Las autoridades israelíes los investigan por presunta ayuda al enemigo en tiempo de guerra, contacto con agentes extranjeros y supuestos vínculos con organizaciones terroristas, al relacionarlos con la PCPA, una organización palestina sancionada por EE.UU. por presuntos lazos con Hamás, algo que el grupo niega.
La defensa denuncia que ambos permanecen aislados, trasladados con los ojos vendados, retenidos en celdas con luz constante y sometidos a presión psicológica. Además, han iniciado una huelga de hambre en protesta por su situación.

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