ELIMINACIONES PRECISAS: EL MENSAJE DE ISRAEL A HEZBOLA, LIBANO, HAMAS E IRAN
Las operaciones recientes de Israel en Beirut y Teherán destacan sus capacidades renovadas de inteligencia y de disuasión luego del 7 de octubre.
Por Herb Keinon
Julio 31, 2024
traducida por Marcela Lubczanski
La pregunta el sábado a la noche después de la masacre de Majdal Shams fue no si Israel respondería sino más bien cómo y contra quién.
¿El objetivo sería Hezbola, el cual disparó el cohete que mató a 12 niños y jóvenes; sería Líbano, el cual alberga a Hezbola y le permite disparar contra Israel siempre que quiere; o sería Irán, el cual es el patrón, patrocinador y pagador de Hezbola?
La respuesta llegó tarde el martes al anochecer y temprano el miércoles a la mañana en la forma de dos eliminaciones precisas. El primer golpe fue contra Fuad Shukr, jefe de estado mayor de Hezbola, en los suburbios sureños de Beirut. Luego, algunas horas después, el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, fue eliminado cuando un misil chocó dentro del departamento donde él estaba durmiendo en Teherán.
Si bien Israel asumió la responsabilidad por la eliminación de Shukr, oficialmente permaneció callada respecto a la eliminación de Haniyeh, aunque Irán culpó a Israel y prometió venganza.
En otras palabras, en dos golpes, Israel—si fue de hecho responsable por la eliminación de Haniyeh—atacó a Hezbola, Líbano, Irán, y, como un bono agregado, Hamas.
Atacó a Hezbola matando a Shukr, una de las figuras más dominantes de la organización. Eliminándolo en Beirut, Israel señaló a Líbano que nada está fuera de los límites, y tan fácilmente como puede ser atacar un departamento en los suburbios sureños de la ciudad, puede atacar la infraestructura de Líbano.
Atacando a Haniyeh en Teherán, Israel señaló que no tiene ningún remordimiento acerca de golpear la cabeza proverbial del pulpo del "bando de la resistencia" y no sólo sus tentáculos (satélites). Y eliminando a Haniyeh, Israel asestó otro golpe más contra Hamas.
Haciendo todo esto junto, en dos golpes de precisión con apenas horas de diferencia, Israel también dio grandes pasos para restaurar la fe del público—tanto como el entendimiento del enemigo—en sus capacidades.
Un nuevo significado para la disuasión mundial
ANTES DEL 7 DE OCTUBRE, esto podría haber sido llamado disuasión, y los ataques mellizos observados en unas siete horas han sido como una campaña para restaurar la disuasión. El 7 de octubre, sin embargo, dio un nuevo significado a la palabra disuasión.
El ataque descarado y bárbaro de Hamas mostró que no fue disuadido por el poderío de Israel, aun cuando estaba muy al tanto de esa fuerza e igualmente bien al tanto que Israel lo golpearía a cambio—lo que está haciendo. Pero eso no fue un desincentivo, más bien un incentivo.
Hamas esperaba ser golpeado pero creyó que esto promovería más sus objetivos estratégicos a largo plazo: provocaría una guerra regional generalizada, lo que en cierto grado ha hecho, y como resultado de las víctimas civiles y sufrimiento en Gaza, al cual invitó, debilitaría a Israel volviendo la opinión mundial contra ella.
Hamas no fue disuadido por el poderío de Israel, no debido a que no apreciaba ese poderío o debido a que no entendió que Israel lo desplegaría, sino más bien porque su cálculo de lo que constituye victoria y su evaluación de costo-beneficio es diferente de la nuestra. Como un actor no estatal violento, está mucho más dispuesto que los actores estatales racionales a aceptar altos niveles de sacrificio.
Cuando una organización descuida la seguridad de sus civiles y la destrucción de su territorio, la disuasión tradicional basada en el poder militar desbordante se vuelve ineficaz.
Esto es similar al cálculo de al-Qaeda cuando atacó Estados Unidos el 11/S. ¿No sabían al-Qaeda y Osama Bin Laden que EE.UU. respondería con fuerza desbordante? Por supuesto que sabían, pero eso es lo que buscaban, en la esperanza que llevaría a una guerra generalizada entre el Islam y el Occidente. El poder superior estadounidense no fue una disuasión porque los cálculos de al-Qaeda eran diferentes de lo que esperaban los occidentales.
ES DIFICIL decir, por lo tanto, si los ataques en Beirut y Teherán ayudaron a restaurar la disuasión de Israel porque los extremistas ideológicos en el control de Hamas y Hezbola, y también Irán—aun cuando es un actor estatal y los actores estatales generalmente toman en consideración el daño potencial a la infraestructura, economía y a la población civil—pueden ser inmunes a la disuasión en el sentido tradicional.
El líder iraní Ali Khamenei y los ayatolas que gobiernan Irán, como los jefes de Hamas y Hezbola, pueden estar tan cegados por un odio ideológico y teológico a Israel como para estar dispuestos a traer la destrucción sobre sí mismos–en tanto Israel sufra en el proceso.
Lo que los ataques en Beirut y Teherán si restauraron, sin embargo, es el aprecio de las capacidades de Israel.
El 7 de octubre, Israel fue decepcionada tremendamente por su aparato de inteligencia, planteando preguntas acerca de su promocionadas agencias de inteligencia y si no estaban exageradamente dependientes de la hechicería tecnológica.
Desde el 7 de octubre, los servicios de inteligencia se han probado a sí mismos en numerosas ocasiones. tal como asesinatos precisos llevados a cabo en Beirut en enero cuando Israel mató a Saleh al-Arouri de Hamas y en Damasco en abril cuando mató a Mohammed Reza Zahedi, un alto comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán. Las operaciones precisas consecutivas en Beirut y Teherán esta semana—sabiendo exactamente donde estaban los objetivos y atacándolos sin causar daño colateral masivo—son excepcionales. Tiene que ser aleccionador para los enemigos de Israel.
Hezbola durante los último meses ha tratado de sorprender a Israel con sus capacidades de inteligencia subiendo videos del puerto de Haifa y la Base Aérea Ramat David. Pero atacar el departamento de Shukr—sabiendo exactamente cuando y donde estaría él allí y enviar un misil guiado por precisión a ese sitio—demuestra inteligencia llevada a otro nivel.
Los golpes gemelos—contra objetivos lejanos en tierras enemigas—también reflejan tremendas capacidades operativas. Estas capacidades también estuvieron en exhibición hace dos semanas cuando Israel atacó el Puerto de Hodeida en Yemen en represalia por un ataque con dron huzí en Tel Aviv.
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