El puñetazo más famoso de la historia de los comics llegó al Museo de Washington
Cuando faltaba todavía un año para Pearl Harbor y la gran mayoría de los estadounidenses rechazaba entrar en la guerra, una revista de historietas mostró a un nuevo superhéroe, el Capitán América, golpeando a Adolf Hitler en la cara.
Ocho décadas después, esa obra, con una portada considerada una de las imágenes más icónicas de la cultura pop del siglo XX, acaba de ingresar a la colección del Museo del Holocausto de Washington.
Según se informó desde la capital norteamericana, un ejemplar original de la revista Captain America Comics Nº1, publicada el 20 de diciembre de 1940, fue recibido recientemente por el museo en una donación cargada de gran simbolismo.
«Este comic tiene una enorme importancia cultural e histórica», afirmó Zachary Levine, curador del museo, desde donde destacaron el significado que la historieta tiene en perspectiva.
En 1940, muchos estadounidenses desaprobaban el régimen na/zi pero se resistían a participar de otro conflicto en Europa después de la sangrienta Primera Guerra Mundial.
Frente a esa situación, y conociendo bien lo que representaba la amenaza na/zi para el mundo, el guionista Joe Simon y el dibujante Jack Kirby, ambos judíos, utilizaron un símbolo de Estados Unidos para concientizar a sus compatriotas.
«Los comics antiguos que presentaron a un personaje popular suelen ser valiosos», pero el ejemplar que adquirió el museo también es un elemento «histórico notable, y su portada es una de las imágenes más icónicas de la historia» de la literatura gráfica, «si no de toda la cultura pop», aseveró el experto Roy Schwartz.
Entrevistado por la agencia estadounidense JNS, el historiador destacó que es muy significativo que Simon y Kirby (nacido Jacob Kurtzberg) hayan elegido para la portada del primer número de su creación, el luego popularísimo Capitán América, «un puñetazo en la cara de Hitler».
Schwartz remarcó que «es difícil comprender la importancia» de esa elección de los entonces jóvenes artistas, hijos de inmigrantes judíos llegados a Nueva York.
Si bien la revista tenía fecha de portada de marzo de 1941, «se publicó el 20 de diciembre de 1940, un año antes de Pearl Harbor», apuntó.
En aquel entonces, continuó, el 93 por ciento de los estadounidenses se oponía a entrar en la guerra, y el mundo del entretenimiento «se encontraba bajo una enorme presión para no ofender a los na/zis ni a sus partidarios» locales, que eran muchos.
Sin embargo, Simon y Kirby tocaron un nervio sensible en la sociedad norteamericana: la revista con el Capitán América golpeando a Hitler vendió nada menos que un millón de ejemplares.
Y el personaje sigue siendo súper famoso hasta la actualidad.
En sintonía con Schwartz, el autor Daniel Tobias Flint recordaba a principios de este año que el Estados Unidos de 1940 era fuertemente aislacionista y miraba la tragedia de la Europa arrasada por el nazismo apenas preocupada y con mucha distancia.
Ante los ojos de ese país apareció el número 1 de Capitán América, y su portada «no era una metáfora, no era un simbolismo sutil» ni «una retrospectiva histórica», ya que Estados Unidos todavía no estaba en guerra con Alemania y faltaba un año para el ataque japonés sobre Pearl Harbor, siguió Flint.
Los estadounidenses describió el autor, «se oponían a entrar en el conflicto que azotaba Europa» pero «allí, en brillantes colores primarios dirigidos a niños y lectores de clase trabajadora, había una declaración inequívoca: el nazismo debía ser confrontado, y Estados Unidos finalmente tendría que luchar».
Schwartz agregó que los autores del comic «recibieron amenazas de muerte de la German American Bund», los nazis norteamericanos, algo que no era para tomarse en broma ya que «22.000 de ellos acababan de marchar por la Quinta Avenida el año anterior».
El ejemplar del número 1 de la historieta fue donado por Brandon Beck, co-fundador de la empresa desarrolladora de videojuegos Riot Games. También le entregó al museo una copia original del número 46, que presenta una portada gráfica del Capitán América enfrentándose a los nazis mientras cometen atrocidades en un campo de concentración.
Esa, señalaron los voceros del museo, «fue una de las primeras representaciones de un campo de concentración en la cultura pop estadounidense».
Las revistas están siendo examinadas por expertos de la institución y serán digitalizadas para ponerlas a disposición de aficionados a las historietas, historiadores y otros investigadores.
No está demás recordar que un ejemplar en excelentes condiciones de Captain America Comics Nº1 se vendió en el 2022 por 3,12 millones de dólares en una subasta de la casa Heritage Auctions, una de las cifras más altas pagadas jamás por una historieta.
Son verdaderos tesoros, con valores que dependen de su estado de conservación: aunque el número original vendió cerca de un millón de copias cuando apareció en 1940, hoy se estima que sobreviven apenas un centenar de ejemplares en condiciones coleccionables.
Daniela Cohen
Israel Económico

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