De Ynet:
El motivo por el cual Siria bajo el mandato de al-Sharaa es un dilema estratégico creciente para Israel
Opinión: Siria bajo el mandato de Ahmad al-Sharaa se ha vuelto un dilema estratégico para Israel: Si bien él señala pragmatismo y apertura a un acuerdo de seguridad, su pasado yihadista, reclamo del Golán y ambiciones regionales alimentan el llamado a la precaución y presión política
En el centro del discurso de los medios de comunicación y público de Israel esta semana hubo un "interrogante" que se desarrolló luego de un "informe" afirmando que había un país en la región al que otro le había aconsejado firmar un acuerdo con Israel y violarlo tras un tiempo.
La información vaga — que no dejaba en claro qué países estuvieron involucrados, cuando tuvieron lugar las conversaciones, a que nivel o en que contexto fueron mantenidas, o cuan seriamente deberían ser tomadas (una ambigüedad que fuerza al público a aceptar la información como "hecho") — provocó una ola frenética de especulaciones. Arabia Saudita, Egipto y Turquía surgieron como los candidatos principales para el país asesor, pero hubo un consenso sobre el país que estuvo supuestamente siendo asesorado: Siria.
De hecho, Siria bajo Ahmad al-Sharaa (Abu Mohammad al-Julani) es un misterio que se ha vuelto un dilema estratégico para Israel. El líder de raíces yihadistas que capturó Damasco en diciembre del 2024, poniendo fin a más de medio siglo de régimen alauita, hace difícil encasillarlo como un enemigo inequívoco que debería ser enfrentado.
Al-Sharaa rápidamente se quitó sus ropas tradicionales y uniformes militares, vistió traje y corbata y, por sobre todo, ha actuado en formas contrarias a lo que se podría esperar de un yihadista que asume el poder, como sucedió, por ejemplo, en Irán y Gaza: El habla en idioma modereado, se ha vuelto una figura aceptada e incluso admirada en la comunidad internacional, particularmente en el mundo árabe, el cual lo ve como un medio efectivo de reducir la influencia de Irán en la región y estabilizarla tras dos décadas tumultuosas, y da la bienvenida al retorno de Damasco al redil suní.
Entre sus admiradores está el Presidente Donald Trump, quien ha prodigado elogios a al-Sharaa y está trabajando para sacar a Siria de la lista de estados patrocinantes del terrorismo. El enfoque más moderado de Al-Sharaa fue evidente esta semana en un acuerdo al que llegó con Rusia. El patrón de Assad y firme enemigo de la oposición siria durante el gobierno de Assad, para mantener una presencia militar, aunque reducida, en varios lugares en el país. Fue también evidente en su acuerdo para entregar componentes del programa nuclear de Siria — la mayoría del cual fue destruido en un ataque israelí en el 2007 — a la AIEA y a los estadounidenses.
Otro escenario en el cual al-Sharaa está demostrando un enfoque cauto y calculado es Líbano, donde él está enfrentando fuerte presión de Trump para invadir, confrontar a Hezbola y ayudar a "restaurar el orden" como una alternativa a la guerra que está librando Israel.
Al-Sharaa ha dejado en claro repetidamente que él aprecia enormemente al presidente estadounidense, pero no tiene intención de invadir Líbano. El incluso sorprendió a los observadores diciendo que no descarta sentarse en la misma mesa para tener conversaciones con Hezbola, un enemigo acérrimo de la oposición siria durante el gobierno de Assad. En los últimos días, él también envió a su asesor, Farah al-Atassi, a Beirut para darle un mensaje de él a los líderes de Líbano junto con las líneas de “extender una mano y cero problemas.”
En casa, también, al-Sharaa está tratando de proyectar un enfoque moderado, pero esto se ve obstaculizado dados los grandes retos que enfrenta — primordialmente tensiones con las minorías, algunas de las cuales apoyaban al régimen de Assad — tanto como la presencia de elementos extremistas dentro de su propio bando que a veces promueven acciones asesinas, tales como las masacres llevadas a cabo el año pasado contra los drusos, alauitas y kurdos.
