jueves, 9 de noviembre de 2017

ABC, España- por Mikel Ayestarán
Cuando la guerra contra el «califato» establecido por el grupo yihadista Daesh en Siria e Irak está cerca de su final, la gran Guerra Fría sectaria entre las potencias regionales chií –Irán– y suní –Arabia Saudí– amenaza con salirse de quicio tras las advertencias del heredero al trono saudí, Mohamed bin Salman (MBS). El joven príncipe, que a sus 32 años es el hombre clave del país, elevó el belicoso tono de sus declaraciones contra Teherán y acusó a la república islámica de cometer un «acto de guerra contra el reino» con la «entrega de misiles a los hutíes» de Yemen, lo que calificó de «agresión militar directa».

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