El hombre moderno ha progresado más allá de la vida agraria. Salió de la granja y ya no necesita a los hijos. De hecho, el hombre llegó a un sorprendente descubrimiento: los hijos son una carga terrible. Cuestan dinero, consumen tiempo y son exasperantes. ¿Quién necesita hijos? Esa es la actitud de Esav adaptada a los tiempos modernos.

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