Al mismo tiempo, continúa la purga de los remanentes del régimen de Assad, como quedó reflejado esta semana en las sentencias de muerte entregadas a Bashar Assad y su hermano Maher, quienes están viviendo en Rusia, tanto como a Atef Najib. Najib es un pariente del ex presidente sirio y su hermano y un ex alto funcionario en el Directorio de Seguridad Política. El está encarcelado en Damasco y fue responsable por el "manejo" brutal de un grupo de adolescentes en la provincia Daraa que pintaron graffitis contra Assad en el año 2011, un incidente considerado ampliamente como la chispa que encendió la brutal guerra civil de 13 años de Siria.
En Israel, como destaqué, muchos buscan cimentar la imagen de al-Sharaa como otro terrorista meso-oriental a quien es posible e incluso deseable eliminar, pero encuentran un muro internacional. Un ejemplo llegó el año pasado, cuando Washington prohibió más ataques contra instalaciones gubernamentales sirias en respuesta al ataque por parte del régimen de al-Sharaa a los drusos en el sur del país.
En el centro del dilema actual está la zona de seguridad que Israel capturó cerca de los Altos del Golán inmediatamente tras la caída del régimen de Assa. No han habido grandes incidentes de seguridad allí, aparte de incursiones imprudentes por parte de los así llamados Pioneros Bashan, pero está aumentando la presión externa — en particular de Estados Unidos — para una retirada israelí y para conversaciones con Damasco respecto a un acuerdo de seguridad, esencialmente una renovación del Acuerdo de Desconexión de 1974 luego de la Guerra de Iom Kipur.
El dilema de Israel se ha intensificado en vista de las declaraciones de al-Sharaa, incluso en una entrevista reciente con Al Jazeera, en la cual expresó apoyo a un acuerdo de seguridad que podría servir como una puerta de entrada a la paz integral entre los dos países. Pero, dijo él, esto no llegaría a costa de la demanda de soberanía de Damasco sobre los Altos del Golán, un reclamo fundamental que se remonta a la dinastía de Assad y que el presidente actual ha mantenido.
“El desplazamiento del Golán está inserto en mi identidad porque mi familia viene de la zona,” explicó al-Sharaa en la inusual entrevista con Al Jazeera, durante a cual caminó junto al presentador Ali al-Zafiri desde la casa de su niñez en el vecindario al-Mazzeh de Damasco — “un hogar nacional nasserista, definitivamente no islamista” — hasta la escuela primaria a la que asistió y a la mezquita donde rezaba y donde comenzó a gravitar hacia las ideas islámicas que finalmente lo llevaron a unirse a la lucha yihadista en Irak. En el camino, se encontró con los residentes, abrazó a los niños y se sacó selfies con la gente joven.
“La tierra que perdió mi familia, la que fue desplazada del Golán en 1967, y el sueño de regresar a ella siempre estuvieron presentes en las conversaciones en nuestra casa."
El tema del Golán provocó debates acalorados en Siria esta semana luego de una declaración por parte de nuevo presidente de Colombia que su país reconoce la soberanía israelí sobre la zona, una medida que provocó ataques de todo el mundo árabe.
El enfoque complejo que está asumiendo al-Sharaa hacia Israel puede ser visto también en nuevos manuales escolares que están siendo publicados en Siria. Junto a la fuerte hostilidad hacia Irán, también contienen actitudes negativas hacia Israel. Sin embargo, hay una diferencia de la era de Assad: Israel es llamada por el nombre y el propósito del conflicto con ella no es definido como avanzar hacia su aniquilación o como una expresión de apoyo a la causa palestina, sino más bien como un medio de realizar la integridad territorial de Siria.
