“Vladimir, mi amigo de 92 años, tiene un lugar de honor en la historia judía y humana.
Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los judíos de toda Europa se convirtieron en un objetivo vivo, Vladimir y su familia escondieron y alimentaron a toda una familia judía durante dos años y medio.
Y esto, a pesar de que no conocían personalmente a la familia, y con esta acción sus vidas corrian un riesgo de muerte inmediata si eran descubiertos, especialmente tomando en cuenta que vivían
en un pequeño pueblo donde las puertas no se cerraban y todos sabían todo sobre todos.
"¿Por qué arriesgaste tanto? ¿Y más aún por personas que no conocías? ", le pregunté a Vladimir.
"Mi madre y mi padre nos dijeron que todos somos humanos, criaturas de Dios, también las personas a las que estábamos ayudando a salvar sus vidas.
El mundo se ha vuelto loco, pero seguiremos siendo humanos!".
Fuente: Humans of Judaism via Ariel Markovitch

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