Las autoridades de Israel acusaron al diario The New York Times de difundir un “líbelo de sangre” tras publicar una columna del periodista Nicholas Kristof que denuncia presuntos abusos sexuales sistemáticos contra prisioneros palestinos.
El gobierno israelí rechazó las acusaciones, asegurando que se basan en fuentes con supuestos vínculos con Hamás y calificó el artículo como una “inversión de la realidad”. También defendió que cualquier denuncia debe investigarse por canales oficiales.
La columna cita testimonios y organizaciones como el Observatorio Euromediterráneo, mientras que críticas señalan inconsistencias en relatos y cuestionan la credibilidad de algunas fuentes.

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