Agentes federales arrestaron en el sur de California a Jamshid Ghomi, de 63 años, ciudadano con doble nacionalidad estadounidense-iraní, y CEO de una empresa tecnológica en Teherán.
Según el Departamento de Justicia, Ghomi está acusado de operar durante años un esquema para enviar equipos estadounidenses de redes, seguridad y encriptación a entidades vinculadas al programa militar y nuclear de Irán.
Las autoridades aseguran que parte de esos ingresos ilegales fueron movidos hacia Estados Unidos y usados para financiar una mansión valorada en 35 millones de dólares en Orange County.
El caso incluye presuntas violaciones a las sanciones contra Irán y al International Emergency Economic Powers Act.
Si es declarado culpable, podría enfrentar hasta 20 años de prisión.
Mientras el régimen iraní habla de “soberanía”, sus redes, según Washington, seguían buscando tecnología estadounidense por la puerta de atrás.
Aqui lo vemos saliendo por la puerta delantera de su mansión, esposado por el FBI.

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