ISRAEL VENDIÓ A CHINA MISILES CON TECNOLOGÍA DE EE.UU
Una red de ingenieros israelíes vendió a China misiles avanzados fabricados en parte con sofisticada tecnología militar de EE.UU. La venta, que proporcionó cuantiosas ganancias de decenas de millones de dólares a los ingenieros, violó los acuerdos que Israel estableció con Washington para impedir que su alta tecnología cayese en manos de terceros países, especialmente de China.
El Shin Bet, el servicios de inteligencia israelí, informó acerca de la desarticulación de la red diciendo que de la venta se había beneficiado un país asiático, sin mencionar específicamente a China, el principal rival de EE.UU en relación con esa tecnología.
El anuncio del Shin Bet llegó un mes después de la entrada en la Casa Blanca de Joe Biden. Aunque Washington aún no reaccionó ante el millonario negocio de los ingenieros israelíes, es fácil imaginar que los norteamericanos están muy enojados puesto que en más de una ocasión advirtieron a Netanyahu que no vendiera a China tecnología militar.
Durante el mandato de Trump, Israel disfrutó de un amplio margen de maniobra en esta materia, y es muy probable que por entonces los servicios de inteligencia norteamericanos ya conocieran los tratos con China, que no son nuevos, pero decidieran hacer la vista gorda.
El hecho de que la censura militar prohibió a los medios hebreos publicar el dato clave de que el país beneficiado es China, indica la preocupación de Bibi con este negocio que sin duda enrarecerá más las relaciones con la administración demócrata. Sin embargo, en distintos blogs y redes sociales de Israel y del extranjero se reveló el nombre de China.
Un dato sorprendente es que quien reveló el negocio sea el Shin Bet, y no el servicio de inteligencia de Tzáhal, Amán. De esta manera Netanyhahu trata de referirse a la venta como una cuestión interna y de iniciativa privada, aunque es muy difícil imaginar que dado que de momento hay una veintena de ingenieros implicados, estos no informaran a las autoridades con anterioridad, o que a los servicios de inteligencia se les pasara por alto el negocio hasta después de consumado.
Una explicación puede ser que Bibi, que siempre cuidó en extremo las relaciones con China, obtuviera a cambio algún beneficio equivalente. Los medios hebreos habitualmente publican informaciones sobre la creciente influencia de Beijing en la política y economía internacionales, y sobre la necesidad de mantener relaciones amistosas con el gigante asiático, a pesar de las reiteradas advertencias de EE.UU.
Se da la circunstancia de que una buena parte de los ingenieros implicados trabajaron con anterioridad para los servicios de inteligencia locales o en el desarrollo de armas sofisticadas para Tzáhal, lo que abunda en la dirección de que es muy difícil, si no imposible, que autoridades militares y políticas israelíes, ignoraran lo que tantas personas se traían entre manos, máxime teniendo en cuenta la naturaleza del negocio.
Una parte de los ingenieros trabajaban para las Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI), una gigantesca empresa que en su totalidad es propiedad estatal y emplea a más de 15.000 trabajadores. Entre otras cosas, IAI, cuyo nombre tampoco se podía publicar en Israel en relación con este caso debido a la censura militar, fabrica los misiles avanzados vendidos a China.
Entre los productos que fabrica IAI se encuentra el sistema de misiles Harop (foto), el más avanzado de todos, y también se incluye el Harpy-2, que incorpora tecnología que permite atacar objetivos haciendo que los misiles se destruyan al alcanzar su objetivo. Algunos medios señalan que esta es la tecnología más avanzada en este campo que hay en el mundo.
Para despistar a EE.UU, el clan de ingenieros se sirvió de sofisticados métodos que incluían el uso de intermediarios con el fin de ocultar que el cliente era en realidad China. También se sirvió de un complejo tramado de financiación para evitar que apareciera el gigante asiático.
Esta no es la primera vez que Israel vende a China material militar avanzado en cuya fabricación se utilizó tecnología estadounidense, aunque probablemente la noticia saltó en el peor momento de todos, es decir cuando las relaciones de Israel con EE.UU no son precisamente óptimas y la noticia podría deteriorarlas aún más.
Según Tikún Olam, un blog que se especializa en filtraciones israelíes, la tecnología adquirida por China podría caer en manos de Corea del Norte o Irán, dos países que mantienen relaciones militares con Beijing.

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