por Joseph M. Humire • 24 de Julio de 2019

El presidente Mauricio Macri, y su equipo de seguridad nacional han hecho lo que antes se consideraba imposible en la región: designar a Hezbolá como organización terrorista y hacerlo políticamente posible. (Foto by Amilcar Orfali/Getty Images)
La semana pasada rendimos homenaje a las 85 víctimas mortales del mayor ataque terrorista islamista en la historia de América Latina: el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado el 18 de julio de 1994. Veinticinco años han pasado desde que una furgoneta Renault cargada con 300 kilos de explosivos explotó delante de la sede de la AMIA en Buenos Aires. Al Gobierno argentino le llevó más una década –hasta 2006– acusar formalmente a la República Islámica de Irán y a su peón, Hezbolá, de haber cometido la matanza. Trece años después, el presidente argentino, Mauricio Macri, ha dado un paso histórico al calificar oficialmente a Hezbolá como organización terrorista: es la primera vez que se hace algo así en América Latina.
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