La impactante historia de los “Zapatos en la orilla del Danubio”, en Budapest.
“Zapatos en el Paseo del Danubio” es un homenaje inquietante, creado por el director de cine Can Togay y el escultor Gyula Pauer, a los judios de Hungria asesinados de manera brutal en Hungría por los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial.
El estilo de los calzados, por ejemplo, una bota de trabajo de hombre; los mocasines de un hombre de negocios; un par de zapatos de taco alto de mujer, e incluso los pequeños zapatos de un niño fueron elegidos específicamente para ilustrar cómo nadie se salvó del horror, independientemente de la edad, el género, o la ocupación.
En octubre de 1944 la avanzada alemana llegó a Hungría.
Inmediatamente Hitler sacó al líder del gobierno húngaro, Miklos Horthy, y lo reemplazó con Ferenc Szálasi, cuya ideología era muy cercana a la de Hitler, quien estableció de inmediato el “Partido de la Cruz Flechada”, una organización fascista y antisemita que brutal y públicamente aterrorizó a los judíos en Budapest persiguiéndolos y enviándolos a los campos de concentración.
Aproximadamente 20.000 judíos fueron asesinados brutalmente a lo largo de las orillas del río Danubio.
Las víctimas fueron obligados a quitarse los zapatos a mano armada (por ser los zapatos un producto valioso durante la Segunda Guerra Mundial) frente a su verdugo, antes de que les dispararan sin piedad, cayendo sobre el borde para ser arrastrados por las aguas heladas.
“Zapatos en el paseo del Danubio” es un homenaje inquietante, creado por el director de cine Can Togay y el escultor Gyula Pauer, a esa gente y a ese tiempo espantoso de la historia.
Instalado a lo largo de la orilla del río Danubio en Budapest, capital de Hungría, el monumento se compone de 60 pares de zapatos del estilo de 1940, fiel al tamaño real esculpidas en hierro.
Este monumento es simple pero escalofriante y claramente representa a los zapatos dejados por los miles de judíos que fueron asesinados por el Partido de la Cruz Flechada.
El estilo de los calzados, por ejemplo, una bota de trabajo de hombre; los mocasines de un hombre de negocios; un par de zapatos de taco alto de mujer, e incluso los pequeños zapatos de un niño fueron elegidos específicamente para ilustrar cómo nadie se salvó del horror, independientemente de la edad, el género, o la ocupación.
Colocados de una manera casual, como si la gente acabara de sacárselos, estas pequeñas estatuas no solo son un triste recordatorio de las almas que una vez los ocuparon, sino que también crean un lugar de reflexión y reverencia.
Te invito a pinchar la imagen para ver algunos videos alusivos a este impactante homenaje en Budapest.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.