Irán está regresando a las conversaciones nucleares ya no más temeroso de Estados Unidos
Teherán ha aprendido que puede sobrevivir a lo peor que Washington pueda arrojarle, pero todavía necesita alivio de las sanciones para evitar la calamidad económica
An image of Iran’s Supreme Leader Mojtaba Khamenei during a ceremony in Tehran this month.Majid Asgaripour/Wana News Agency/Reuters
Por Yaroslav Trofimov
junio 16, 2026
Tras más de tres meses de bombardeo y bloqueos, Estados Unidos e Irán están de regreso en el primer casillero, preparándose para lo que promete ser negociaciones difíciles sobre límites a las ambiciones nucleares de Teherán.
Esta vez, los iraníes llegarán a la mesa armados con conocimiento valioso: Pueden sobrevivir a lo peor que los estadounidenses pueden arrojarles.
El Presidente Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu apostaron que su feroz campaña de ataques aéreos, lanzada el 28 de febrero y que duró 40 días, derrocaría al régimen teocrático de Irán, o muy al menos que lo obligaría a hacer concesiones importantes.
Nada de eso sucedió, a pesar de la eliminación de mucho del alto liderazgo de Irán, incluido el líder supremo Ayatola Ali Khamenei, y de la ejecución de la armada, fuerza aérea y otros activos militares del país.
En su lugar, el régimen iraní ha sobrevivido y se consolidó, bajo comandantes nuevos e incluso más radicales. También ha ganado un nuevo instrumento con consecuencias mundiales a través de su control del Estrecho de Ormuz, mientras la guerra ha llevado a restricciones estadounidenses sin precedentes sobre el comportamiento del ejército de Israel.
“Irán está dejando esta guerra con una sensación de euforia. Ellos están manejando el Estrecho de Ormuz, nadie pudo obligarlos a retroceder militarmente," dijo Meir Javedanfar, un experto en temas de Irán de la Universidad Reichman de Israel. El predijo que Irán ahora verá a las monarquías ricas del Golfo Pérsico como su propia esfera de influencia.
Mientras tanto, la guerra—que consumió una gran parte de las municiones de precisión de EE.UU. e infligió daño sobre instalaciones militares cruciales de EE.UU. en la región—también ha expuesto los límites del poder militar estadounidense. Esto, a su vez, ha debilitado el argumento principal de Washington en sus intentos por arrancar futuras concesiones nucleares de Teherán, el cual retiene una reserva de uranio altamente enriquecido y aun no ha aceptado inspecciones internacionales renovadas.
“En lo que concierne a las negociaciones nucleares, estamos nuevamente en la etapa anterior a la guerra, pero con la influencia estadounidense eliminada,” dijo Dania Thafer, directora de la think tank Gulf International Forum. “Ya ha sido abierta la caja de Pandora, todo ha sido puesto a prueba, e Irán siente que no tiene mucho más que perder o temer. Lo peor ya ha sucedido, desde la perspectiva iraní, y han sobrevivido a ello."
Desde que el ex Presidente Barack Obama trató de negociar con Irán hace más de una década, la amenaza creíble de la fuerza militar estadounidense fue indispensable para cualquier progreso, dijo Daniel Shapiro, quien se desempeñó como subsecretario adjunto de defensa en la administración Biden y como embajador estadounidense ante Israel desde el 2011 al 2017.
“Ahora, vamos a entrar a las conversaciones nucleares, con Irán habiendo demostrado ya que podía recibir el mejor golpe de EE.UU. e Israel, sobrevivir, y hacer algunos contraataques muy eficaces, imponer caos económico global y daño económico y político al Presidente Trump y a Estados Unidos," dijo Shapiro, actualmente un miembro principal en el Atlantic Council. “Los iraníes verán con gran escepticismo que enfrentarán una amenaza militar significativa si estas conversaciones no están progresando. Y entonces hay una alta probabilidad que estas conversaciones no lleven a ningún lado."
Aunque Irán puede ya no temer más al palo estadounidense, la zanahoria estadounidense sigue siendo atractiva. La economía iraní ya estaba en caída libre antes de la última ronda de combate, con una inflación descontrolada y una crisis hídrica—algunas de las razones para las protestas masivas que el régimen enfrentó con una represión letal en enero. La campaña de bombardeo estadounidense e israelí, que destruyó algunos de los sitios industriales más importantes de Irán, sólo ha empeorado el daño.
“Irán está todavía en una posición vulnerable, dada la presión económica que enfrentará el país, y el costo increíble de la reconstrucción en curso tras esta guerra," dijo Esfandyar Batmanghelidj, ejecutivo principal de la think tank Bourse & Bazaar Foundation. “El acuerdo finalmente sólo los lleva al status quo ante, pero en medio, el país ha absorbido enormes costos. Irán no puede experimentar una reconstrucción total tras esta guerra sin un alivio amplio de las sanciones. Y entonces el incentivo para obtener un acuerdo pleno sigue estando allí."
