El multimillonario iraní Amir Hashmatpur lanza en Israel pruebas de una droga única para el cáncer cerebral.
Estamos hablando de una nueva tecnología de principios: la droga se inserta por la nariz y es capaz de superar la barrera hematoencefálica, que generalmente interfiere con la entrega de medicamentos al tejido cerebral.
Hashmatpur considera que Israel es la mejor plataforma para lanzar la investigación en Oriente Medio.
Según él, la ciencia y la medicina locales tienen una comprensión más profunda del campo de la biotecnología que cualquier otro país de la región, y el proceso de aprobación aquí es más rápido que incluso en los Emiratos Árabes Unidos, donde la empresa también ha abierto una sucursal.
Hashmatpur estuvo en el centro de atención después de publicar una foto con Netanyahu durante la visita del primer ministro a Florida.
Las imágenes desencadenaron una ola de amenazas contra él: muchos no creían que un musulmán de origen iraní pudiera cooperar abiertamente con Israel. Hashmatpur dijo que recibió docenas de amenazas de muerte y cargos de traición.
La historia del empresario está estrechamente ligada a Irán.
Dejó el país cuando era niño después de la Revolución Islámica y su padre fue arrestado y torturadO.
A pesar de esto, Hashmatpur cree que después de la caída del actual régimen, Irán e Israel serán capaces de convertirse en fuerzas líderes en la región y trabajar juntos.
NeOnc ya ha realizado los primeros estudios de un fármaco, que mostró resultados prometedores en pacientes con glioblastoma.
La segunda fase de las pruebas está en marcha y se prevé una nueva etapa en Israel bajo la dirección de la profesora Deborah Blumenthal en el Hospital Ikhilov.
Esta historia va mucho más allá de un proyecto médico ordinario.
La ciencia, el dinero grande y la complicada política de Oriente Medio están entrelazadas aquí. Para Israel, la llegada de este inversor significa no solo un posible avance en el tratamiento del cáncer grave, sino también el fortalecimiento del estatus del país como centro biotecnológico regional.
Y para el propio Hashmatpur, parece una misión personal dictada por una tragedia familiar y una creencia en un futuro en el que iraníes e israelíes pueden hablar el mismo idioma.

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