YIHADISTAS EXTRANJEROS AYUDARON A LOS REBELDES DE SIRIA A TOMAR EL PODER. AHORA SON UN PROBLEMA.
Estados Unidos y Siria quieren que se retire a los combatientes extranjeros ideológicos, pero el nuevo gobierno está dividido.
traducida ´por Marcela Lubczanski
Por Omar Abdel-Baqui
Abril 30, 2025
DAMASCO—Los nuevos líderes de Siria tienen que decidir qué hacer con miles de combatientes extranjeros en sus filas, a quienes muchos en el país temen y de los que sospechan estuvieron involucrados en una reciente ola de asesinatos étnicos.
Hasta 10,000 combatientes del Medio Oriente, Europa y Asia Central prestaron fuerza crucial durante el derrocamiento del régimen de Assad y están apoyando al gobierno naciente. Pero sus interpretaciones intransigentes del Islam suní los hacen una carga para los nuevos gobernantes de Siria, quienes quieren distanciarse de su pasado islamista y buscar un gobierno inclusivo.
Mohammed Zufar, un uzbeko de 20 años, ilustra el dilema. El llegó a Siria a través de Turquía en octubre para luchar con Katibat al-Ghuraba, un grupo islamista compuesto de combatientes de Asia Central. Al cabo de semanas, estaba en las líneas del frente de la ofensiva rebelde en una coalición liderada por el grupo rebelde sirio Hayat Tahrir al-Sham.
El dependía de comandantes de campo uzbekos que hablaban árabe para transmitir las órdenes de los líderes rebeldes sirios durante la ofensiva rápida, dijo. Con la revolución finalizada, él espera unirse al nuevo ejército de Siria y ayudar a construir un país bajo los preceptos de la norma islámica.
“Llegué aquí para la yihad y permaneceré incluso como mártir,” dijo Zufar en una mezcla de uzbeko, turco y árabe quebrado. El dijo que no quiere regresar para enfrentar la potencial opresión en Uzbekistán: "Espero permanecer aquí y establecerme."
Zufar dijo que participó en lo que él veía como una guerra santa. El gobierno islámico que él espera establecer en Siria es exactamente lo que muchos en la sociedad religiosamente y étnicamente diversa de 24 millones de personas quieren evitar. Watch
Estados Unidos, el cual hizo duras demandas al gobierno de Siria en las últimas semanas, quiere garantías que ls combatientes extranjeros no seguirán siendo bienvenidos en el nuevo estado.
“Las autoridades interinas tienen que garantizar que los combatientes terroristas extranjeros no tengan ningún rol en el gobierno o ejército de Siria," dijo el 24 de abril Tim Lenderking, un alto funcionario para Medio Oriente del Departamento de Estado.
Después de capturar la capital de Siria en diciembre, los nuevos gobernantes nombraron extranjeros para altas posiciones militares, incluidos hombres de Jordania, Egipto y Turquía. Ahmed al-Sharaa, el nuevo presidente de Siria y líder del victorioso grupo rebelde Hayat Tahrir al-Sham, conocido como HTS, ha dicho que los combatientes extranjeros que apoyaron la revolución serían recompensados y potencialmente se les concedería la ciudadanía.
“Ellos tienen experiencia en combate en varios países, operando armas pesadas, produciendo propaganda, y tienen redes globales tanto para reclutar como para recaudar fondos," dijo Broderick McDonald, un miembro asociado en el International Centre for the Study of Radicalisation, una think tank en el King’s College London.
Su experiencia llega a un precio muy elevado en el pensamiento de muchos sirios.
Emboscadas letales contra fuerzas de seguridad estatales en marzo provocaron asesinatos en represalia que los residentes dijeron fueron conducidos por combatientes extranjeros y otras fuerzas afiliadas con el gobierno.
Los ataques ocurrieron en una zona costera que es hogar de los alauitas de Siria, un grupo minoritario al cual pertenecía la familia Assad, la cual gobernó Siria con puño de hierro durante cinco décadas. La gente en la época dijo a The Wall Street Journal que caravanas de hombres armados amenazaban a los residentes, disparaban a la gente y quemaban las casas.
El gobierno sirio estableció una comisión para investigar los ataques. Una comisión oficial dijo en abril que docenas de personas han sido interrogadas y que la comisión está examinando más de 50 incidentes. Sharaa aprobó en abril una extensión de tres meses del trabajo de la comisión.
Sharaa estuvo afiliado al Estado Islámico hasta que se afilió a al Qaeda en el 2012. El luego cortó esos lazos también y luchó contra ambos grupos. Como presidente, se ha distanciado del extremismo islámico y dijo que su gobierno representará a todas las etnias y comunidades religiosas de Siria.
Incluso los sirios críticos de los combatientes extranjeros admiten que sería difícil purgarlos. Si bien algunos combatientes podrían dejarse llevar para tomar parte en conflictos religiosos en lugares tales como Africa, hay un riesgo que otros podrían volverse contra los líderes de Siria si el gobierno abandona los ideales islamistas o los empuja a regresar a países donde podrían ser reprimidos.
“Es imposible deportarlos a todos—hay muchos retos políticos” dijo Ziad Wannous, un dentista de 31 años de edad en Damasco que co-fundó un grupo de defensa de la democracia después de la caída del régimen de Assad. Pero si a algunos se les va a conceder la ciudadanía, debería hacerse por medio de un proceso establecido, no por decreto, dijo él.
Khalid Qaranful, un sirio de 24 años de edad que fue parte de la ofensiva rebelde, luchó junto con combatientes extranjeros que él dijo ayudaron a garantizar la victoria. Algunos combatientes extranjeros han estado en Siria durante una década, casándose con mujeres sirias y enviando a sus hijos a escuelas locales.
“Algunos de ellos han abierto tiendas y se establecieron,” dijo Qaranful. “Y algunos aprendieron a hablar mejor árabe que nosotros.”
Abu Mareyah, un combatiente de Líbano, dijo que tomó las armas contra Hezbola allí, luego entró en Siria en el 2017 para combatir al régimen de Assad y a grupos tales como Hezbola que estaban ayudando a apuntalarlo.
“Como suníes nos sentíamos amenazados viviendo bajo Hezbola, y nuestros hermanos en Siria se sintieron igual bajo Assad," dijo parado frente a la Mezquita Umayyad en Damasco, un punto convocante para los combatientes islamistas suníes.
Abu Mareyah dijo que los combatientes extranjeros merecen reconocimiento.
“Algunos viajaron por rutas traicioneras para llegar a Siria, renunciando a sus vidas en el extranjero y gastando decenas de miles de dólares para llegar aquí," dijo él. "Estamos esperando obtener la ciudadanía, Nos hemos vuelto parte de la sociedad siria."
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