Perdieron ambas piernas mientras combatían contra Hamás en Gaza. Hoy, con prótesis y una determinación inquebrantable, volvieron a subirse al ring en una velada de boxeo con entradas agotadas en Tel Aviv.
Su historia es mucho más que deporte. Es un testimonio de fortaleza, superación y de la capacidad de levantarse incluso después de los momentos más difíciles.

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