Alan Dershowitz: Por qué me estoy volviendo republicano
Me afilié por primera vez como demócrata en 1959. La hostilidad del partido hacia Israel es demasiado.
Por Alan M. Dershowitz
Soy un demócrata de toda una vida. Empecé haciendo campaña para los candidatos locales del partido cuando era un adolescente en Brooklyn, N.Y., he sido un afiliado demócrata durante 67 años, hice discursos para John F. Kennedy cuando era estudiante universitario, y puedo contar con una mano el número de republicanos a los que he apoyado para cualquier cargo.
Todavía discrepo fuertemente con el Partido Republicano respecto al aborto, la separación de iglesia y estado, inmigración, salud e impuestos, entre otras cosas. Sin embargo, he decidido morder la bala y afiliarme como republicano.
El Partido Demócrata se ha vuelto el partido más antiisraelí en la historia de Estados Unidos. La semana pasada todos menos siete demócratas del Senado votaron por un embargo de armas contra el estado judío, y un enemigo conjurado de Israel, Abdul El-Sayed, está ganando terreno en la campaña demócrata para senador estadounidense de Michigan.
No hay negación que el ala de izquierda radical y antiisraelí del Partido Demócrata ha pasado de lo marginal a la corriente principal. Hasta hace poco era una brecha generacional, con los votantes más jóvenes más fuertemente opuestos a Israel, pero encuestas recientes sugieren que la tendencia ahora incluye a demócratas de todas las edades. Los republicanos tienen su propio sector antisemita, pero por ahora sigue siendo marginal.
Creo que la hostilidad el Partido Demócrata hacia Israel representa un cambio más profundo y más peligroso del centro y hacia un enfoque radical que es malo para Estados Unidos y el mundo libre. Entonces yo tengo intención de trabajar duro para impedir que los demócratas obtengan el control de la Cámara de Representantes y del Senado, e insto a los que comparten mis inquietudes acerca de la creciente influencia del radicalismo en el Partido Demócrata a votar, hacer campaña y contribuir por el control republicano continuado del Congreso. Yo contribuiré con dinero con los candidatos republicanos, haré campaña por ellos, daré discursos en los eventos republicanos, e instaré a los estadounidenses pro-Israel a cambiar de afiliación partidaria o al menos a votar contra los demócratas. Hasta que algo cambie, yo votaré republicanos para representantes, senadores y presidente.
Desearía poder designarme como un "republicano en política exterior," pero no hay tal opción, así que tengo que apostaré por el todo. Al afiliarme como republicano en lugar de un independiente, tal vez pueda tener alguna influencia en cambiar algunas políticas republicanas hacia el centro. He renunciado a tratar de cambiar al Partido Demócrata. Mi objetivo principal es enviar un mensaje que muchos votantes tradicionales demócratas no pueden aceptar lo que se está volviendo--una réplica de los partidos europeos de izquierda que están perjudicando a sus países.
Los estadounidenses generalmente tienden hacia la moderación política, pero ambos partidos se han vuelto más extremistas, en parte debido a primarias con baja asistencia que atraen a ideólogos apasionados. Los votantes más jóvenes, que tienden a ser más extremistas, están teniendo un rol más activo en la política. Ellos pueden moderarse con la edad, pero la tendencia entre los demócratas es inequívoca: un giro a la izquierda radical que es más evidente en las actitudes cambiantes hacia Israel. Si los demócratas pagan un duro precio electoral, tal vez recapaciten y vuelvan al centro, donde yo (y otros) podría volver a unirme a él. No se si esa es una posibilidad realista, pero vale la pena el intento.
El Sr. Dershowitz es profesor emérito en la Escuela de Derecho de Harvard y autor de "Las Diez Grandes Mentiras Anti-Israel—y Cómo Refutarlas Con la Verdad.”
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