lunes, 22 de julio de 2019



**Temor Al Ocio**

La tarde de invierno, el cielo plomizo, aprovecho el calor del hogar
para junto a un libro, que no leo, esperando la cena y el ocio que
cierra mis párpados y en mi mente mis muchos años comienza a
pasar, como una vieja película, escenas vividas pero no olvidadas.
Mi primer beso que supo a menta, una caricia que mi mano con poco
valor se posó en su rostro de piel suave y juvenil, que hizo latir mi
corazón desbocado sin saber que era placer.
Tardes de recuerdos que en los días de ocio en los muchos años vividos
acuden a mi mente, muchos ellos con una sonrisa y algunos con una
lágrima de un dolor que no se olvida o que no se quiere olvidar.
Temo al ocio como temo a la soledad que me da tiempo a pensar y los
recuerdos, como tropel desbocado, acuden a mi mente hasta que el dolor
se introduce en mi interior y reniego por esos años que se fueron dejando
una experiencia que de nada sirve y a nadie interesa.
Intento salir a la calle a pesar del gris del cielo, de la humedad y del frío.
Titubeo por el clima y el cielo encapotado pero mi temor al ocio es mayor
que la prudencia.
Haciendo fuerza de voluntad tomo la vereda y comienzo a caminar…
¡Camino, camino, camino, tal vez el ocio quede atrás y yo deje de temer!
Mario Beer-Sheva

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