lunes, 17 de agosto de 2026

 

😡🤨😡💩🤨😡«MI LUCHA» EN ÁRABE: EN PLENO CORAZÓN DE LONDRES
A veces uno se pregunta si Europa realmente no percibe ciertas señales de alerta, o si simplemente ha aprendido a mirar hacia otro lado con la mayor determinación posible.
En la recién inaugurada librería de lengua árabe Aafaq, situada en Edgware Road (Londres), se ofrecían a la venta varios ejemplares de *Mi lucha* (*Mein Kampf*), de Adolf Hitler, en árabe.
Los libros fueron descubiertos y fotografiados por Elliot Keck, concejal conservador de Westminster. Las imágenes muestran tres ejemplares sobre una mesa de exposición. (Jewish News)
Sin embargo, la librería niega que los libros estuvieran expuestos de forma destacada. Afirmaron que solo disponían de tres ejemplares, colocados en una mesa al fondo junto a libros de historia; según se informa, Keck los había dispuesto uno al lado del otro para tomar la fotografía.
Keck confirma que separó los tres libros para hacer visible la cantidad, pero sostiene que se ofrecían en una de las mesas centrales de exposición de la pequeña tienda. (Jewish News)
Otro aspecto resulta especialmente interesante:
La edición en árabe lleva el nombre de Aafaq Publishing & Distribution. Según el ISBN, la edición procede efectivamente de esta editorial. Además, no hay ninguna indicación en la portada ni en la contraportada de que se trate de una edición académica con comentarios o anotaciones críticas. (Jewish News)
Tanto la editorial como la librería londinense son propiedad del Dr. Naser Al Shammari, de 47 años y originario de Kuwait. (Jewish News)
Varias organizaciones judías británicas —entre ellas el Community Security Trust, el Jewish Leadership Council, el Board of Deputies y la Campaign Against Antisemitism— reaccionaron con duras críticas.
La cuestión no es prohibir documentos históricos en las bibliotecas. Una edición académica con comentarios críticos es algo totalmente distinto a ofrecer simplemente el panfleto de propaganda antisemita de Hitler —desprovisto de cualquier contexto histórico reconocible— como un libro más. (Jewish News)
Y ahora, pasemos a Alemania. Habría que ser extremadamente optimista para creer que las ediciones en árabe de *Mi lucha* se venden en Londres pero —precisamente— desaparecen milagrosamente al llegar a la frontera alemana.
Por lo tanto, no descartaría en absoluto la posibilidad de que dichas ediciones lleven tiempo circulando también por Alemania, ya sea a través de librerías, minoristas en línea u otros canales de distribución. En ese caso, ya sería hora de examinar la situación más de cerca: ¿Quién los vende? ¿De qué edición se trata? ¿Está comentada? ¿Y en qué contexto se distribuye?
Porque también aquí la precisión jurídica es importante:
La mera posesión de *Mein Kampf* no constituye delito en Alemania. Sin embargo, la difusión del texto sin editar —que incita al odio contra determinados sectores de la población— puede ser constitutiva de delito; la Agencia Federal de Educación Cívica (*Bundeszentrale für politische Bildung*) remite explícitamente al artículo 130 del Código Penal (StGB) y señala que dichas reimpresiones pueden ser objeto de incautación y confiscación. (bpb.de)
El artículo 130 del Código Penal tipifica como delito, entre otras cosas, la difusión de contenidos que inciten al odio contra grupos específicos de la población o que instiguen a actos de violencia o a medidas arbitrarias. (Gesetze im Internet)
Quizás, entonces, no deberíamos esperar a dentro de unos años para preguntarnos, con sorpresa:
«¿De dónde procede realmente este antisemitismo?»
A veces conviene echar un vistazo a las estanterías de antemano.
Y no solo *después* de que los libros ya se hayan leído, compartido y sus mensajes hayan sido interiorizados.

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