Mensajes similares pueden también ser encontrados en el discurso de los medios de comunicación del país y entre las figuras religiosas. Nadie está hablando de paz o normalización, pero muchos apoyan avanzar en alguna forma de acuerdo entre los dos países. La mayoría de la crítica a Israel se enfoca en su control continuado de la zona de seguridad en territorio sirio y en los operativos de las FDI de vez en cuando en zonas más allá de él.
El dilema que rodea a al-Sharaa ha provocado un fuerte debate entre los expertos en Siria. La Dra. Carmit Valensi describió la complejidad que rodea al gobernante sirio en una conversación el miércoles. De acuerdo con ella, al-Sharaa está actualmente enfocado en estabilizar su gobierno inestable y no tiene ningún interés actualmente en una confrontación con Israel. El comprende que estaría en desventaja abrumadora contra Israel y que tal situación podría incluso llevar a su caída.
“Es importante evitar una visión fija y binaria de ‘o guerra o paz’ y entender que este es un gobernante que está mostrando cierto grado de cambio y que puede ser posible llegar a algún tipo de acuerdo de seguridad con él. Israel debe, por supuesto, actuar sabiamente y cautamente, pero no debería concluir categóricamente que esto es una 'trampa.' Podría ser explorado un acuerdo basado en la retirada gradual de Israel de la zona que capturó, siempre que haya desmilitarización del sur de Siria, participación estadounidense en un acuerdo futuro, garantías serias para la protección de los drusos de Siria y preservación de la libertad de acción de Israel contra las amenazas emergentes en el país."
Del otro lado hay investigadores y figuras de los medios de comunicación advirtiendo de una "conspiración' y argumentando que “al-Sharaa es más peligroso que Irán y Hezbola” debido a la “máscara sonriente y engañosa" que lleva. Algunos discutieron que la amenaza que presenta él es más seria de la encarnada por el régimen de Assad porque el suyo es un régimen con características religiosas.
Vale la pena destacar que algunos de los que promueven estos argumentos apoyaron de forma entusiasta el marco conceptual que precedió a la debacle del 7 de octubre. Ellos creían sinceramente en las garantías de Sinwar que él era serio acerca de avanzar en un acuerdo en Gaza, pero ahora piden evitar un acuerdo con al-Sharaa y presentan sus argumentos actuales como una "corrección lúcida" de los errores pasados y una antítesis de las visiones de "personas ingenuas que no aprendieron nada del 7 de octubre.” Contra este contexto, surgieron "informes" esta semana, en un momento curioso, sobre la reconstrucción de la fueza aérea siria, la mayoría de la cual fue destruida por Israel con la caída del régimen de Assad, supuestamente con vigorosa ayuda turca.
Una crítica más sustancial fue ofrecida por el Dr. Reda Mansour en una conversación esta semana: “El régimen de al-Sharaa es yihadista y, en el mejor de los casos, se volverá islamista. Cada actor en el mundo que se está involucrando en dialogo con él hoy tiene un interés en hacerlo. Por ejemplo, Europa quiere millones de refugiados retornados a Siria, los estados del golfo planean liderar la reconstrucción de Siria y cosechar enormes ganancias financieras, mientras Turquía ve a Siria como un componente central del eje suní que quiere liderar en la región.
Israel, por su parte, puede aspirar como mucho a un acuerdo de seguridad, bajo la cobertura del cual al-Sharaa podría levantar un ejército moderno y poderoso. Sin embargo, una retirada apresurada del sur de Siria y el abandono de los drusos podría llevar rápidamente a una presencia turca sobre la frontera norte de Israel y una pérdida de la confianza en Israel a lo largo de la región, particularmente entre los drusos."
Los “informes” de la semana pasada tienen un asombroso parecido con el asunto Bild — afirmaciones atribuidas a Sinwar que tenían la intención de retratarlo como oponiéndose a un acuerdo por los rehenes durante la guerra — tanto como "informes" durante el año pasado, a menudo de las mismas fuentes y con el mismo léxico, sobre planes por parte de Egipto o Turquía de atacar.
