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jueves, 25 de septiembre de 2025

 

"He sido un hombre afortunado, en la vida nada me ha sido fácil"S. Freud

Un dia como hoy, 23 de septiembre pero de 1856, llegaba al mundo en el seno de una familia judia, Sigismund Shlomo Freud, mejor conocido como Sigmund Freud, padre del Psicoanalisis.

Fue en Pribor, ciudad de Moravia, territorio que pertenecía al Imperio Austro-húngaro y que hoy es parte de la República Checa.

Sigismund era el mayor de seis hermanos (cinco mujeres y un varón) y tuvo dos hermanastros de un matrimonio anterior de su padre.

Fue inscrito por este como Sigmund, como figura en su certificado de nacimiento, agregandole el nombre Schlomo (Salomón), una tradicional costumbre judía.

En 1860 su familia se traslada a Viena donde se esfuerza para que sus hijos tengan una buena educación, y en 1873 Sigismund ingresa a la universidad de Viena para estudiar medicina, graduándose como médico en 1881.

Vale decir que Freud nunca utilizó su nombre hebreo y a partir de 1875 modifico su nombre de pila por Sigmund, con el cual es conocido mundialmente.

Estudiante poco convencional- su carrera universitaria transcurre en un medio hostil a los judíos, por el antisemitismo existente tanto en los claustros como en la sociedad vienesa– es considerado brillante por sus profesores, en especial por el director del Instituto de Fisiología de Viena, profesor Ernst Wilhelm von Brücke, de quien fue su asistente desde 1876 hasta 1882.
  • Al año siguiente comenzo a a trabajar en el Hospital General de Viena como investigador médico, siendo uno de los pioneros en el uso terapéutico de la cocaína como analgésico local, y en 1984 publica el trabajo Über Coca (Sobre la coca), al que sucedieron varios artículos más sobre el tema, y su aporte a la medicina de ese entonces fue utilizado en operaciones quirúrgicas.

En 1886, Freud se casó con Martha Bernays y abrió una clínica privada especializada en desórdenes nerviosos.

  • Comenzó su práctica para tratar la histeria y la neurosis utilizando la hipnosis y el método catártico, métodos que descartaria para utilizar el de asociación libre, que desarrollo entre 1895 y 1900, y en los que anima a sus pacientes a verbalizar sin censura cualquier ocurrencia que pasara por su mente, basándose en su experiencia al tratar a personas histéricas.

En 1899 publica Die Traumdeutung (La interpretación de los sueños), texto que es considerado como el comienzo del psicoanálisis.

La teoría fue rechazada en sus inicios, pero mas tarde fue aceptada en ciertos ámbitos médicos, siendo por primera vez reconocido como el “padre del psicoanálisis” en 1902 al ser nombrado Profesor extraordinario del Imperio Austro-húngaro.

En Estados Unidos su teoría fue reconocida siete años después.

Este explica la existencia del inconsciente y desarrolla un método para conseguir el acceso al mismo, tomando elementos de sus experiencias previas.

Freud estudio cómo funciona la mente humana, proponiendo que la misma posee una estructura dividida en tres partes: el Ello, el Yo y el Superyó.

Sigmud Freud era un adicto a los cigarros puros, fumaba varios durante cada día, y en 1923 le diagnosticaron cáncer en su paladar, por el que fue operado en 33 ocasiones.

Pese a esta enfermedad continuó trabajando como psicoanalista y casi hasta su fallecimiento escribió y publicó un gran número de artículos, ensayos y libros.

Los na/zis lo consideraron un enemigo tanto por su condición de judío como por el desarrollo de sus teorías psicoanalíticas y luego del Anschluss (la unificación de Austria con el Tercer Reich alemán) el 12 de marzo de 1938, la Gestapo comenzó a intimarlo tanto a él y su familia, requisando su casa particular y su clínica, como así también deteniendo a su hijo Martín por un día e interrogando largamente a su hija Ana.

Ya con anterioridad los nazis habían quemado públicamente sus libros y demás artículos por él publicados.

