jueves, 23 de abril de 2026

 La creatividad no es solo un acto estético, sino la esencia misma de la identidad judía- Yaacov Agam

El padre del arte cinético recibe el Premio Israel: «La creatividad es la base del judaísmo», afirma Yaacov Agam.

En una ceremonia que destaca la indisoluble unión entre la fe, la innovación y la plástica, el renombrado artista Yaacov Agam ha sido distinguido con el prestigioso Premio Israel, el maximo galardon que otorga el Estado Judio.

Agam, mundialmente reconocido como el padre del arte cinético, recibió esta distinción en reconocimiento a su revolucionaria trayectoria y su capacidad para transformar la percepción visual a través del movimiento y la interacción del espectador con la obra.

Durante su discurso de aceptación, el artista de 95 años enfatizó una premisa fundamental de su filosofía: la creatividad no es solo un acto estético, sino la esencia misma de la identidad judía.

Hijo de un rabino y cabalista, Agam ha logrado traducir conceptos espirituales complejos en un lenguaje visual moderno y dinámico.

Su obra desafia la estatica tradicional del arte, proponiendo piezas que cambian según el ángulo desde el que se miren, una metáfora visual de la naturaleza cambiante de la vida y de la divinidad.

Para el jurado del Premio Israel, Agam es una figura cuya influencia ha trascendido las fronteras del país, posicionando a Israel en la vanguardia del arte contemporáneo global.

La obra de Yaacov Agam se sustenta en la idea de que nada en el universo es estático.

Sus creaciones, que incluyen pinturas, esculturas e instalaciones arquitectónicas, requieren que el observador se mueva para que la pieza cobre vida. Este enfoque cinético está profundamente arraigado en la interpretación judía del tiempo y la creación.

Según Agam, mientras que otras culturas han buscado congelar el momento en imágenes fijas, el judaísmo abraza el «devenir», el movimiento constante y la imposibilidad de representar lo divino en una sola forma inmutable.

A lo largo de décadas, sus coloridas composiciones han adornado espacios públicos desde el Centro Pompidou en París hasta la Plaza Dizengoff en Tel Aviv. La famosa fuente de agua y fuego en el corazón de la ciudad costera israelí es quizás su obra más icónica, representando la armonía de elementos opuestos a través del movimiento y el color.

Para Agam, el arte debe ser una experiencia viva que refleje la cuarta dimensión —el tiempo—, permitiendo que cada individuo tenga una visión única y personal de la misma obra, tal como cada persona interpreta los textos sagrados de manera distinta.

La concesión del Premio Israel a Yaacov Agam no es solo un tributo a su pasado, sino una celebración de la vitalidad del espíritu creativo israelí.

En un momento de grandes desafíos nacionales, el reconocimiento a una figura que proclama la creatividad como la base de la supervivencia judía cobra una relevancia especial.

Agam ha dedicado gran parte de su vida a la educación, desarrollando métodos para estimular el pensamiento visual en niños, convencido de que una mente creativa es la mejor herramienta para enfrentar la incertidumbre del futuro.

El legado de Agam se extiende a través de su museo en Rishon LeZion, un espacio diseñado para que las nuevas generaciones interactúen con su arte y comprendan que la realidad es multifacética.

Al recibir el galardón, el artista recordó que el primer mandato bíblico es la creación, y que el pueblo judío, a través del arte y la ciencia, debe seguir siendo una fuente de luz creativa para el mundo.

Con este premio, Israel reafirma su compromiso con la excelencia cultural y reconoce en Agam a uno de sus embajadores más luminosos, cuya obra seguirá moviéndose y transformándose junto con la historia de su pueblo.

Imagen 1: Fuente del agua y el fuego en Tel Aviv, creada por Agam

Israel Economico


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.