sanciones contra el banquero y empresario iraní corrupto Ali Aliakbar Ansari, por su papel en el apoyo financiero a las actividades del CGRI”, declaró Hamish Falconer, ministro británico para Oriente Medio, en el momento de la sanción.
“Esta designación envía un mensaje claro: no toleraremos amenazas del CGRI y no dudaremos en tomar las medidas más eficaces contra ellas”, añadió Falconer. Según Bloomberg, Ansari fue "vital" para los acuerdos.
Los dos apartamentos, valorados en conjunto en aproximadamente 50 millones de libras, se encuentran junto a la embajada de Israel en los Jardines del Palacio de Kensington, según informó The Telegraph.
Roger Gherson, abogado de Ansari, criticó duramente las acusaciones en su contra.
"El Sr. Ansari, en respuesta a las perjudiciales acusaciones en los medios internacionales, niega rotundamente cualquier relación financiera con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán o con el nuevo líder supremo", escribió Gherson en un comunicado.
El ascenso de Mojtaba Jamenei desmiente la imagen de un Irán "moderado".
El descubrimiento de las propiedades de Jamenei se produjo justo después de su elección como nuevo líder supremo de Irán el domingo, lo que marcó un hito en la historia de la República Islámica.
Durante décadas, el régimen ha intentado mantener una fachada de republicanismo entrelazada con un gobierno teocrático.
Sin embargo, la sucesión de padre a hijo desmonta esta fachada, transformando el régimen en una dictadura y exponiendo graves vulnerabilidades dentro de las estructuras de poder de Teherán.
Según la Dra. Tamar Eilam Gindin, del Centro Ezri para la Investigación de Irán y el Golfo Pérsico de la Universidad de Haifa, esta medida viola los principios fundamentales sobre los que se fundó la República Islámica.
"Esto es realeza. Es como una sucesión real. Es la máxima expresión de una dictadura", explicó, señalando la ironía histórica para una nación que derrocó a una monarquía hace 45 años.
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