martes, 2 de julio de 2019

Hitler les atribuía a los judíos la derrota alemana durante la Primera Guerra Mundial, pese a la participación heroica de muchos judíos en el bando alemán y austriaco, y suponía que extirpando a esa "raza maldita" de la faz de la Tierra todos los problemas de Europa desaparecerían súbitamente. Por supuesto que se trataba de una injusta imbecilidad, pero el terreno había sido abonado durante siglos de atropellos contra los judíos. Es verdad que el papado romano ha pedido perdón por sus criminales excesos, pero los prejuicios antisemitas continúan vivos en nuestra cultura.

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