La historia de Alice Herz-Sommer es un testimonio de la increíble fortaleza del espíritu humano, y el profundo poder salva vidas de la música ante horrores inimaginables. Nacida en Praga en 1903, Herz-Sommer fue una talentosa pianista clásica, un talento que no sólo definiría su vida, sino que también serviría como su ancla durante los días más oscuros del Holocausto.
En 1943, con tan solo 18 años de edad, Alice fue deportada a Auschwitz junto con su familia. Una vez en el famoso campo de exterminio, se vio obligada a unirse a la Orquesta de Mujeres de Auschwitz, un grupo de 40 mujeres músicas que tocaron tanto para los guardias de las SS como para las prisioneras. Mientras los nazis explotaban la orquesta como una herramienta de propaganda, usando la música para crear un falso sentido de normalidad en medio de las atrocidades, también fue una fuente de comodidad fugaz para los prisioneros. Para Alice, el piano se convirtió no sólo en un instrumento de arte, sino en una cuerda de vida. Cada actuación, a pesar de ser forzada y bajo constante coacción, fue una pequeña rebelión contra el peso aplastante de la desesperación.Herz-Sommer tocaba a menudo en condiciones extremas, pero a través de la música, encontró la fuerza para preservar su humanidad. Una vez compartió que la música era su escape, una manera de mantener su mente y corazón vivos en un lugar diseñado para destruir ambos. En medio de la abrumadora oscuridad, la música sirvió como un recordatorio constante de belleza, propósito y esperanza.Después de ser liberada de Auschwitz en 1945, Alice se trasladó a Israel, y más tarde a Londres, donde construyó una vida significativa como maestra, impartiendo su amor por la música a las nuevas generaciones. A lo largo de su vida, siguió siendo un faro de resistencia, enseñando no sólo el piano, sino también la lección vital de optimismo y fuerza interior ante el sufrimiento.Su historia se hizo ampliamente conocida en sus últimos años, particularmente con el documental "The Lady in Number 6", que resaltó su vida y su legado musical. Alice continuó enseñando y jugando hasta bien entrados los 90, y en 2014, a la edad de 110 años, falleció, dejando atrás un legado que trasciende los horrores que soportó.EllaVer originalCalificar esta traducción

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