Todos estos agudizan la sensación que alguien con un interés está alimentando el discurso israelí con la misma información, información cuya fiabilidad no está clara — ya sea que es creíble, distorsionada, exagerada o completamente falsa — y a menudo es impulsada por motivos políticos o ideológicos, particularmente los conectados con capturar más territorio o perpetuar el control sobre territorio capturado en la guerra.
Es esencial cuestionar no sólo los objetivos y visión del mundo tras la filtración, pero también su momento. En general, esta es “información” que tiene la intención de preservar perpetuamente la imagen de un enemigo que debe ser combatido, mientras refuerza la sospecha y hostilidad hacia los árabes como un todo — un trauma del 7 de octubre que algunos parecen estar tratando de preservar más que sanar y abordar. Esto puede ayudar a reforzar un mensaje prevaleciente en la derecha antes de las elecciones: desconfianza y rechazo a cualquier vínculo con los partidos árabes y alienación hacia el público árabe.
El “informe” puede servir también para justificar por qué Israel falló en avanzar en la normalización con Arabia Saudita, que puede ser el país "aconsejando" a otros y actuando "maliciosamente," y por qué Israel no debe retirarse del territorio capturado, en particular en Siria.
Mientras tanto, muchas figuras de los medios de comunicación y políticos se volvieron expertos en Islam esta semana y recitaron la afirmación que el “informe” refleja la adhesión conocida de los enemigos de Israel al modelo del "Tratado de al-Hudaybiya,” que firmó el Profeta Mahoma con sus enemigos, y más tarde violó, en el siglo VII. Ellos lo hicieron sin considerar que tanto en los Acuerdos de Abraham, incluido el acuerdo con los Emiratos Arabes Unidos, como en el tratado de paz con Egipto, los líderes árabes recurrieron a preceptos religiosos invocando este precedente histórico.
La "primicia" de esta semana fue supuestamente una señal de advertencia para la "gente ingenua que cree a los árabes," pero debería ser una advertencia aún más asombrosa acerca de los esfuerzos en la gestión de la percepción y operaciones de influencia que han sido promocionadas en el discurso público desde el 7 de octubre. Estos requieren que el público exhiba un grado de pensamiento crítico y escepticismo que estuvo ausente en la víspera del desastre.
Lo que debería ser un debate sustancial se vuelve un discurso impulsado y formado por los intereses políticos e ideológicos y fantasías mezcladas con pensamiento arraigado y una falla en aprender del pasado.
Este es un discurso en el cual las conclusiones siempre preceden al análisis, los hechos no son considerados esenciales, la crítica es vista como una señal de debilidad o debilitamiento—y a veces es tratado de hecho como un "enemigo de adentro" — y un enfoque matizado pertenece al "mundo antes del 7 de octubre" (o a cuando está siendo discutido Catar...).
En cuanto a al-Sharaa, es difícil determinar con certeza si él es de hecho un político cínico que nunca a dado importancia a la ideología o si él de hecho es un "yihadista disfrazado." Pero está claro que la precaución y el escepticismo hacia él son esenciales en cualquier caso. Al mismo tiempo, así como él no debería ser visto como un "nuevo Sadat," tampoco hay necesidad de empezar a planificar una confrontación deliberada con él o llamarlo una "bomba de tiempo," como hicieron muchos esta semana.
Pueden ser consideradas opciones intermedias, tales como el acuerdo de seguridad que está actualmente sobre la mesa, aunque las discusiones están estancadas. Israel, que prefiere confiar en mantener territorio, el uso continuado de la fuerza y evitar el compromiso diplomático, no está derrotando a sus enemigos en algún frente, pero tampoco está resolviendo los dilemas que se le presentan. Parece que en la escena siria, también, Trump finalmente tomará la decisión por Israel, exactamente como sucedió en Líbano y está sucediendo en estos días en Gaza, aun cuando esto va contra los intereses de Israel.
El Dr. Milshtein es un investigador principal en el Moshe Dayan Center de la Universidad de Tel Aviv
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