jueves, 2 de julio de 2026

 Este es Abdel-Fattah Alnaji, de Jordania, profesor de Ciencias de la Computación que vive en Estados Unidos.

Hace aproximadamente un año, durante una manifestación en California, vio a un hombre de 70 años llamado Paul Kessler sosteniendo una bandera de Israel. Detuvo su vehículo, corrió hacia el manifestante proisraelí, le arrebató el megáfono y lo golpeó en la cabeza. Kessler cayó al suelo, se golpeó la cabeza y murió a causa de sus heridas.
Abdel-Fattah fue arrestado por crimen de odio y asesinato, pero el tribunal redujo los cargos a homicidio involuntario, al considerar que no existía la intención de matar, sino únicamente de causar daño.
Esta semana se dictó la sentencia.
Alnaji recibió únicamente un año de prisión. Solo un año para un hombre que, impulsado por un odio antisemita, corrió hacia un anciano judío, lo golpeó con un megáfono y terminó causándole la muerte.
Está historia resume la tragedia del progresismo estadounidense. Un sistema judicial ultraprogresista que ve al agresor como la víctima y a la víctima como el agresor. este fallo refleja la esencia de un progresismo antisemita: no importa lo que hagan los árabes, siempre habrá quien encuentre una explicación para presentarlos como las verdaderas víctimas.

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