sábado, 28 de diciembre de 2019

La Librería

 

'After ISIS'

 

Por Lela Gilbert 

Convoy del Estado Islámico.
"El Estado Islámico sigue siendo una amenaza mundial, pero la tendencia estadounidense a reducir su presencia en el exterior deja a varios países tratando de llenar el vacío con medidas de alcance local que no pueden derrotar al ISIS a nivel global"
Meses antes de la muerte del lunático islamista Abubaker al Bagdadi, el periodista y académico israelí Seth Frantzman publicó After ISIS: America, Iran and the Struggle for the Middle East (“Después del ISIS: Estados Unidos, Irán y la lucha por Oriente Medio”), una estimulante y en ocasiones desgarradora narración de una guerra y sus duraderas secuelas. 
¿Cree Frantzman que vivimos en un mundo post ISIS? No exactamente. Su libro proporciona una panorámica de una guerra moderna cuidadosamente documentada y minuciosamente investigada. Incluye descripciones de batallas tremendas, de fosas comunes medio desenterradas y de niños hambrientos y sin hogar; escenas que presenció sobre el terreno de la mano de combatientes kurdos peshmergas.
Así explica lo que vio tras la matanza de los yazidíes:
Aquí, en los campos de exterminio de Sinyar, salen a la superficie los huesos de los asesinados en 2014. Hay cabello humano en la hierba que ha crecido sobre los cadáveres. Hay fragmentos de cráneos. Casquillos de bala… Una camiseta de fútbol de un adolescente en la que se lee: “Emirates”. La ropa que llevaban cuando fueron asesinados. Se podían ver las vendas que les pusieron [en los ojos].
La narración da cuenta de la reacción personal del autor –ira– no sólo ante el brutal asesinato de miles y miles de yazidíes, cristianos, kurdos y árabes. A Frantzman también le enfureció la falta de investigación internacional, y de asistencia a los desesperados supervivientes por parte de las ONG. ¿Cómo es posible que las potencias occidentales, “con toda su tecnología, todos sus drones, su Parlamento de la UE, sus consejos de derechos humanos y tribunales penales internacionales, no hicieran nada”?, se pregunta Frantzman.
Nuestro autor habla también de las capacidades militares de Irak (o de la ausencia de las mismas) y recoge el análisis de varios mandos estadounidenses, algunos de los cuales lucharon en Irak contra Sadam Husein en 2003-2004.
Los extranjeros radicalizados devenidos combatientes hicieron su primera gran aparición en Irak tras la supuesta desaparición de Al Qaeda y del Estado Islámico de Irak en 2006, como consecuencia de la muerte de su líder, Abu Musab al Zarqawi. EEUU reaccionó desplegando más soldados e incrementando sus ataques. En el pico de noviembre de 2007, las fuerzas militares norteamericanas sumaban 170.300 efectivos.
El presidente Barack Obama ordenó la retirada las tropas en diciembre de 2007; retirada que se prolongó hasta diciembre de 2011, lo que puso fin, supuestamente, a la guerra de Irak.
Por desgracia, gran parte del equipo militar que EEUU facilitó al Ejército iraquí cayó en manos del ISIS tras su sorprendente proclamación del califato (2014) y su consecuente y devastadora expansión por el corazón de Irak.
Cuando EEUU y sus aliados empezaron a combatir en serio al ISIS, la organización terrorista ya se expandía rápidamente más allá de Oriente Medio. Frantzman escribe:
El ISIS hacía incursiones en Asia y extendía sus tentáculos por todo el mundo, desde Bangladés a Indonesia y el Caribe.
Al detallar la rápida expansión del califato, Frantzman pone también el foco en otros lugares preocupantes, como Turquía, Senegal y Europa, mientras las oleadas de refugiados y amenazas terroristas alcanzaban niveles alarmantes.
Mientras escribo estas líneas, Oriente Medio está siendo sacudido por manifestaciones callejeras de protestatarios airados. En Irán se enfrentan al régimen despótico de los ayatolás y claman contra los agresivos y onerosos juegos de poder de Teherán en Irán, Siria, el Líbano, el Yemen y los territorios controlados por los palestinos.
Turquía prosigue con su brutal invasión del norte de Siria, donde masacra a cientos de no combatientes a los que califica de “terroristas” y desplaza a cientos de miles de kurdos, yazidíes, cristianos y árabes. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acomete esta empresa de limpieza étnica con impunidad, al parecer con la bendición del presidente Donald Trump.
En su conclusión, Frantzman ofrece varios escenarios posibles sobre el ISIS, Irán, Irak, etc. Su pronóstico sobre el ISIS parece estar cumpliéndose ya: en la traumatizada Siria, formará nuevas células durmientes y una coalición de combatientes afines. 
Sobre la coalición liderada por EEUU, escribe que
se le presenta una disyuntiva compleja: quedarse en Siria para combatir, con la oposición de Rusia, Irán y Turquía, o marcharse y dejar que sean Rusia, Irán y Turquía quienes combatan al ISIS. Una situación de inestabilidad conduce a que el ISIS renueve su presencia en áreas que ya se habían despejado y a cebar la propia inestabilidad en la frontera sirio-iraquí.
Entre tanto, el ISIS cobra fuerza en el Sahel y en Afganistán y echa raíces en otros países de Asia. Sigue siendo una amenaza mundial, pero la tendencia estadounidense a reducir su presencia en el exterior deja a varios países tratando de llenar el vacío con medidas de alcance local que no pueden derrotar al ISIS a nivel global.
Durante años, las noticias sobre la guerra contra el ISIS se han conocido de forma fragmentaria. Ha sido difícil seguirlas, sin contexto ni perspectiva. Frantzman no sólo se empotró entre las tropas kurdas, además ha aplicado un análisis histórico y político a una lucha aparentemente interminable. After ISIS es una contribución importante a una cuestión compleja.
© Versión original (en inglés): BESA Center© Versión en español: Revista El Medio

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.