Lo que Bret Stephens entendió mal en su discurso - "Estado de la Judería Mundial" - opinión
La defensa y liderazgo ayudan a los judíos mundialmente a proteger la imagen de Israel en un mundo profundamente polarizado.
PorGIL HOFFMANFebrero 21, 2026
A lo largo de mi carrera tuve el privilegio de tener muchos jefes brillantes que me han enseñado su visión y sacaron lo mejor en mi trabajo, desde mi primer jefe hasta el actual.
Uno de los más inspiradores fue Bret Stephens, quien llegaría a la anterior oficina decrépita de The Jerusalem Post en el barrio Romema de Jerusalén cada día vestido de traje elegante y corbata que lo hacían parecer uno de los extraterrestres de Barack Obama. Todos sabíamos que su vestuario tenía la intención de ser una lección y una metáfora, y la internalizamos.
Stephens trajo el profesionalismo del Post que se reflejó en todo nuestro trabajo. Tuvimos que mantenernos a la altura de sus altos estándares, y yo todavía pienso en él cuando escribo hoy día, mucho después que él pasara a ganar el Premio Pulitzer siendo muy joven por su comentario en The Wall Street Journal y a establecer la agenda pública en The New York Times.
Yo incluso todavía tomo su consejo y llevo una corbata rosa o púrpura cuando enfrento las entrevistas más hostiles a fin de suavizar mi mensaje.
Ese fue el motivo por el cual yo escuché una y otra vez su discurso elocuente y matizado "Estado de la Judería Mundial" que él pronunció hace poco en la 92NY en Manhattan, y los aliento a ustedes a ir a YouTube o Spotify y hacer lo mismo.
New York Times columnist Bret Stephens delivered the ''State of World Jewry'' talk at the 92nd Street Y in Manhattan, Feb. 1, 2026. (credit: Peter Jamus/Michael Priest Photography)Stephens sabía que causaría polémica con su llamado a los judíos estadounidenses a "dejar de preocuparse" por el antisemitismo y a enfocarse en cambio en alentar la "prosperidad judía," y que ajusten su filantropía de forma acorde. El invitó a su público y a los espectadores a expresar su discrepancia, entonces esta es mi oportunidad.
'Esfuerzo bien intencionado, pero en su mayor parte desperdiciado': Bret Stephens
“La lucha contra el antisemitismo, que consume decenas de miles de millones en filantropía judía, es un esfuerzo bien intencionado, pero en su mayoría desperdiciado," dijo él en el discurso, preguntando a la multitud si alguien piensa que la lucha contra el antisemitismo está funcionando.
Uno podría concordar con Stephens en que los antisemitas no pueden ser reformados – y no necesitan estar mejor informados porque sufren de una enfermedad – sin aceptar su solución de dejar de intentar o incluso preocuparse. Si él hubiese parado aquí, yo no me habría sentido obligado a responder.
Pero él fue más allá, diciendo que "lo mismo va para los esfuerzos por mejorar la defensa y hasbará [diplomacia pública] israelíes.” El dijo que sería errado pensar que la tendencia podría ser revertida "si logramos que los medios noticiosos entreguen cobertura más justa del conflicto israelí-palestino" o si adoptamos "la estrategia de relaciones públicas más brillante de la historia para Israel."
“También se que la popularidad e influencia de Tucker Carlson como podcaster y figura política sólo han aumentado a medida que su intolerancia se ha vuelto más descarada,” dijo él. “Que desgracias periodísticas tales como el informe falso sobre los 500 palestinos muertos en el Hospital Al-Ahli en Gaza no hicieron nada por impedir la subsiguiente información falsa o groseramente sensacionalista sobre la guerra que perpetuó los estereotipos antisemitas."
Lo lamento, Bret, pero pienso que esos esfuerzos desde el 7 de octubre no han sido desperdiciados y de hecho han sido sorprendentemente eficaces. No me estoy refiriendo a los esfuerzos por parte del gobierno israelí, y él tampoco, sino acerca del sudor y lágrimas derramadas por los judíos comunes en todo el mundo como guerreros digitales luchando por Israel en el campo de batalla de los medios de comunicación.
Ellos se arriesgaron a perder amigos e incluso sus medios de vida, mientras defendían al estado judío de los libelos de sangre de nuestros días, aun cuando sabían que eran superados en número. Ellos utilizaron recursos proporcionados por las organizaciones de vigilancia de medios como HonestReporting y organizaciones educativas como StandWithUs, sabiendo muy bien que la otra parte podía contar con la financiación constante de los cataríes y una estrategia de relaciones públicas urdida por el jefe de propaganda de Hamas, Abu Obeida, mucho antes del 7 de octubre.
