PREPÁRENSE PARA UNA ESCALADA IRANÍ
Traducido por Marcela Lubczanski
Teherán no puede sentarse cómodamente y observar a Israel aplastando a Hamas. En ausencia de disuasión seria, abrirá un segundo frente.
Por Reuel Marc Gerecht y Ray Takeyh
Traducido por
Oct. 30, 2023
Irán ha levantado pacientemente su “eje de la resistencia” durante 20 años. Esta alianza entre Irán, el régimen sirio, Hezbollah, Hamas y otras milicias radicales árabes suníes y chiíes es una expresión del vibrante ethos anti-occidental de la República Islámica. Es también un medio a través del cual el régimen clerical puede superar el enorme daño que la guerra civil siria ha infligido en su posición entre los musulmanes suníes. A pesar del rol crucial de la teocracia the en impulsar el sectarismo islámico, sus aspiraciones de ser una vanguardia para todos los musulmanes todavía define la auto-imagen de Irán.
Teherán no puede sentarse cómodamente y observar a Israel eliminar a Hamas. Afortunadamente para el régimen clerical, su representante palestino en Gaza será difícil de destruir. Cuanto más lejos avancen las Fuerzas de Defensa de Israel, más presión se acumulará sobre la República Islámica para expandir el conflicto. Como la teocracia no es suicida, tratará de calibrar su agresión. Teherán nunca ha estado dispuesto a escalar con Jerusalén en la confrontación directa. Ese temor debe guiar tanto las acciones israelíes como las estadounidenses.
La República Islámica siempre ha confiado en organizaciones terroristas para que hagan su puja. Desde la década de 1980, el protegido más astuto operativamente de Teherán, Hezbollah, ha dado al régimen la capacidad de manipular la política libanesa y matar a decenas de sus enemigos, incluidas tropas de Estados Unidos. A raíz del 11/S, especialmente después de la Primavera Árabe del 2010, los iraníes afinaron su gran estrategia. El sistema colapsado del estado árabe permitió a los mulás ensamblar organizaciones paramilitares no estatales que podían desplegar en varios terrenos de batalla. Las milicias del lado de Irán ayudaron a desalojar a Estados Unidos de Irak, aseguraron la supervivencia de la dictadura de Bashar al-Assad en Siria, y mutilaron a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en Yemen.
El eje de la resistencia ha transformado a la República Islámica en el negociador de poder más esencial de la región. Ningún gobierno puede formarse en Irak, Siria o Líbano sin su consentimiento. Las fuerzas auxiliares de Irán también disuaden a sus enemigos. Si los líderes israelíes o estadounidenses consideran atacar las instalaciones nucleares de Irán, tienen que tomar en cuenta el formidable arsenal de misiles de Hezbollah. Y la guerra en Gaza, para la cual la República Islámica había estado preparando durante mucho tiempo a Hamas, ha recordado a los potentados árabes que expandir los Acuerdos de Abraham conlleva enormes riesgos.
Pero el eje de la resistencia necesita a Hamas para sobrevivir en cierta forma. Convirtiéndose en un mártir completo-los suníes mueren, los chiíes observan-dejaría a Irán presionado y abochornado. La teocracia de Irán ha señalado su intención. En su gira reciente por el Medio Oriente, el Ministro del Exterior de Irán, Hussein Amir Abdollahian, advirtió: "Si la agresión sionista no se detiene, las manos de todas las partes en la región están en el gatillo." Tampoco fue tímido acerca de un par de manos. "El mundo entero sabe que Seyyed Hassan Nasrallah"-líder de Hezbollah-"es un hombre de acción y ha desempeñado un rol sobresaliente en asegurar la región y Líbano." Ya han habido choques modestos en la frontera norteña de Israel.
Detrás de la estrategia de guerra incremental de Irán hay una diplomática razonada. El líder supremo ayatolá Ali Khamenei espera que una expansión gradual de la guerra podría acelerar su fin. Los árabes protestarán más. Los europeos enviarán misiones de mediación. El equipo Biden, el cual parece aterrorizado de una conflagración más grande, ya está alentando a la paciencia en Jerusalén. Washington ha estado planteando intrusiones militares limitadas que matarían a menos civiles. Los generales israelíes ansiosos que necesitarían mantener reservas de fuerzas terrestres y aéreas más grandes para un frente norteño más activo, pueden comenzar a hablar nuevamente de "podar el césped" por medio de pequeñas incursiones periódicas en Gaza, aún cuando esa táctica ha fallado de forma miserable. El Sr. Khamenei sabe que su régimen puede restaurar a un Hamas degradado. Si Hamas pierde demasiada mano de obra y liderazgo, sin embargo, podría quedar muerto aún si el espíritu de la resistencia sigue vivo.
La pregunta más complicada para el Sr. Khamenei es cómo un conflicto intensificado afectaría la posición del régimen dentro de Irán. La represalia directa por parte de Israel, y en especial por parte de Estados Unidos, podría provocar una reacción en cadena de descontento con poca concentración en torno al efecto bandera. El régimen islámico se tambalea. Una economía en dificultades y un público rebelde y desdeñoso de las causas árabes e islámicas imperialistas-"guerras eternas" de Irán-pesan en las decisiones del líder supremo. Cuanto más directa sea la amenaza de EE.UU. e Israel para el régimen, más probable es que el Sr. Khamenei se retire. Una amenaza estadounidense explícita de llevar la guerra a Irán daría a Israel más aire para desmantelar a Hamas en Gaza, si eso es lo que Jerusalén decide hacer. La decisión del Presidente Biden de traer a la región dos grupos de portaaviones, ayuda. Él debe ir más lejos.
Lo que la Casa Blanca no debería hacer es advertir calladamente a Teherán de no entrometerse en Gaza o desatar a Hezbollah. La República Islámica está acostumbrada a advertencias extraoficiales. La Armada de EE.UU. ha patrullado el Golfo durante años sin cambiar suficientemente el cálculo de los mulás. Para dejar una impresión duradera en el Sr. Khamenei, el Sr. Biden tiene que declarar públicamente una línea roja: Otro ataque con misiles de Hezbollah contra Israel invitará a la represalia directa de Estados Unidos contra Irán. En el 2003, cuando él Sr. Khamenei temió a la posibilidad que la administración Bush descargara su guerra de "dominación rápida" contra Irán, el régimen clerical suspendió su enriquecimiento de uranio. Cuando el eternamente impredecible Donald Trump mató al famoso Comandante Qasem Soleimani de la República Islámica, el Sr. Khamenei soltó un corto bombardeo de misiles a las fuerzas de Estados Unidos en Irak, pero no fue más allá.
La escalada iraní está vez es una certeza. Jerusalén y Washington tienen que negar el espacio de maniobra y amenazar al régimen clerical, no a sus satélites. Esta guerra va a empeorar. Ya es hora que Israel y Estados Unidos suban la apuesta.
El Sr. Gerecht, un ex oficial de objetivos iraníes de la CIA, es un académico residente en la Fundación para la Defensa de las Democracias.
El Sr. Takeyh es un miembro principal en el Consejo de Relaciones Exteriores.
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