*PANAMÁ: UNA COMUNIDAD JUDÍA QUE CRECIÓ ENTRE DOS OCÉANOS Y DE LAS MÁS VIBRANTES DE AMÉRICA LATINA*
*Comunidades Plus*
Por Ana Grinstein
Mientras el Mundial de Fútbol 2026 nos permite conocer países de distintas regiones del planeta, también es una oportunidad para descubrir la historia de las comunidades judías que viven en ellos. En esta ocasión viajamos a Panamá, un país ubicado en el corazón de América Central y conocido por el Canal de Panamá, que une los océanos Atlántico y Pacífico, además de ciudades como Ciudad de Panamá, Colón y David.
La presencia judía en Panamá se remonta a la época colonial. Algunos de los primeros judíos que llegaron fueron conversos o descendientes de judíos expulsados de España y Portugal que buscaban nuevas oportunidades en América. Sin embargo, la comunidad organizada comenzó a desarrollarse principalmente a fines del siglo XIX y principios del siglo XX con la llegada de inmigrantes provenientes del Caribe, Europa, Siria, Líbano y otros países del Medio Oriente.
Durante el siglo XX, Panamá se convirtió en un importante centro comercial y financiero de la región, atrayendo a familias judías que encontraron allí un entorno favorable para establecerse y prosperar. Con el paso de las décadas surgieron sinagogas, escuelas, instituciones comunitarias y organizaciones de ayuda social que fortalecieron la vida judía del país.
Actualmente viven en Panamá hay aproximadamente 15.000 y judíos, concentrados principalmente en Ciudad de Panamá. Se trata de una de las comunidades judías más organizadas y activas de América Latina. La mayoría pertenece a tradiciones sefaradíes, aunque también existen comunidades ashkenazíes y de otros orígenes.
La vida judía panameña gira en torno a una sólida red de instituciones educativas, religiosas y sociales. Muchas familias mantienen una fuerte observancia de las tradiciones judías, y el país cuenta con numerosas sinagogas, escuelas judías, restaurantes kosher y centros comunitarios.
Hoy los judíos participan activamente en la vida económica, política y cultural del país. Panamá es además uno de los pocos países de América Latina que ha tenido dos presidentes judíos: Max Delvalle y su sobrino Eric Arturo Delvalle, un hecho poco frecuente fuera de Israel.
Los niveles de antisemitismo son relativamente bajos y las relaciones entre la comunidad judía y las autoridades panameñas suelen ser positivas. Panamá mantiene además vínculos amistosos con Israel y una activa cooperación en diversos ámbitos.
La comunidad judía panameña conserva principalmente tradiciones sefaradíes heredadas de familias provenientes de Siria, Líbano y otros países del Mediterráneo. Las celebraciones religiosas, la gastronomía familiar y la vida comunitaria continúan desempeñando un papel central en la identidad de las nuevas generaciones.
Curiosidades
Panamá posee una de las comunidades judías más observantes de América Latina. Una parte importante de sus miembros mantiene una vida religiosa activa, y muchas familias envían a sus hijos a escuelas judías donde combinan estudios generales con educación hebrea y tradición judía.
Otra particularidad es que, a pesar de su tamaño relativamente pequeño, la comunidad ha logrado desarrollar una impresionante infraestructura comunitaria, con sinagogas, centros educativos, organizaciones de asistencia social y comercios kosher que permiten vivir una vida judía plena sin necesidad de emigrar a centros comunitarios más grandes.
Además, gracias a la posición estratégica del Canal de Panamá, numerosas familias judías participaron durante generaciones en actividades vinculadas al comercio internacional, contribuyendo al desarrollo económico del país y fortaleciendo los lazos entre Panamá, América Latina, Estados Unidos e Israel.

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