Desde el cese oficial de hostilidades hace 18 días, los combates en Líbano no solo han continuado, sino que se han centrado en un arma letal y precisa: el dron FPV explosivo.
Desde que comenzó el alto el fuego en Líbano, Hezbolá ha lanzado 70 drones explosivos contra las fuerzas de las FDI, causando la muerte de cinco soldados y heridas a 33.
Según las estadísticas publicadas por el corresponsal militar de Galei Tzahal, Doron Kadosh, Hezbolá ha lanzado al menos 70 drones explosivos contra las fuerzas de las FDI que operan en Líbano y en la frontera. Las consecuencias son graves: 11 de estos drones impactaron directamente en soldados, y dos incluso lograron cruzar a territorio israelí y causar heridos.
Desde que comenzó el alto el fuego, cinco soldados han muerto: tres por ataques con drones y dos por artefactos explosivos. Treinta y tres soldados resultaron heridos, la gran mayoría por ataques con drones y el resto en combates cuerpo a cuerpo con terroristas.
Además de la amenaza de los drones, Hezbolá ha continuado lanzando decenas de cohetes contra las fuerzas en el sur del Líbano. Menos de diez han alcanzado territorio israelí.
A pesar de estas alarmantes estadísticas, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se detienen y actúan con firmeza, aplicando una política de "aplicación de la ley ante cualquier violación". Desde que entró en vigor el alto el fuego, 200 terroristas de Hezbolá han sido eliminados por aire y tierra. La Fuerza Aérea ha atacado aproximadamente 500 objetivos, casi todos en el sur del Líbano, para impedir que la organización se restablezca cerca de la frontera. Dicho esto, las FDI mantienen cierta moderación en otros frentes: hace un mes que el ejército no ataca objetivos en Beirut ni en el valle de la Bekaa (salvo un ataque excepcional), en un intento por preservar el marco diplomático del acuerdo.
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