COMO HAMAS GANÓ LOS CORAZONES Y MENTES EN LA IZQUIERDA ESTADOUNIDENSE
Durante 30 años, la organización terrorista ha hecho un esfuerzo concertado para atraer a los intelectuales occidentales.
El apoyo a Hamas en los campus universitarios y en las calles de la ciudad ha asombrado a los estadounidenses. Pero no deberíamos estar sorprendidos. Es el fruto de una campaña de influencia que se remonta a hace al menos 30 años.
En octubre de 1993, la Oficina Federal de Investigación (FBI) puso escuchas telefónicas en una habitación de hotel en Filadelfia donde se había reunido una docena de altos miembros de Hamas—algunos de ellos radicados en EEUU.. Los hombres habían convocado la reunión semanas después de la firma de los Acuerdos de Paz de Oslo entre Israel y la Autoridad Palestina. Durante días ellos debatieron cómo sabotear el acuerdo y generar apoyo para Hamas entre los musulmanes, la clase política y la sociedad general estadounidenses. Ellos previeron correctamente que el gobierno estadounidense designaría a Hamas como organización terrorista y acordaron una estrategia para enmarcar el conflicto en términos religiosos para los musulmanes mientras usaban marcos más apetecibles para los estadounidenses no musulmanes. Ellos tramaron crear una colección de organizaciones principales para conducir este trabajo de doble vía.
“No icemos una gran bandera islámica, y que no haya conversación bárbara,” dijo uno de los participantes. “Seguiremos siendo un frente para que si sucede [la designación terrorista], nos beneficiemos de los nuevos acontecimientos en vez de tener a todas nuestras organizaciones clasificadas y expuestas.”
“Yo juro por Alá que la guerra es engaño,” dijo otro. “Engaño, camuflaje, fingir que te estás yendo mientras estás caminando hacia allí.”
Treinta años después, esta estrategia ha probado ser efectiva. El apoyo generalizado a las acciones bárbaras de Hamas el 7 de octubre no salieron de la nada. Muchas cosas dieron vida al fenómeno —desde la identificación de Israel con el “privilegio blanco” al antisemitismo pasado de moda—pero las redes del grupo terrorista en Estados Unidos y Europa tuvieron un rol clave.
Ahora manejadas largamente por activistas nacidos en Occidente, estas redes entienden cómo funcionan la política y narrativa mediática en el Occidente. Ellas enmarcan el conflicto en términos religiosos para las comunidades musulmanas locales, etiquetando a los israelíes como “infieles ” y evocando hadiths acerca del asesinato de judíos. En los campus universitarios esas mismas redes usan el lenguaje de la teoría poscolonial para manchar a los israelíes como “colonos europeos.” No sorprendentemente, hace algunos días, un líder de Hamas dijo a un periodista de Vice.com que “el mismo tipo de racismo que mató a George Floyd está siendo usada [por Israel] contra los palestinos”—una comparación a la medida de los oídos de los progresistas occidentales.
Una diversa red de compañeros de viaje e idiotas útiles han ayudado a está operación de influencia—incluidos políticos en EEUU. y Europa. Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista Inglés desde el 2015 al 2020, es quizás el mejor ejemplo. Él llamó a Hamas y Hezbollah “nuestros amigos.” Pero el Sr. Corbyn no está solo. En junio políticos de toda Europa asistieron a la Conferencia de Palestinos Europeos en Suecia. El organizador, Amin Abu Rashed, un muy conocido partidario de Hamas, fue arrestado semanas después en los Países Bajos por recaudar supuestamente millones para la organización terrorista. Él ha declarado su inocencia pero la ley holandesa permite que él sea retenido en detención previo al juicio.
El mundo académico puede incluso ser más amistoso con Hamas que el mundo político izquierdista. Las manifestaciones recientes en los campus son evidencia de la afinidad, pero las conexiones corren más profundo. La Asociación Unida para Estudios e Investigación, o UASR, una think tank establecida en Chicago en 1989, es creación de Musa Abu Marzook, un alto agente de Hamas radicado en Doha, Catar, quien es ahora el segundo al mando de la organización.
Con los años, UASR organizó eventos y publicaciones conjuntas con prominentes universidades estadounidenses. Académicos afiliados a Duke, Johns Hopkins, Fordham y la Universidad de Maryland se sentaron en la junta editorial de su trimestral, el Diario de Asuntos de Medio Oriente. El director ejecutivo de UASR, Ahmed Yousef regresó a Gaza en el 2005 para convertirse en asesor principal del líder de Hamas, Ismail Haniyeh. El Sr. Yousef usó su experiencia con los medios de comunicación estadounidenses para colocar artículos de opinión en el New York Times y otras publicaciones occidentales.
Hamas también tiene redes de financiación en el Occidente. En el 2008 los fiscales federales presentaron transcripciones de la reunión de Philadelphia como evidencia contra la Fundación Tierra Santa. El frente de caridad con sede en Texas, también financiado por el Sr. Marzook, fue encontrado culpable de canalizar más de u$s12 millones a Hamas durante una década, el juicio por financiación de terrorismo más grande en la historia de Estados Unidos.
Hamas es más que una organización terrorista intencionada en matar judíos y erradicar a Israel. Es también un astuto actor político internacional que ha usado al Occidente como un terreno de ensayo para una operación de influencia destinada a los elaboradores de políticas, opinión pública y comunidades musulmanas. Aunque algo de lo que hace Hamas en suelo estadounidense está protegido constitucionalmente, es todo al servicio de su agenda moralmente repugnante. Si como dijo el Presidente Biden, “Hamas es ISIS,” no debería haber ningún espacio en la política, el mundo académico o los medios de comunicación para los que dan vueltas sobre los puntos de conversación de los terroristas.
El Sr. Vidino es director del programa en extremismo en la Universidad George Washington.
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