
Análisis. La sospecha de que un miembro de la tripulación intentó provocar la caída de un vuelo de Flydubai con destino a Israel ha reavivado inevitablemente el recuerdo de una de las mayores tragedias de la aviación moderna: el desastre del vuelo 9525 de Germanwings en 2015. Aunque ambos casos presentan diferencias fundamentales, comparten una inquietante pregunta: qué ocurre cuando el peligro para una aeronave no proviene del exterior, sino de quienes están a cargo de pilotarla.
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