Si bien Freud no deseaba abandonar Viena, ante el cumulo de intimidación y la opinión de sus discípulos, especialmente los estadounidenses, decidió trasladarse a Londres, lo que las autoridades na/zis aceptaron, así como también a que se llevara su biblioteca y parte del mobiliario de su casa vienesa, debido a la presión internacional, radicándose en la ciudad capital de Gran Bretaña, el 6 de junio de 1938, donde trascurrieron sus últimos meses de vida, muy deteriorado físicamente por el dolor que le producía la propagación del cáncer de paladar que padecía, falleciendo el 23 de septiembre de 1939."

La trascendencia y vigencia del psicoanálisis constituye su mayor legado, muy a pesar de las legiones de detractores que desde hace más de 130 años se empeñan en denostarlo.

Agencia Judia de Noticias


lunes, 22 de septiembre de 2025

 Hace casi 70 años lo pronosticó.

Nadie le creía.
Ayn Rand, filósofa judía estadounidense y autora de estas oportunas palabras:
“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican bienes, sino favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

martes, 27 de mayo de 2025

 MAX BERLINER: "SER JUDÍO NO ES UNA RELIGIÓN, ES UNA MANERA DE SENTIR EL MUNDO CON RESPONSABILIDAD ": Max Berliner no solo fue un artista; fue un alma encendida por la vida, un testimonio viviente del dolor transformado en luz. Nació en Polonia en 1919 y emigró a Argentina escapando del antisemitismo que ya se respiraba en Europa. La herida de la guerra, del exilio y del genocidio lo marcó para siempre, pero no lo quebró: lo hizo más fuerte, más sabio, más humano.

Desde muy joven encontró en el teatro una forma de sanar y sanar a otros. Fue actor, director, escritor y, sobre todo, un narrador de la memoria. “Ser judío no es una religión, es una manera de sentir el mundo con responsabilidad”, decía, con los ojos llenos de historia y ternura.
Max convirtió cada escenario en un altar de la vida, donde honraba a los que ya no estaban y educaba a los que venían. No hablaba del pasado con odio, sino con amor por la verdad. “La Shoá no me robó la fe en la humanidad, me dio el deber de recordarla para siempre”, repetía con voz firme, como si cada palabra llevara una piedra para construir un puente hacia el futuro.
Sobre Israel, hablaba con un amor maduro, sin ceguera ni fanatismo. “Israel es nuestro refugio, pero también debe ser un ejemplo; no podemos construir nuestro hogar sobre el dolor de otros.” Su visión era la de un pacifista incansable, un soñador con los pies firmes en la historia.
“La memoria no es una mochila, es un motor”, decía. Y hasta sus últimos días, Max siguió visitando escuelas, hablando con jóvenes, sembrando semillas de conciencia.
Murió en 2019, pero su legado vive en cada acto de justicia, en cada voz que se alza contra el olvido. Max Berliner no se apagó: se multiplicó.
Bio
Max Berliner —nacido Mordcha Berliner nació en Varsovia el.23 de octubre de 1919. Fue un actor, autor y director de cine y teatro polaco que desarrolló toda su carrera en Argentina.
Berliner pregonó por la difusión de la lengua ídish –interpretando frecuentemente en dicha lengua–, y de la promoción de la cultura judía, realizando obras de teatro en castellano.
Decía" Soy el único actor de la colectividad que vive en dos mundos. Yo hago en ídish teatro universal, y en castellano temáticas judías."
Participó durante toda su vida en cine, teatro y televisión, realizando algunas interpretaciones en coproducciones internacionales —como Highlander II: The Quickening o Apartment Zero—.
Desde 1947 ejerció como profesor de teatro y música en ídish en la escuela Sholem Aleijem, durante casi 60 años. Esta escuela bautizó a su salón de actos con el nombre de 'Max Berliner' en reconocimiento a su trayectoria.
El legado de Max Berliner trasciende el arte: es una llama viva de memoria, amor aparte, humanidad y valentía.
En quienes lo conocieron es una voz que no se apaga, un gesto que aún conmueve, un alma que sigue actuando en el escenario invisible de la memoria.
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