jueves, 23 de julio de 2026

DEL WSJ

 

La fortaleza de Irán es su ventaja decisiva

Los ayatolas quieren combatir y tener una mayor tolerancia al dolor que Trump.


Por Reuel Marc Gerecht y Ray Takeyh

Teherán tiene una ventaja en tiempos de guerra por sobre Washington porque la élite gobernante de Irán quiere luchar y ha estado dispuesta a soportar mucho más dolor del que ha soportado Donald Trump.
Los fieles revolucionarios han abrazado estas pruebas una y otra vez. En la década de 1980, la guerra entre Irán e Irak se cobró cientos de miles de vidas iraníes y casi rompió al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La reciente guerra civil siria dio a una nueva generación la oportunidad de probarse. El conflicto de hoy con EE.UU. e Israel permite a los comandantes de alto rango de la guardia, a los soldados rasos de bajo rango del CGRI y al resto de las fuerzas de seguridad de las teocracias sentir la fraternidad de la resistencia contra los enemigos del régimen.
Para una dictadura que perdió la lealtad de la mayoría de los iraníes hace años, estas guerras fueron una bendición. El fanatismo del fiel revolucionario ha desconcertado a muchos expatriados y analistas iraníes, quienes ven un régimen moralmente, espiritualmente y financieramente en bancarrota.
El equipo Trump creyó que una República Islámica rota, podía ser debilitada a través del bombardeo sostenido. Los israelíes citaron la fragilidad del régimen y la posibilidad que la decapitación pudiera llevar al colapso.
Cuando no sucedió el quiebre, las decepciones de la guerra llevaron a algunos en la administración Trump a mantener las ilusiones que una vez guiaron al compromiso de la izquierda estadounidense con la teocracia. El vicepresidente JD Vance, el hombre nombrado por la administración en las conversaciones con Irán, regresó de su encuentro y dijo:"Ustedes hablan de intransigentes y moderados. Lo que me fascina de su sistema es que estamos viendo gente que yo habría asumido que eran intransigentes que están diciendo algo así como, '¿Saben qué? Tal vez fue un error que hagamos lo que hemos estado haciendo durante los últimos 40 años. Tal vez deberíamos iniciar una nueva página en la relación con Estados Unidos de América.'" Incluso John Kerry lo habría sabido mejor.
Los homólogos del Sr. Vance, Mohammad Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento y un ex general del CGRI, y el Ministro del Exterior Abbas Araghchi, durante mucho tiempo diplomático elegido del CGRI, son revolucionarios listos para superar en negociación a sus enemigos en persona. No están encumbrados por el sentimiento conservador chií que ve a los infieles occidentales como intocables.
Durante casi medio siglo, sucesivos presidentes estadounidenses han visto a la República Islámica como una colección de facciones rivales con los "moderados" e "intransigentes" luchando por el control. Si Washington en cierta forma tocaba la palanca correcta, decía el pensamiento, podría producir un Irán mejor, donde los islamistas nacionalistas moderados podrían ganar el poder. La lógica de Barack Obama para su acuerdo nuclear estuvo fundada en este triunfo esperado de los "pragmáticos" iraníes.
Lamentablemente para el Sr. Trump, el régimen iraní no está dividido. Está probablemente más unificado y determinado que en cualquier momento desde que Saddam Hussein invadió en 1980. El baño de sangre que terminó la insurrección popular en enero del 2026 resultó de la brutalidad de los servicios de seguridad iraníes y de la unión de su élite gobernante. No hubo discrepancias entre los islamistas a cargo en lo que respecta a matar a los ciudadanos rebeldes.
El régimen ha sido tan astuto como sediento de sangre. Los más fervientemente religiosos han decidido, al menos por ahora, no protestar por el nuevo enfoque moderado hacia el hijab, que permite a las mujeres descubrir sus cabeza sin temor a las golpizas y encarcelamiento. Los líderes de Irán están apostando, al menos después del baño de sangre en enero, que esta concesión no será una pendiente resbaladiza.
Desde que EE.UU. inició Operación Furia Epica en febrero, el régimen iraní ha sido claro en acerca de sus intenciones, especialmente respecto al Estrecho de Ormuz. Como advirtió el mes pasado el Viceministro del Exterior Kazem Gharibabadi, "cualquier marco válido debe basarse en la coordinación con Irán y las provisiones del memorando de entendimiento de Islamabad; de otra forma, tales rutas paralelas serán suspendidas." El Sr. Vance y sus colegas negociadores Jared Kushner y Steve Witkoff, seguramente tuvieron acceso a personas que hablan en persa en el Departamento de Estado o Langley, quienes les habrían contado lo que significó en Teherán el párrafo 5 del memorando de entendimiento.
La crisis en el Golfo Pérsico no será resuelta por medio del bombardeo de más objetivos u oferta de más concesiones financieras a Teherán por parte de Washington. Los oleoductos construidos para evitar el estrecho pueden ayudar, pero no disminuirán considerablemente la centralidad del Golfo Pérsico para el comercio mundial. La Marina de EE.UU. debe reclamar el golfo y patrullarlo indefinidamente a pesar de las dificultades. Teherán no cree que Washington tenga la fortaleza para tal misión. En tanto eso sea así, la República Islámica, no Estados Unidos, será la fuerza más consecuencial en el Medio Oriente.
El Sr. Gerecht es erudito residente en la Foundation for Defense of Democracies. El Sr. Takeyh es un miembro principal en el Council on Foreign Relations.  

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