Las experiencias de la vida en un campo de concentración demuestran que el hombre tiene capacidad de elección. (…) Los que estuvimos alli, recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba.
Dostoyevski dijo en una ocasión: “Solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos”, y estas palabras retornaban una y otra vez a mi mente cuando conocí a aquellos mártires cuya conducta en el campo, cuyo sufrimiento y muerte, testimoniaban el hecho de que la libertad íntima nunca se pierde. (…)
Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido."
Viktor Frankl.
El hombre en busca de sentido.
Cortesía: Marina Wecksler

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