sábado, 3 de agosto de 2024

DEL WSJ


ISRAEL TRAE LA DISUASION DE REGRESO A LA GUERRA CONTRA EL TERROR
Hezbola e Irán pueden sentirse restringidos para limitar sus respuestas a los ataques del estado judío.
traducido por Marcela Lubczanski
Por Walter Russell Mead
Agosto 1, 2024



 legando sobre los talones de ataques que mataron al comandante militar de Hamas, Mohammed Deif, en Khan Younis y al comandante militar de Hezbola, Fuad Shukr en Beirut, la eliminación en Teherán del líder político de Hamas, Ismail Haniyeh, envía claros mensajes a Hezbola, Hamas y, más importante, a Irán. Haniyeh estaba en Teherán para la asunción del nuevo presidente de Irán, quien fue electo el mes pasado luego de la muerte de su predecesor en un choque de helicóptero en mayo. La falla de Irán en proteger a un invitado de alto nivel en un evento estatal sugiere al mundo que sus servicios de seguridad están penetrados profundamente por Israel. Esta es una demostración devastadora de incompetencia para un régimen que depende del terror para sobrevivir.

En algunos sectores, Haniyeh está siendo elogiado como un moderado y el ataque de Israel en su contra está siendo condenado como prolongando la guerra. Esto no es tan absurdo como suena. Había esperanzas en Catar, Gaza, Turquía e Irán que Estados Unidos podía ser engatusado para apoyar un cese del fuego que llevara a un gobierno "moderado" de Hamas en un proto-estado palestino unificado de la Margen Occidental y Gaza bajo el liderazgo de Haniyeh.
El proceso de engaño estaba bastante en marcha. Para muchos en el Equipo Biden, obtener un cese del fuego y moverse hacia establecer un estado palestino se había vuelto el objetivo principal de Estados Unidos. El Equipo Harris probablemente estará aun más interesado en distanciarse de Israel y revivir la política de la época de Obama de buscar la distensión con Irán.
La desaparición de Haniyeh podría hacer peligrar, al menos por ahora, las esperanzas de Washington de un avance diplomático que devengue un cese del fuego y acuerdo por los rehenes en Gaza. Eso llega a un costo. Algunos en el gobierno estadounidense culparán al Primer Ministro Benjamin Netanyahu por bloquear lo que ellos ven como un camino prometedor hacia la paz.
El Equipo Biden también teme que la represalia de Irán por las muertes de prominentes funcionarios de Hamas y Hezbola podrían encender una guerra regional que podría embrollar dentro a Estados Unidos. Con apenas meses que le quedan en el cargo, la administración Biden sigue enfocada en bloquear lo que considera respuestas israelíes "excesivas" a la agresión iraní que en detener el comportamiento irresponsable de Irán a lo largo del Medio Oriente.
Bloquear un acuerdo que empodere a Hamas ayuda al Sr. Netanyahu en casa. Los israelíes han estado viviendo en una olla a presión desde los ataques de Hamas del 7 de octubre. La tortura, violación y asesinato de israelíes inocentes, el sufrimiento inenarrable de los rehenes y sus familias, y la contínua agonía de las pérdidas en combate reverberan a través de esta sociedad tejida ajustadamente en formas que son difíciles de entender totalmente para los de afuera.
Para la mayoría de los israelíes, terminar la guerra con la instalación de un gobierno liderado por Hamas en la Margen Occidental es impensable. Recompensaría al terror y daría a los enemigos de Israel mayor poder que nunca antes. Aun así, muchos israelíes querían mantener abierto el canal de negociación de Haniyeh en la esperanza desesperada que podría llevar a la liberación de más rehenes. Esto puso al Sr. Netanyahu entre la espada y la pared. El tenía que rechazar un cese del fuego que recompensaba a Hamas, pero tenía que buscar un cese del fuego para liberar a los rehenes. Las eliminaciones de Haniyeh, Shukr y Deif ayudan al Sr. Netanyahu a manejar tanto sus problemas internos como los internacionales.
En Israel, quitar a figuras claves en las estructuras terroristas de Hamas y Hezbola es popular. El asediado primer ministro probablemente se beneficiará de un aumento en la popularidad aun cuando la nación se prepara para una guerra que se está intensificando. Los movimientos contra Irán, Hezbola y Hamas también tranquilizarán a los socios árabes del golfo, de Israel, que Israel tiene la capacidad y tomará acciones en su interés, y para infligir golpes humillantes contra sus enemigos.
Sin importar cuan frustrados están los estadounidenses con los ataques, Washington difícilmente puede condenar a Israel por eliminar a tres de los principales objetivos en la lista de terroristas globales de Estados Unidos. Y con el asesor en seguridad nacional de la Vicepresidente Kamala Harris bajo fuego por vínculos con figuras acusadas de cooperar con operaciones de influencia iraní en Estados Unidos, la administración no querrá publicitar un quiebre con Israel en el período previo a la elección de noviembre.
Pero el Sr. Netanyahu estaría mal aconsejado si se durmiera en sus laureles. Israel podría enfrentar a un Estados Unidos mucho más hostil si la Sra. Harris sucede a Joe Biden. Irán está al borde de un avance nuclear, y la sociedad israelí sigue profundamente polarizada. La mayoría de los israelíes quieren que el primer ministro se baje, pero no hay consenso sobre quién debería reemplazarlo.
Cuando Irán y Hezbola consideran sus opciones para la represalia, cuando el Equipo Biden pondera su respuesta al rechazo de Israel a seguir el ejemplo de Washington, y cuando los políticos israelíes se ajustan a la nueva situación política, los riesgos de una guerra meso-oriental en expansión son reales. Pero los ataques en Beirut y Teherán probablemente han tenido un saludable efecto disuasorio. Podemos esperar que, como ha ocurrido tan a menudo en el pasado, Hezbola e Irán limitarán sus respuestas a los ataques de Israel desde el respeto al poder de Israel.

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