Las guerras anteriores en Gaza fueron detenidas prematuramente, a apenas días de la operación, sin logros cruciales, después que los medios de comunicación del mundo presionaron a los líderes mundiales para que presionen a Israel para que ponga fin a la guerra. Nosotros no podíamos permitirnos que eso suceda esta vez.
Creo que el cuestionamiento de la cobertura que empezó tras la información errada del inciente de Al Ahli a diez días de iniciada la guerra, logró frenar exitosamente esa presión mediática y permitió que los esfuerzos de la FDI fueran sostenidos por el tiempo que fueran necesarios para mejorar la seguridad a largo plazo de Israel.
Por supuesto, la información falsa y sensacionalista continuó y hubo gran cantidad de desgracias periodísticas, pero fueron tomadas gran cautela, incluso más que la típica receta de sopa de kneidalaj de sus bobes.
HonestReporting hizo su tarea en educar a los consumidores de noticias, e incluso la jefe de oficina de Reuters en Líbano, Maya Gebeily, admitió en una entrevista en video con el podcast The Beirut Banyan que las organizaciones que vigilan a los medios de comunicación hicieron que su equipo tuviera cuidados extraordinarios mientras informaba sobre Israel.
“Estuvimos operando – todos los periodistas en el momento y seguimos haciéndolo – en un entorno... que está hiper-politizado,” dijo ella. “Hemos visto varias organizaciones como HonestReporting y otras de vigilancia que miran básicamente a los medios occidentales en particular e intentan encontrar fallas en los tweets, en las publicaciones de LinkedIn, en las historias de periodistas, y tratan de acusarlos de sesgo."
Admito que ganar disuasión en el campo de batalla de los medios de comunicación contra periodistas como Gebeily y aquellos a los que Stephens se refirió correctamente como “los aguateros de Hamas disfrazados de periodistas por la BBC” es más fácil que para expertos como Tucker Carlson porque ellos tienen empleadores que salvaguardan la reputación de sus medios noticiosos. Carlson perdió su vergüenza hace mucho tiempo cuando difundió mentiras, ¿y a quién nos quejaremos, al emir de Catar?
No obstante, Carlson y su aliada Candace Owens deben seguir siendo monitoreados, expuestos, interrogados, escarmentados y obligados a rendir cuentas.
Como un orgulloso graduado de la Academia Judía Ida Crown en Chicago, yo concuerdo absolutamente con Stephens en que debe invertirse mucho más dinero en las escuelas de día judías con matrículas bajas para que la gente judía prospere. Pero esas escuelas deben enseñar matices más sensibles en la historia del conflicto árabe-israelí y cómo podría ser convertido en arma, a fin de preparar a sus alumnos para la universidad, incluso si significa nadar en aguas políticas y enojar a los padres y benefactores.
Y hasta que eso suceda, la gente joven seguirá obteniendo su información de las redes sociales y plataformas de IA sin ninguna verdad universal, entonces financiar organizaciones de verificación de datos con los intereses de Israel en mente es en verdad más imperativo que nunca.
Stephens concluyó que “buscar constantemente demostrar nuestro valor a fin de ganar el amor del mundo es tarea inútil” y que “el objetivo de la vida judía no es congraciarnos con otros para que podamos caerles algo menos desagradables."
Yo podría ser un tonto, pero no dejaré de intentar que el mundo entienda mejor a Israel y de empoderar a la base joven de futuros líderes judíos para que se den cuenta por qué Israel está del lado correcto de la historia.
Para ese fin, he sido parte de un equipo especial que fue honrado en la Knesset por lo que hicimos como "Voces de Hierro" durante la guerra. He hablado a comunidades y en campus en la mitad de los 50 estados de EE.UU. desde el 7 de octubre, ayudé a entrenar a docenas de emisarios de Jabad en los campus, y me desempeñé como orador principal de una misión a Israel de 14 organizaciones de los campus estadounidenses.
Y gracias a Stephens, yo incluso lo hice llevando un traje y corbata púrpura.
El autor se desempeñó como principal corresponsal político y analista de The Jerusalem Post hasta convertirse en director ejecutivo de HonestReporting.
|  | Bret Stephens' State of World Jewry Address |
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