Las tensiones entre Turquía e Israel se profundizan en medio de la política confrontativa de Erdogan- opinión
La campaña antiisraelí de Ankara bajo el mando de Erdogan señala una confrontación estratégica más profunda y crecientes tensiones meso-orientales.
PorSINAN CIDDIABRIL 20, 2026
Ankara ha cruzado una línea roja más en su creciente confrontación con Israel. Una acusación formal por parte de un tribunal de Estambul para imputar al Primer Ministro Benjamin Netanyahu y a otros 34 funcionarios israelíes por un período de hasta 4596 años no es una maniobra legal basada en la sensatez – es una maniobra política.
Las acusaciones incluyen “genocidio” y “crímenes contra la humanidad.” Ellas se encuadran dentro de un patrón más amplio: Turquía, bajo el mandato del Presidente Recep Tayyip Erdogan, está aumentando las tensiones con Israel en formas que arriesgan el potencial para el conflicto armado.
Sin embargo, la postura escalatoria de Erdogan hacia Israel es intencional y calculada, y precede a la guerra actual con Irán.
Las raíces de la hostilidad de Ankara hacia Israel se remontan al año 2008, cuando Erdogan empezó a desmantelar sistemáticamente la colaboración otrora fuerte de Turquía con Israel. Lo que había sido una relación fructífera y basada en la confianza, anclada en el intercambio de inteligencia, cooperación militar, turismo, y comercio, abrió paso a una campaña de vituperación y hostilidad.
En la cumbre de Davos del 2009, Erdogan insultó personalmente al presidente israelí Shimon Peres al referirse a Israel como un país que asesinaba niños. Esto fue seguido por la dispuesta voluntad de Ankara de permitir que Hamas establezca una presencia organizacional permanente dentro de Turquía, donde la entidad designada terrorista por Estados Unidos ha utilizado desde entonces la ha usado como una base para planificar ataques terroristas dentro de Israel, reclutar militantes, y recaudar fondos.
El apoyo de Erdogan a las causas islamistas empezó con Hamas. El patronazgo de Ankara de las entidades yihadistas durante la guerra civil siria, como un medio de derrocar al régimen de Bashar al-Assad, está bien documentado, como lo está la voluntad de Turquía de defender y apoyar al movimiento Hermandad Musulmana.
En el caso de Hamas, los defensores de Hamas se apresuran a señalar que es necesario y beneficioso para Turquía mantener relaciones diplomáticas con Hamas, argumentan que Turquía puede desempeñar un papel vital como mediador entre Hamas e Israel.
Pero Ankara no mantiene un diálogo con Hamas porque esté interesado en fomentar la paz entre israelíes y palestinos. Tiene una relación con él para poder ayudar a convertir a la entidad en un arma contra Israel.
Turquía endurece la posición contra Israel desde la masacre del 7 de octubre
Desde los ataques del 7 de octubre, uno puede ver que la posición de Turquía hacia Israel se ha endurecido en hostilidad directa. El régimen de Erdogan no está interesado en fomentar la paz. A través de sus súbditos en los medios de comunicación, está defendiendo abiertamente la eliminación de Israel.
De acuerdo con el influyente columnista Ibrahim Karagul del diario Yeni Safak, los judíos han “corrompido la genética humana,” y deben tomarse medidas para desmantelar la existencia de Israel como un estado.
El discurso de Ankara se ha intensificado en un grado sin precedentes. En una declaración oficial, el ministerio del exterior turco comparó hace poco a Netanyahu con Hitler – una acusación grotesca e inflamatoria que no sirve a ningún propósito diplomático aparte de la escalada. Tal idioma no refleja meramente enojo; está diseñado para movilizar a los públicos locales y regionales mientras aísla a Israel internacionalmente.
El alineamiento de Turquía con entidades tales como Hamas lo coloca en polos opuestos no sólo con Israel, sino con la arquitectura de seguridad occidental más generalizada a la cual pertenece aparentemente. También ayuda a explicar las preferencias estratégicas de Ankara en otras partes en la región.
A pesar de su rivalidad con Irán, Turquía ha señalado constantemente que prefiere la supervivencia del régimen iraní a su colapso. Un Irán debilitado o fragmentado podría crear inestabilidad, pero podría también eliminar un contrapeso para Israel.
Las palabras de Erdogan sugieren que el enfoque de Turquía se está moviendo más allá del enfrentamiento discursivo y político y hacia la amenaza implícita de acción militar. En el año 2024, Erdogan sugirió que Turquía podría tomar medidas contra Israel, similarmente a sus intervenciones en Libia y Nagorno-Karabaj – dos casos donde Ankara desplegó activos militares, asesores, y fuerzas indirectas para dar forma a los resultados en el terreno. Estas no son comparaciones ociosas; son señales.
El riesgo, entonces, no es simplemente el deterioro diplomático, sino el error de cálculo. El ministro del exterior turco Hakan Fidan ha sugerido que Israel pronto puede designar a Turquía como su aliado principal, particularmente en un escenario posterior a Irán donde Teherán ya no ocupe más ese rol.
Este encuadre es revelador. Asume que Israel requiere un enemigo singular y que Turquía está preparado para asumir esa posición.
La decisión del tribunal turco de encarcelar a los funcionarios israelíes puede ser entendida no como una provocación aislada, sino como parte de una estrategia generalizada. El gobierno de Erdogan está aprovechando cada instrumento disponible – legal, discursivo, diplomático, y potencialmente militar – para desafiar la posición de Israel en la región.
Este no es el comportamiento de un mediador cauto. Es la posición de un estado que busca el enfrentamiento mientras mantiene la negación posible.
Para Estados Unidos y sus aliados, las consecuencias son serias.
Turquía sigue siendo un miembro de la OTAN, sin embargo sus acciones difieren cada vez más de los intereses de la alianza. Al profundizar sus vínculos con Hamas, tolerar – o incluso alentar – la incitación contra Israel, y señalar una voluntad de escalar militarmente, Ankara está poniendo a prueba los límites de la diplomacia.
Si no se controla, esta trayectoria no sólo desestabilizará más las relaciones entre Turquía e Israel, sino que también complicará los esfuerzos estadounidenses por manejar un Medio Oriente ya volátil.
El autor es un miembro principal en la Foundation for Defense of Democracies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.