Las figuras clave en el régimen iraní, sin embargo, no creen que EE.UU. alguna vez relaje o elimine las sanciones, que es el motivo por el cual fue tan importante para Teherán asegurar el pago directamente como parte del acuerdo a punto de ser firmado el viernes, dijo Vali Nasr, profesor en la Universidad Johns Hopkins que ha estado involucrado en contactos informales con Irán.
“La zanahoria es extremadamente poderosa y extremadamente importante para ellos si no quieren enfrentar otro levantamiento de enero en Irán," dijo él. "Pero la cuestión es crear confianza en que la zanahoria está realmente allí. El debate principal en Irán se trata realmente de esto, entre personas que piensan que deberías perseverar y llegar a esa zanahoria, y la gente que dice 'no te engañes, no hay zanahoria.'"
Ninguna parte ha publicado el texto del memorando de entendimiento que ha sido negociado con mediación pakistaní y catarí. Relatos contradictorios circulan todavía sobre algunas de las cuestiones clave. No está claro exactamente cuanto dinero, cuando, y bajo que condiciones Irán lo recibiría. Tampoco está claro si y como Irán podrá cargar peajes al tráfico marítimo que pasa por el Estrecho de Ormuz.
Por su propia naturaleza de estar atado a las conversaciones nucleares, el memorando de entendimiento planeado es tenue y no se sostendrá necesariamente en el largo plazo—así como la tregua poniendo fin a la guerra de 12 días de Israel y EE.UU. con Irán en junio pasado terminó durando apenas ocho meses.
“Este es un cese del fuego extremadamente frágil. Mucha gente en Irán no piensa que se haya terminado un acuerdo aun. Ellos piensan fundamentalmente que el cambio de régimen todavía está en la agenda, y que aun si Trump quiere rendirse en ello, los israelíes no, y pueden tratar de recrear alguna causa para regresar a la guerra," dijo Alex Vatanka, nacido en Teherán y miembro principal del Middle East Institute, además de autor de un libro reciente sobre el régimen iraní. “Si eres iraní, tienes razones para estar muy cauteloso porque no has cambiado tus formas, entonces ¿por qué esperarías que tu enemigo esté más dispuesto a aceptarte hoy de lo que estaba antes de la guerra de los 12 días y de la guerra de los 40 días?”
Nadim Koteich, un asesor político y ejecutivo de medios emiratí, dioj que considera el escenario más probable posible una reanudación de las hostilidades a menos que Irán cambie fundamentalmente su comportamiento. “Los conductores de otra ronda todavía están vivos. Teherán y Washington ya están describiendo dos acuerdos diferentes, e Israel no firmó nunca," dijo él. "Para que esto se sostenga, Irán tiene que traicionarse—cumplimiento verificable, acceso real de la Agencia Internacional de Energía Atómica, mover las reservas de uranio, restricción de los aliados. Yo apostaría a la lucha antes que a un acuerdo."
Una vez que los iraníes reciban miles de millones de dólares en efectivo como parte del acuerdo a ser firmado el viernes, ellos bien pueden crear nuevos obstáculos para demorar cualquier progreso futuro en las conversaciones nucleares, dijo Zohar Palti, un ex director del directorio de inteligencia del Mossad quien ahora es miembro en la think tank Washington Institute for Near East Policy. “Desde su perspectiva, los estadounidenses les dieron lo que ellos querían, y tal vez incluso pidieron demasiado poco," dijo él. "Por lo tanto, no ven razón para ofrecer nada significativo a cambio."
Aunque negociado por Irán y EE.UU. sin Israel, el memorando planificado compromete al estado judío a no combatir a la milicia pro-iraní Hezbola, de Líbano—estableciendo esencialmente el derecho de Irán a atacar el Golfo si lo hace. El acuerdo ya quedó bajo críticas de algunas partes de la coalición gobernante de Israel, y de líderes de la oposición de centro-izquierda que espera desbancar a Netanyahu en las elecciones este otoño.
Con las fuerzas de Israel determinadas a permanecer en partes ocupadas del sur de Líbano, el potencial para una conflagración es enorme. "El eje pro-iraní entero está envalentonado ahora. Tal vez sea arrogancia, tal vez sea una falsa sensación de superioridad, pero por el momento sufriremos por las consecuencias," dijo Ksenia Svetlova, una ex legisladora israelí de la oposición de centro-izquierda y una analista del Medio Oriente. "Ellos saben que las manos de Israel están atadas."
Las naciones del golfo están en aprietos también. "Ellos no pueden renunciar a la arquitectura de seguridad estadounidense, porque aún si quieres construir algo paralelo, eso llevará años," dijo Kabir Taneja, director ejecutivo de la think tank ORF Middle East en Dubai. “En el interín, ellos son prisioneros de la geografía. No tienen demasiadas opciones aparte de comprometerse con Irán. Irán está en la posición donde sabe que la gente tendrá que hablarle ahora."
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